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17 septiembre, 2012

La unidad de Hispania


El nombre de España nos viene de los fenicios y significaba algo parecido a tierra de conejos. No sé si ahora hay más personas que animalillos por aquí, pero el puzle político se está removiendo con piezas que no acaban de encajar. No es la primera vez, ni tampoco la más grave, que en otros siglos hubo demasiada sangre a costa del “yo me quiero ir” y del “tú no vas a ningún lado”. A muchos se les olvida que la unidad de España, literalmente, no existe. De hecho solo duró 60 años, y de forma puramente nominal, entre 1580 y 1640. Desde entonces falta una parte importantísima de aquella Hispania, ese rectángulo luso de la izquierda y junto a quienes caminamos, con venturas y desventuras, en una entidad llamada Europa. Aunque algunos pueblos ibéricos han ido ensalzando en su Historia sus glorias, otros la van narrando como un recuerdo melancólico de batallas perdidas. Así, los territorios de la antigua Corona de Aragón han convertido en fechas memorables las decapitaciones de sus héroes y las derrotas de sus tropas ante los ejércitos defensores de la unidad por encima de todo. A los que nos sobran todas las rayas de los mapas nos preocupan mil cosas antes que las patrias, aunque admiremos todas las culturas, por pequeñas que sean. Pero uno envidia más a quienes tienen una buena relación con su antigua pareja que a quienes se mantienen unidos y amargados hasta la muerte en una permanente diatriba. Muchos dirán que las naciones y los estados no son lo mismo, lo sé. Pero quizá haya llegado el momento de plantearse que no se puede retener a tu lado a quien no quiere estar junto a ti. No sé.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 17 de septiembre de 2012

31 octubre, 2011

Historia ficción


Al pobre de Peces Barba le han dado hasta en carnet de identidad por atreverse a bromear sobre lo que podría haber sido y no fue. Mientras que la ciencia ficción ha dado para un género literario y cinematográfico, las elucubraciones históricas apenas llenan un par de estantes bajo las baldas de novela histórica y poco más. Uno de los padres de la Constitución, entre chanzas y en tono desenfadado, imaginaba otro panorama para aquel año de 1640, en el que las tropas de Felipe IV se lanzaron sobre las tierras del oriente peninsular para aplacar la revuelta de los segadores, y dejaron inerme a Miguel de Vasconcelos en el oeste y ante la multitud enfervorecida. Hay quien dice que el mapa peninsular tendría otro aspecto pero los mismos problemas: un trozo desgajado en la derecha y quizá un problema nacionalista en el occidente. Hablaríamos del grupo parlamentario de la minoría portuguesa, de Esquerda Republicana de Portugal y de los clásicos de fútbol entre Real Madrid y Benfica. También habría quien clamase al cielo contra la inmersión lingüística en portugués en las escuelas públicas lusas, y en favor de la lengua castellana como la común,auténtica y verdadera de las tierras de España. Peces Barba, no sabemos si por error o como resultado de una maquiavélica estrategia,  ha puesto encima de la mesa un debate tan mal cerrado a lo largo de la historia como es el de la configuración de los estados y naciones de estas tierras de conejos, que así las llamaron los fenicios. Sí, quizá no sea ahora el mejor momento de abordarlo, pero algún día habrá que hacerlo libres de miedos, amenazas y prejuicios.


Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 31 de octubre de 2011.

Historia de mi colección de "Fuellas"

Las navidades de 1984 las pasé, como era habitual, en Monzón. Y allí pude ver en el informativo regional de RTVE en Aragón una noticia sobre...