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08 abril, 2013

Monarquías bananeras


Si fuéramos a un país en el que una alcaldía, la plaza de catedrático de Universidad o el puesto de inspector de Hacienda fueran hereditarios de padres a hijos, casi todos diríamos que se trata de un estado al que le falta un hervor para  la contemporaneidad. Nos referiríamos a esa nación con el adjetivo bananera, al que se le han añadido un par de acepciones al margen de la fruta y con matiz peyorativo. Es curioso que siempre se hable de repúblicas bananeras y no de monarquías bananeras, como si fuera poco disparate dejar la jefatura del estado en manos de una familia por los siglos de los siglos. Da igual que su abuelo apoyara la dictadura de Primo de Rivera o que el padre de su tatarabuela fuera un gañán impresentable como Fernando VII (y que me perdonen los gañanes por la comparación): todo el bagaje de sus antepasados lo contabilizan como gloria y mérito de su estirpe.
  
Pero la monarquía española va a ser muy difícil mantenerla mucho más tiempo, y solo la puede salvar la nostalgia de quienes gustan de cuentos de princesas y papel cuché.  Las complicaciones judiciales, por no hablar de las andanzas cinegéticas, hacen casi imposible la defensa de un reinado que se inició con su designación por Franco. Desde entonces el silencio y el miedo han impedido un debate abierto y racional sobre la cuestión. Ahora esto no hay quien lo pare y llegará un día en el que podremos elegir a todos nuestros gobernantes y estadistas en virtud de sus méritos. Como decía la canción, podremos manifestar sin miedo que un rey no lo es por voluntad divina,sino porque sus antepasados se lo montaron divinamente.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 8 de abril de 2013.

13 febrero, 2012

Cerca y lejos

El jueves pasado, cuando se conoció la sentencia condenatoria a Garzón, pudimos percibir el abismo existente entre lo que todos esperábamos por aquí y la perplejidad de quienes nos ven desde la distancia. Tras la absolución de Camps por lo de los trajes de la trama Gürtel y la inhabilitación del juez por las escuchas a los abogados, a nadie se le escapa que los juicios sobre el franquismo y sobre los cursos impartidos en Nueva York acabarán por similares derroteros. Casi se podría decir que las sentencias están redactadas y firmadas. Dar una vuelta por la prensa nacional y extranjera, leyendo artículos y comentarios, nos sirve como ejercicio imprescindible para comprender qué ha pasado y qué sigue ocurriendo en España, donde los corruptos y apologetas del fascismo siguen carcajeándose de quienes, tal vez equivocadamente, intentan que quienes han causado un daño objetivo sean castigados. La prensa nacional reproduce fielmente las dos Españas de Antonio Machado, mientras que los periódicos de medio mundo, casi unánimemente, continúan sin dar crédito a lo que aquí está ocurriendo. Los más torpes dirán que desde lejos no se puede entender lo que aquí ocurre, y los más sensatos responderán que es precisamente esa lejanía la que permite observar todo ecuánimemente y con perspectiva. No hay esperanza de que nada cambie aquí: antes pasará un camello por el ojo de una aguja que un poderoso por una celda de castigo. No nos queda ni París. Tan solo Estrasburgo para, dentro de unos años, abochornar a los que brindan hoy para que la corrupción y los crímenes de lesa humanidad de Franco permanezcan impunes.  


Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 13 de febrero de 2012.

