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05 octubre, 2016

Conflictos internos

Allá donde hay poca democracia y libertad puede existir la sensación de que no hay conflictos. Algo así le llevó a Albert Rivera a decir que en las dictaduras había ‘cierta paz y orden’ o que el partido que nos gobierna (en funciones) siga sin condenar un régimen como el franquista. Cuando saltan los problemas internos en los partidos conservadores se aplacan fácilmente, porque surgen de luchas de poder y las diferencias ideológicas son mínimas. Al margen de las posturas de Gallardón y Villalobos sobre la ley del aborto, casi no recordamos ningún congreso popular en el que las discusiones bajaran al terreno de las propuestas programáticas.

Según te vas alejando a la izquierda los conflictos pueden convertirse en algo más profundo porque las diferencias ideológicas pueden llevar a lo que se llama un conflicto de proyecto. Mientras en los de derechas la llamada al orden en defensa de los intereses suele dar buen resultado (con la excepción histórica de la UCD), en los progresistas hay una pasión por exacerbar las diferencias que se explica muy bien en un episodio de La vida de Brian.

Lo que pasó en la calle Ferraz de Madrid el pasado fin de semana es un ejemplo de todas las posibles casuísticas que pueden aparecer en el seno de una formación política: un congreso cerrado en falso en 2014, un candidato votado a regañadientes por amplios sectores territoriales, pésimos resultados electorales, presencia de poderes fácticos en el seno de la organización y, finalmente, una diferencia estratégica que esconde cierta fractura ideológica. Y cuando no se han sabido abordar de manera abierta y constructiva las diferencias suele ser inevitable que el clima deje de estar enrarecido para pasar al de prebélico.

Hay quien dice, entre bromas, que todo esto es consecuencia de pensar demasiado las cosas, que la izquierda tiene una sobredosis de darle mil vueltas a cada asunto. Sin embargo, me atrevo a decir que el problema no está en reflexionar demasiado sino en no haber aprendido a usar las herramientas que requiere este nuevo panorama, en el que los de abajo quieren ser quienes más ordenan, como cantaban en Grândola, Vila Morena, mientras subsisten unos liderazgos que prefieren la camarilla, las intrigas de pasillo y la creación de aparatos tradicionales para controlarlo todo.


Si uno no es partidario de la militancia a golpe de silbato y voz de mando, tiene que saber que las decisiones debatidas y participadas le van a costar un poco más de tiempo y quebraderos de cabeza. Además, tendrá que aprender unas cuantas reglas para no salir ardiendo cuando los primeros roces produzcan las primeras chispas: conviene tener siempre espíritu constructivo, confiar en las intenciones de quienes van en tu mismo barco, escuchar con atención a quien propone algo opuesto a tus planteamientos, evitar la descalificación de argumentos en función de quien haya sido el proponente y, sobre todo, no volver a servirse de la vieja costumbre de resolver en petit comité lo que compete a todos.

Publicado en el diario HOY el 5 de octubre de 2016

16 enero, 2012

La inutilidad de la censura

Cuando estudiaba en la vieja Facultad de Letras nos visitó un día Camilo José Cela. Uno de los alumnos mayores le preguntó si era grata la tarea de censor y don Camilo le contestó, con gran enfado, que demostraba tener muy mala leche con aquella cuestión pero muy poco talento. El escritor gallego supo salir del desfiladero argumentando que sólo se encargaba de estampar el nihil obstat a la revista de huérfanos de ferroviarios y que jamás censuró nada. Fuera o no cierto, lo que sí han quedado por aquí es algunos con un gran ánimo de censurar. El último verano fue una foto de Sergio Parra y la semana pasada un intento de IU en Mérida para prohibir una representación teatral. Siempre me ha parecido que toda censura es inútil en un mundo como el de hoy, en el que una imagen o unas palabras dan la vuelta al mundo en segundos, y que cualquier tentativa de acallar a alguien solo sirve para avivar el fuego que se pretende apagar. No hace muchos años algunos concejales pacenses llegaron a sugerir censura previa a las letras carnavalescas y parece ser que una tuitera tendrá que vérselas en el juzgado por unas rimas sobre un primo chófer o algo así. Hemos pasado de la impunidad del insultante anónimo a través de la red, a una peligrosa tentación de ahogar todo aquello que no nos gusta escuchar. Si nos desagrada una exposición o una obra de teatro, lo mejor es no acercarse. Recuerden nuestros políticos que esto de satirizar al poder ya lo hacía Marcial hace dos mil años y que la censura, además de no ser gratificante, deja siempre en mejor lugar al que la sufre que a quien la pretende ejercer.

