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28 marzo, 2011

Se da por sentado


Cuenta Eduardo Galeano la historia de unas personas que iban a ser comidas por caníbales. Les preguntaron de qué manera y con qué aderezos querían ser cocinadas, a lo que respondieron que, simplemente, no querían ser devoradas de ningún modo. Pero eso estaba fuera de toda cuestión. Son muchas las veces en las que creemos tener el mundo en nuestras manos, con nuestra dosis de poder envuelto en celofán democrático, y en el fondo estamos eligiendo la salsita con la que nos van a engullir. José Sócrates iba el miércoles al parlamento portugués a que le dieran el visto bueno a su cuarta receta, pero los diputados, quizá obligados por una población que ya se ha echado a la calle en varias ocasiones, han dicho que nones, que si finalmente se los van a merendar los mercados, no les hagan pasar el trágala de elegir los condimentos. Se da por sentado que las fieras del capital están hambrientas y que se van a zampar a la pieza más débil. Si nos encargamos de engordarla, limpiarla y aderezarla, les estaremos haciendo un favor a quienes provocaron la crisis y se están aprovechando de ella. Los que maquinan para que la deuda portuguesa se pague al 8% saben que la debilidad de unos llena de dividendos otros bolsillos. Stéphane Hessel, a sus 93 años, ha vendido un millón de libros en Francia apelando a la indignación ciudadana, pero me temo que el formol del fútbol y la telebasura nos tiene desactivados. Uno tiene la esperanza de que una coalición internacional cree espacios de exclusión para las dictaduras de las mafias bursátiles y empiece a ayudar humanitariamente a los rebeldes


Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 28 de marzo de 2011.

21 septiembre, 2009

Provincia

Los romanos llamaron provincias a aquellas tierras bajo su dominio que estaban fuera de la Península Itálica. Aunque ya hace mucho de la caída del Imperio, siempre me llamó la atención que muchas derivaciones de este término tuvieran un matiz claramente despectivo. Provincianismo parece una enfermedad incurable y tachar a alguien de provinciano es poco menos que mentarle a sus muertos. También están los reclaman una provincia para El Bierzo o Cartagena, aunque no sabemos si es porque desconocen esos matices o porque no les importa tener “una estrechez de espíritu y apego excesivo a la mentalidad o costumbres particulares”, que es como se define en el diccionario. Así que por un lado tenemos a provincianos sin provincia y por otro a gentes con provincia e inflamada, que la reivindican frente a la de al lado y la defienden de agravios y olvidos. Y en esto llega Ferreira Leite, pone su cara seria (no tiene otra) y le suelta a Sócrates lo siguiente durante el principal debate electoral televisado: Portugal no es una provincia española. Daría la sensación que la profesora es de las que no le gusta que le llamen provinciana, algo loable desde cualquier punto de vista. Pero el provincianismo se combate siendo cosmopolita y abriéndose al mundo, algo que difícilmente es compatible con un discurso que huele más Aljubarrota que a modernidad. Enriquecerse con las diferencias culturales, superar las fronteras y construir sobre ellas mil nuevas formas de cooperación, serán el mejor remedio para superar miedos y fantasmas. El futuro empieza hoy y consiste en hacer de cada intención consensuada una pequeña realidad.


Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 21 de septiembre de 2009.

03 agosto, 2009

No sabe / No contesta

La semana pasada se publicaba el barómetro de opinión hispano-luso y mis amigos de Facebook me animaban a que hiciera algún comentario al respecto. Les dije que no tenía preparados los papeles para el exilio en Elvas y que preferiría callarme muchas de mis reflexiones sobre el culebrón veraniego de la unidad peninsular. Haciendo gala de mi déficit de atención, que es como llaman los modernos a los distraídos de toda la vida, me fijé en lo que más me gusta de todas las encuestas, ese mítico apartado que reúne a los que no saben con los que no contestan. Siempre me ha preocupado que los sociólogos los metieran en el mismo saco. Cuando me llaman a las 4 de la tarde para preguntarme si admiro a José Tomás, yo siempre me quedo callado y no por desconocer al torero (o al sastre), sino por evitar blasfemias de altos decibelios a la hora de la siesta. Lo más curioso de la encuesta no es que casi la mitad de los portugueses quieran unirse al resto de España y la otra mitad quieran ser independientes, sino la notable ignorancia de los españoles hacia Portugal. Tampoco hacía falta una encuesta para ello y bastaba simplemente con observar el tratamiento informativo que los medios nacionales hacen respecto a lo que ocurre en el país vecino. Pero que el 54% de los portugueses sepa que Zapatero preside nuestro gobierno, y que sólo un 1.2% de los españoles sepa quién es José Sócrates, no puede deberse únicamente a esa asimetría informativa de la que tanto se ha escrito y quizá merecería una visita colectiva al especialista. Ahora tendríamos que preguntarnos a qué se debe todo esto: yo lo sé, pero prefiero no contestar.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 3 de agosto de 2009.

Historia de mi colección de "Fuellas"

Las navidades de 1984 las pasé, como era habitual, en Monzón. Y allí pude ver en el informativo regional de RTVE en Aragón una noticia sobre...