14 septiembre, 2009

Franco (no) ha muerto


Cualquier libro de historia del siglo XX que se precie establece vinculaciones y similitudes entre el fascismo italiano, el nazismo alemán y el franquismo de por aquí. Si bien los dos primeros perdieron una guerra mundial y quedaron como lo que fueron, dos totalitarismos sanguinarios, el tercero sobrevivió durante casi 40 años en los que, además de apresar, torturar y aniquilar a quien pensaba diferente, impregnó el subconsciente de generaciones y generaciones. Francisco Franco murió en 1975, pero su maldita obra sobrevive en muchas conciencias, en muchos tics predemocráticos, en cierto miedo a significarse políticamente, en un desprecio hacia cualquier actitud reivindicativa a la que se etiqueta con el adjetivo de follonero y, sobre todo, en la formación de quienes hoy tienen más de 50 años y alcanzan altos puestos de las magistraturas. Luchar contra el fascismo en el mundo sirvió para recibir honores a partir de 1945 y hacerlo en España era peligro de cárcel y persecución hasta finales de los años 70. Lo que no se podía uno imaginar es que 34 años después de la muerte del dictador fascista alguien como Baltasar Garzón pudiera ser acusado judicialmente por investigar los crímenes impunes de un régimen infame. Y hay algo todavía más preocupante: en este país nadie ha pisado una cárcel ni ha sido castigado por haber colaborado con aquel régimen totalitario y fascista, ni quienes mandaron ejecutar a Julián Grimau, ni quienes despeñaron a Enrique Ruano en una comisaría. En cambio, ser antifranquista sigue siendo hoy una manera de complicarse la vida. Hay algo aquí que va mal.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 14 de septiembre de 2009.

P.S. La foto superior derecha ha sido recogida de internet. Hay desalmados izquierdistas que han manipulado la foto y han colocado con Photoshop, a la diestra de Franco, a otro personaje. Pero que quede constancia que lo que hay es un florero borroso.

13 agosto, 2009

De bien nacidos,...

Interesante discurso del Jefe del Estado. Se puede leer completo en la propia página de la Casa Real. Especialmente curioso es el párrafo tercero, que reproduzco aquí antes de que lo descuelguen de la página original:

Resulta de justicia rendir en este momento tributo al esfuerzo de dos grandes soldados que pasaron ya a la Historia y que fueron los artífices del acontecimiento que festejamos: el general Primo de Rivera, creador de la Academia General Militar, y el Generalísimo Franco, su primer director.

Aclaro que el discurso no es de cuando fue nombrado por el dictador, allá en el año 69, sino del 20 de febrero de 2005.

Y como me gusta donde vivio y no quiero ir a la cárcel, ni pagar multas, ni ir a juicios... pues no hago comentarios.

20 enero, 2009

40 aniversario de un crimen


El estudiante Enrique Ruano fue detenido y torturado durante tres días a mediados del mes de enero de 1969. Era militante del Frente de Liberación Popular (FLP) y activista del Sindicato Democrático de la Universidad de Madrid. En el curso de un registro la policia le disparó el día 20 de enero y después arrojó su cadaver desde un septimo piso a un patio interior para simular su suicidio.

Fraga Iribarne, ministro franquista de Información y Turismo, orquestó la manipulación informativa para imponer la versión del suicidio de un buen chico desequilibrado. Durante 4 días hubo manifestaciones en muchas ciudades españolas, particularmente en Madrid, dónde desde Vallecas a la Calle Princesa decenas y decenas de saltos se sucedieron a cualquier hora del día con la participación masiva de estudiantes, pero también de muchos trabajadores indignados por el asesinato y la campaña del régimen franquista.

La tensión llegó al punto que el Gobierno declaró el primer estado de excepción de ámbito estatal con la intención de parar la protesta. Fueron detenidos y deportados centenares de activistas pero de nada sirvió. El franquismo nada pudo hacer para recuperar la iniciativa y amedrentar al movimiento social porque 1969 fue uno de los más notables en las luchas del movimiento obrero en la lucha por sus reivindicaciones laborales y por las libertades.

Años más tarde, tras la muerte de Franco y habiéndose realizado elecciones democráticas, se reabrió el caso Ruano. El cadaver fue exhumado y apareció mutilado para ocultar el balazo. Sin embargo los policias que le asesinaron fueron absueltos. Enrique fue un luchador antifranquista, internacionalista y revolucionario. Su lucha por las libertades iba pareja a su lucha por la Revolución Socialista. El homenaje a Enrique forma parte de la recuperación de la memoria histórica, particularmente del tardofranquismo y primera transición, y de la deneuncia política de una transición que permitió a gentes como Fraga seguir en política como un honorable demócrata. También significa recuperar la memoria de la lucha antifranquista ligada a la lucha anticapitalista por el socialismo frente a las mistificaciones posteriores. Significa contruir el futuro desde la recuperación en el presente de las luchas del pasado.