19 diciembre, 2011

El gen autodestructivo


Hay un insecto que, a pesar de su minúsculo tamaño, consigue importantes beneficios en su hábitat. Tiene la particularidad de que cuando crece y parece que va a tener más fuerza e ímpetu para mejorar su entorno, se le dispara automáticamente una especie de gen autodestructivo. El insecto se ve atenazado por el miedo cuando ve que sus alas y sus patas empiezan a hacerse más grandes, fuertes y poderosas, de modo que es entonces cuando comienza a flagelarse y dañarse a sí mismo hasta convertirse en insignificante. La izquierda que se llama transformadora tiene en España, y también en Extremadura, un miedo escénico a tomar decisiones que reviertan directamente en la vida de los ciudadanos, y un pánico a que su pequeña organización crezca de tal manera que no se pueda controlar. Algunos lo llamamos gen autodestructivo, que se manifiesta en convertir todo en jugadas rocambolescas a múltiples bandas, ver enemigos por todos lados, centrarse más en cómo diferenciarse de otras fuerzas políticas que en los contenidos concretos y las propuestas prácticas. La izquierda que pretende ser transformadora no puede permitirse en este momento de la historia enzarzarse en una lucha intestina que no lleva a ninguna parte, porque no es hora de excluir a quienes no mantienen la pureza de las esencias sino de ir sumando, mediante el ejemplo y las buenas artes de convencer, a una mayoría social crítica y activa que ha salido a las calles de medio mundo en este año 2011. De poco vale luchar contra las dictaduras de los mercados, unirse al grito de somos el 99% si entran en pánico cada vez que superan el 5%.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 19 de diciembre de 2011. 

03 noviembre, 2011

Contrapropaganda electoral

Siempre he pensado que ganar la confianza del electorado consiste en convencer, en transmitir confianza y en demostrar que tienes ideas factibles y justas, fieles a los valores que predicas. Hace poco envié un mensaje por twitter y algunos amigos tuvieron a bien difundirlo: "No me digas a quién no debo votar y explícame bien por qué tendría que votarte a ti". Nunca he sido partidario de esos equipos que saltan al campo sin voluntad de jugar, simplemente para marcar al hombre y pegar patadas al contrario hasta que encuentran un momento en el que asestar el golpe. Soy de los que leo los programas y guardo en una carpeta muchos, desde hace mucho tiempo, para reírme releyéndolos con el paso de los años. 

Me pareció un desacierto el vídeo en el el que un niño le dice a su cuidadora que su hija podrá cuidar de sus futuros niños. Y conste que muchas de las medidas del programa popular van en esa línea, sobre todo en el ámbito educativo. Esa manía por intentar sacar fuera del sistema a los más débiles parte de la base de que cuanto peor sea la formación de algunos, más bajo será el sueldo que puedan demandar. El debate es que quizá haya que dignificar (en sueldo, condiciones laborales y prestigio social) una tarea tan digna como la de cuidar niños o ancianos. Pero algún día lo trataré en más profundidad. 

La cuestión es que el lunes me encontré en el buzón esta publicidad, en la que solo aparece el logotipo de IU. 

Me pareció extraña la calidad del papel, que fuera a todo color, incluso antes de que empezara la campaña. Conozco las dificultades económicas que tienen y rápidamente reparé que no era propaganda de IU sino todo lo contrario. 

No ocultaré que he sido muy crítico con todo el proceso que llevó a cabo IU durante el mes de junio y más aún sobre muchas de las declaraciones y tomas de postura que han llevado a cabo desde entonces. Me parece que no tienen criterio y que la sensación externa que están dando es que no saben ni qué quieren ni a dónde van. Tampoco explican de una forma madura y convincente sus posiciones, lo que deja lugar a dudas sobre pactos ocultos e incluso indignos. Lee uno los datos y no le queda más remedio que afirmar y decir que sí, que son muchos los desporpósitos que ha cometido IU.