06 octubre, 2008

Lo incautado

Ya hablé de este asunto un día en el blog, pero tenía que publicarlo en la prensa. Mi conversación con María, de la Asociación de Perjudicados por las Incautaciones del Gobierno Franquista, me hizo ver la poca relevancia que estos asuntos habían tenido en los medios de comunicación. Sé que no es mucho, pero es lo mínimo que se puede hacer. Tengo que reconocer que he llegado tarde a la literatura de la guerra civil. Se pusieron de moda hace unos años, cuando estaba enfrascado en las literaturas de otras lenguas y he ido recuperando algunas cosas. Me gustó La mala memoria de Isaac Rosa, sobre todo si pensamos en lo joven que era al escribir esa novela. Este verano, impulsado por tanta gente, me zambullí en El corazón helado de Almudena Grandes. Y acaba el verano, con el recuerdo fresco de personajes deleznables como Julio Carrión, y mi padre me trae el papelito. Por unos días me parecía estar en una novela, uniendo hilos familiares desde la Guerra Civil hasta nuestros días. Así que ahí lo dejo, con la esperanza de que algún día se haga justicia.

Esta es la columna de hoy lunes, 6 de octubre, en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA

El mismo día de septiembre que se volvía a hablar de los horrores del franquismo encausados por Garzón, mi padre me entregaba un documento que había encontrado este verano en la casa que heredó de su abuelo materno. Estaba fechado en noviembre de 1938 y hablaba, literalmente, de papel moneda puesto en circulación por el enemigo. Atando cabos averigüé que se trataba del documento que le dieron a mi bisabuelo a cambio de todos los ahorros de su vida, setecientas diez pesetas de las de entonces. Nunca supimos nada de ese papel, estaba más escondido que ninguno y se encuentra en un estado impecable. Supongo que mi bisabuelo tuvo que entregar todo el dinero que guardaba, que había sido emitido por el gobierno republicano, cumpliendo el decreto de Franco que aparece citado en el documento. Tecleé en internet los datos del decreto y me aparecen las siglas de una asociación de perjudicados por las incautaciones del gobierno franquista. Les envié una copia para saber si ese dinero había sido recuperado o no, pero desde la APIGF me respondieron que, si teníamos el papel, es porque nunca se devolvió. Y así acabé hablando con María, una de las mujeres de esta asociación, sobre las tristezas silenciadas y sobre esa otra página de la historia que pasamos sin leer: no se conformaron con que el ejército de la república estuviera cautivo y desarmado, ni con reprimir con cárcel, muerte y exilio a los disidentes, sino que también acabaron robando impunemente. Ya hubo leyes para devolver lo incautado a algunos partidos y sindicatos, pero las personas, las que vivieron el drama en soledad, siguen esperando.

08 septiembre, 2008

Limpiar heridas


Los manuales de primeros auxilios dicen que las heridas deben lavarse y desinfectarse antes de ser cerradas. Taparlas sin efectuar esas dos tareas puede producir efectos secundarios más graves que los de la herida en sí. Durante la semana pasada, tras un intento del juez Garzón de saber qué fue de los asesinados en las cunetas tras estar cautivo y desarmado el gobierno democrático de la República, muchos se han puesto demasiado nerviosos y han pedido que no se hurgue en una herida cerrada. Llama la atención la visceralidad de algunos en evitar que se sepa cualquier cosa de aquellos paseos de ida que no tenían vuelta, a pesar de que nadie está tratando de buscar a los responsables sino de encontrar dónde fueron a parar los restos de toda una generación de gentes que defendieron la legalidad. También resulta curioso que, tras haber pasado 40 años obligados a estar amordazados y 30 de propina para no entorpecer el consenso de la transición, sigan existiendo empecinados en negar un auténtico genocidio, el intento de aniquilar físicamente a los activistas del antifascismo con un procedimiento que cuatro décadas después perfeccionarían los militares argentinos. Con demasiado retraso nos disponemos a destapar la herida para poder limpiarla y cerrarla definitivamente, pero hay quienes temen un hedor que les recordará que, en el fondo, no les pareció mal que los vencedores, como afirmó Queipo, “limpiaran España para que en 30 años nadie se moviera”. Entonces lo consiguieron y uno tiene la duda de si volverán a lograr callar a quienes sólo quieren curar heridas que llevan 70 años sin poderse ni mencionar.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 8 de septiembre de 2008.

29 marzo, 2008

Romper y transitar



El profesor y columnista Jual Luis Corcobado menciona hoy en su artículo de los sábados, al hilo de una referencia de mi blog, un descripción muy sugerente para quienes sentimos pasión por Portugal y añoranza del espíritu del 25 de abril. Como quiera que llevo ya un tiempo leyendo y reflexionando sobre lo que ocurrió en estas tierras ibéricas en la década de los 70, no dejo de admirarme al ver cuántas discusiones y problemas que tenemos hoy son consecuencia de lo que ocurrió aquellos días.
Fue en aquel tiempo cuando no se pusieron correctamente las normas del juego democrático y se hizo un combinado democrático con demasiados sabores rancios. Era tal el miedo que había a que no llegara la democracia, que los demócratas cedieron ante los que no lo eran y no desmontaron el nacional catolicismo para instaurar un estado en el que las iglesias pudieran actuar libremente al margen del Estado. Se pasó de ir bajo palio a encabezar la procesión. Como a finales de los 70 y primeros de los 80 los sables hacía mucho ruido, algunos entendieron que la representación popular debía seguir participando en las performances de cada religión. Y de ahí viene que hoy, en 2008, casi 30 años después de las eleccciones a los ayuntamientos democráticos, algunos se descoloquen cuando el alcalde en funciones decide no colgarse la medalla, no coger el palo y desfilar el primer viernes de luna llena de cada primavera. Y es que muchos han creído que con colar en la Constitución aquello de que " España tendrá en cuenta su tradición católica..." todo quedaría más o menos igual.
Y no.
Hay que empezar a hacer pedagogía. A título personal cada uno que haga lo que quiera, y si Trillo lleva el paso en Cartagena y Guillermo Fernández Vara en Olivenza me parece estupendo, porque lo hacen a título individual (lo hacían antes y después de tener responsabilidades políticas). Lo que no es de recibo es que por ser teniente de alcalde al representante del pueblo le toque ir de procesión, comer pan ácimo o levantarme a las cinco para mirar a la Meca. Así que, amigo Juan Luis, Franco y Salazar son historia, sí. Lo que me gustaría enterrar son los detalles del franquismo que se nos han quedado incrustados en el subconsciente por haber preferido transitar del pasado a romper con él. Como aquel 25 de abril.

31 diciembre, 2007

Apología

La de gente que hay en la carcel por hacer apología de cosas graves pero infinitamente menores que una dictadura fascista, aupada al poder con los aviones de Hitler y las tropas de Mussolini, Y ahí lo tienen, tan tranquilo, hablando bien de aquel que lo nombró Ministro de un gobierno que firmaba sentencias de muerte, que empujaba a estudiantes por los huecos de las escaleras de las comisarías, con Brigadas político-sociales. Muerto el dictadorsiguió prohibiendo conciertos de Llach o de Raimon, amparando el asesinato de 5 trabajadores en una iglesia de Vitoria en marzo de 1976. Y dicen que mañana llega el 2008. ¡Basta de engaños! El consenso de la transición fue la coartada de los fascistas para no tener que pagar por sus crímenes. Y ahí siguen.

Fraga sostiene que "Franco sentó las bases para una España con más orden"
Ex ministro de Información con Franco entre 1962-1969, fundador de AP (actual PP) y presidente de la Xunta de Galicia durante 15 años (entre 1990 y 2005), Manuel Fraga Iribarne mantiene un recuerdo positivo de Franco.