No firma nadie el folleto. Quizá sea propaganda del PP o del PSOE. Imagino que los publicistas habrán estudiado bien el mercado y tendrá su eficacia, pero creo que en ocasiones se consigue el efecto contrario. De hecho, ya conozco a alguna persona que estaba cabreadísima con la actitud de IU en los últimos meses y este folleto ha provocado que cambie de opinión. 

Lo grave de esta propaganda es que quien la hace denota tener poca confianza en sus propuestas. Sólo así se puede entender que se gasten este dinero. Si hubiera sido el PSOE quien lo hubiera elaborado y pagado, se trataría de una torpeza manifiesta. En primer lugar porque en Extremadura, salvo que se produzca un vuelco tsunámico todo parece condenado a un 2/2 en Cáceres y 3/3 en Badajoz. Si el PSOE teme perder 3/1 ó 4/2 debería intentar evitar que los votantes de 2008 no se le vayan al PP. Y tendrá que ver por qué se le van en esa dirección, pero eso es para otro análisis más sosegado. En segundo lugar porque el votante reflexivo ya sabe por qué no ha de votar a otros y necesita que le hablen en positivo. Por cierto, fue el lema de las elecciones de 1996, que las encuestas daban por perdidas para Felipe González (15 puntos) y que acabó por perder por la mínima. Pues ya saben, de la historia se aprende.

17 octubre, 2011

Parábola del chófer


Hubo un tiempo en el que la política extremeña cabía y se explicaba en un autobús. Toda la vida criticando los derrapes y volantazos del anterior conductor hasta que una carambola de difícil explicación puso el vehículo en manos de otro chófer. De momento los pasajeros estamos expectantes por saber la ruta que toma, pero todo sigue parado: estamos en punto muerto, revisando debajo de los asientos, intentando saber dónde nos encontramos y maldiciendo al anterior conductor. Preguntas a dónde vamos y te responden siempre lo mismo: que si el anterior chófer era un descerebrado, que malgastaba combustible, que nos llevaba por carreteras peligrosas y tenía contratado a su cuñado como cobrador. El conductor antiguo ya está criticando al nuevo y éste se vuelve hacia atrás y le recuerda que hacía lo mismo y más. El nuevo cobrador es familiar del nuevo chófer y el anterior monta en cólera. Un pasajero cariacontecido tiene ganas de vomitar ante discusiones de este calado y pide a los chóferes, al actual y al anterior, que decidan de una vez hacia dónde vamos, qué carretera tomamos, cuántas paradas hacemos y qué velocidad alcanzamos. Pero ahora hay una nueva discusión sobre un asunto que tratan como si fuera de vital importancia, el vídeo. Que si tú te vas a escoger las películas, que si ahora elijo yo, que por qué no encargamos al de la última fila para que deshaga el empate. Y el autobús sigue parado, sin saber a dónde ir, sin nadie qué sugiera por dónde se sale del atolladero y con pasajeros parados en medio del campo. Urgen nuevas maneras de conducir: las antiguas no llevan a ninguna parte.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 17 de octubre de 2011

27 junio, 2011

Objetivos

Cuando empecé a hacer programaciones didácticas me parecía un rollo todo aquello de los objetivos. Pero enseguida me fui dando cuenta de que lo más importante, en la educación y en la vida, es tener claro qué quieres conseguir. A partir de ahí, una vez fijado el objetivo, el resto radica en usar las mejores herramientas y buscar los caminos más seguros. Las organizaciones políticas también deberían tener consensuados sus objetivos y saber cuál es la mejor forma para llegar a ellos. Estas obviedades han desaparecido de la política extremeña y en un mes trepidante hemos vivido casi de todo. La noche del sábado 18 de junio nos íbamos a la cama con la imagen de los dos principales partidos políticos aplaudiendo al más pequeño de los que tienen representación parlamentaria.  Ambos asumían de buen grado 12 puntos puestos sobre la mesa y a uno le entraban ganas de reír. El objetivo de esos grandes partidos era, en aquel instante, asegurarse el poder. Aunque para ello tuvieran que comprometerse a todo lo contrario de lo que había prometido. Mientras tanto IU abdicaba de sus objetivos: lejos de querer poner en práctica el mayor número de sus ideas de gobierno para los ciudadanos, se enrocaba en un debate que más bien parecía un juicio sumarísimo al pasado, un ajuste de cuentas por los agravios de 28 años y que, de rebote, provocaban el entusiasmo y la algarabía en el otro extremo ideológico, el situado más a la derecha. Y ahí anda metido el maestro Pedro Escobar, intentando explicar a sus propios militantes, quizá con poco éxito, los objetivos principales que debe tener una fuerza política de izquierdas. 