En una entrevista publicada ayer por El Faro de Vigo, Fraga compara al dictador español con Napoleón a la hora de defender que tiene que transcurrir al menos 50 años para valorar en su justa medida a cualquier personaje histórico. Según señala en la entrevista, al día siguiente de morir Napoleón "era un estropajo". Sin embargo, 50 años después lo trajeron a París, es su héroe nacional y preside el Panteón de Hombres Ilustres".


"No digo que con Franco vaya a ocurrir lo mismo, sino que las figuras de ese calibre no se pueden juzgar hasta pasado un cierto tiempo", agrega.
Fraga se niega en la conversación a prever cuál será el juicio de la sociedad española en 2025, cuando se cumplan 50 años de la muerte del dictador. Sin embargo, y "teniendo en cuenta lo que fue nuestro siglo XIX y las dos Repúblicas", el Franquismo para Fraga "ha sentado las bases para una España con más orden. De hecho, no hay más que comparar la España de hoy con la de los años 30".


Fraga comparte "completamente" la frase de Jaime Mayor Oreja cuando se negó a condenar el franquismo porque "forma parte de la historia". "La Historia es la Historia y cada uno tiene que asumir la suya y procurar aprender de ella. Compare la etapa de Franco con los años 30. El diputado Calvo Sotelo, que haciendo uso de su libertad de palabra criticaba al Gobierno, fue asesinado en un coche de la policía por un capitán de la guardia civil de uniforme rodeado de guardias de asalto. Aquello no era vivir", subraya.

02 abril, 2007

Grandes Españoles

Un programa de la televisión portuguesa ha estado durante varios meses buscando al más grande de sus personajes históricos. El formato estaba copiado de otros países y los ingleses acabaron eligiendo a Winston Churchil. La cuestión es que nuestros vecinos estuvieron manejando nombres de literatos, reyes fundadores de época medieval, futbolistas y la consabida cantante de fados, hasta que a la gran final llegaran dos políticos del siglo XX: el líder histórico de los comunistas portugueses perdió frente un longevo dictador de corte fascista llamado Salazar. La duda que nos asalta es si un programa así acabaría dando en España unos resultados similares. Todo apunta a que no sería imposible por varias razones: no existe memoria histórica, se han acallado las brutalidades del totalitarismo en aras del consenso y, quizá lo más importante, existe una enfermedad bastante generalizada de quedarse en la anécdota sin reflexionar sobre el fondo de los asuntos. Sirva de ejemplo la intervención Zapatero ante las cámaras para responder preguntas de la ciudadanía: casi todo el mundo se quedó con la tontería del precio del café porque siempre es más fácil el comentario jocoso que hablar de la exclusión social o del vergonzoso enriquecimiento de los propietarios y especuladores de viviendas a costa de las hipotecadas vidas de las clases trabajadoras. Sabemos que entre nosotros viven demasiados partidarios del “vivan las cadenas”, pero mantengamos la esperanza de que, al contrario de lo ocurrido en Portugal, seríamos capaces de poner a Ramón y Cajal o a Cervantes por delante de Franco o Fernando VII.

Publicado en EL PRIÓDICO EXTREMADURA el 2 de abril de 2007

26 marzo, 2007

Los mayores cerdos ibéricos de la Historia



Acabo de leer la noticia en EL PAIS.

Un programa de la televisión portuguesa llamado Grandes Portuguesas y que enfrentaba al final al dictador frente a su gran opositor, el comunista de corte estalinista Álvaro Cunhal. Da un poco de pena pensar que ya nadie recuerda la Dictadura, la PIDE, la censura, etc

Me imagino que por aquí podría pasar lo mismo.

Así que no nos vamos a empezar a lamentar y tomemos las cosas con buen humor.

En las fotos que acompañan este "post" se pueden ver a los mayores cerdos ibéricos. El ejercicio consiste en saber si esos máximos cerdos ibéricos se encuentran en la foto de arriba a la derecha o en la de abajo a la izquierda

Historia de mi colección de "Fuellas"

Las navidades de 1984 las pasé, como era habitual, en Monzón. Y allí pude ver en el informativo regional de RTVE en Aragón una noticia sobre...