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 27 de junio de 2011.

13 junio, 2011

Construir y destruir

Levantar un castillo de naipes o de arena requiere buen pulso y ciertas habilidades. Para destruirlo no hace falta saber nada, se puede ser un inútil e incluso la torpeza manifiesta puede servir de ayuda. Es más fácil sacar defectos que aplaudir virtudes, reprochar comportamientos pasados que indicar nuevas pautas de conducta. El pasado es un poderoso imán que condiciona, paraliza y corta de cuajo la imaginación.  Hay quien sólo sabe vivir del pasado, quien sólo piensa en saldar cuentas, en regocijarse con venganzas aunque eso suponga cerrar las puertas del futuro. En Extremadura vivimos el momento político menos aburrido de los últimos 30 años, y en las calles hay gente joven - y menos joven-  hablando y discutiendo, sin interrumpirse ni insultarse. Las redes sociales hierven, aunque cada noticia de las ediciones digitales se llene de cientos de comentarios en los que el anonimato oculta la ruindad absoluta de lo más tradicional de la vieja política. Bajo los toldos de paseos y plazas se escucha el rumor fresco de algo nuevo mientras que en los grandes salones de terciopelo la dialéctica ha desaparecido, si es que algún día estuvo, de los usos y costumbres. Aquello de tesis, antístesis y síntesis es un mero juego de palabras para parvularios. Maquiavelo es sacado a hombros por unos y por otros, diseñando jugadas a siete bandas con carambolas inexplicables. La política del futuro necesita urgentemente algo tan sencillo como acordar qué se quiere hacer para que la mayoría de la sociedad mejore sus condiciones de vida, algo tan simple como conjugar el verbo construir y olvidarse de destruir.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 13 de junio de 2011

30 mayo, 2011

Lecciones de política


Apago la radio cuando conectan con el Congreso para la habitual sesión de control. Me cuesta entender las palabras vacías entre el griterío y el espectáculo me causa tristeza y vergüenza ajena. En cambio, he pasado tres tardes por las acampadas de gente indignada y me he reencontrado con la política: he vuelto a ver a viejas caras conocidas, a luchadores infatigables de causas justas, a cristianos de base, a libertarios, a ecologistas, a gente de izquierdas y algún que otro amigo moderado. Y hablan de forma ordenada, se escuchan e intentan hacer avanzar sus propuestas, con las dificultades de todo proceso asambleario pero con todas sus virtudes, que no son pocas. Es más fácil elegir a alguien para que nos mande y piense por nosotros, porque nada hay más eficiente que las dictaduras. El problema es que todavía hay gente que prefiere construir su futuro a que se lo den fabricado. Y esta gente suele sacar de sus casillas a los que tienen en el fondo de su alma un sargento chusquero o un recluta sumiso. Y mientras tanto el panorama político regional se llena de hermeneutas capaces de interpretar lo que dice Extremadura, a la que convierten en sujeto activo de sus frases. Todos a la espera de lo que decida Pedro Escobar. Y mi amigo de Acedera deja en fuera de juego a medio mundo porque dice que va a escuchar, va a reflexionar, va a debatir pausadamente y dar la última palabra a las bases. Hay quien dice que está fuera del mundo y quizá tengan razón: cuando se lucha por uno nuevo se corre el peligro de parecer extraterrestre. De momento habéis dado una lección, pero no os equivoquéis. No podemos permitírnoslo.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 30 de mayo de 2011.

01 octubre, 2007

Pedro Escobar

Hoy llega a la portada de los periódicos mi amigo Pedro, a quien deseo toda la suerte del mundo en este proyecto necesario de encontrar un espacio de izquierdas en Extremadura, con voz, con sensatez, sin perder la capacidad de compromiso. Mucha suerte.

Todo excluido

     Mientras esperaba a que abrieran la óptica para graduarme la vista me paré a ver las ofertas de una agencia de viajes que había al lado...