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03 diciembre, 2012

Cárceles


Un día estuve en la cárcel. Fue una visita de no más de dos horas para participar en un programa de radio que hacían los presos. Tengo un grato recuerdo de aquel día, a pesar de la sensación de desasosiego que me produjo el imaginarme la vida sin libertad. Aquella experiencia me sirvió para no volver a decir que a alguien le han condenado “solo” a tantos años de prisión, porque ya puedo imaginar lo eternos que deben de ser los días entre rejas y muros. Nuestros centros penitenciarios están llenos de pequeños traficantes y ladronzuelos enganchados a cualquier sustancia, pero allí no hay ni banqueros de renombre, ni defraudadores fiscales, ni evasores de divisas. Mientras leía algunas dramáticas experiencias de viejecitos engañados por esos productos financieros que llaman “preferentes”, no dejaba de preguntarme cómo es posible que ningún responsable, de esos que viajan en business, haya sido condenado. Unos pocos se han repartido indemnizaciones millonarias y ahora tenemos que pagar entre todos, y con esfuerzos sobrehumanos, los agujeros que han dejado con su ineptitud y quizá algo más. Para colmo de los colmos, el jueves detenían a Feli Velázquez, una activista de la plataforma de afectados por la hipoteca que se dirigía a un juicio como testigo. ¿Cómo es posible que acabe siendo legal que quienes han provocado las injusticias campen a sus anchas y que quienes luchan contra ellas estén en comisaría o en la cárcel? Y, por si algo faltaba, indultan a cuatro policías condenados por torturadores y otra persona vuelve a perder un ojo con las malditas pelotas de goma. Eso sí: a las cárceles van siempre los mismos.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 3 de diciembre de 2012.

13 julio, 2008

Error

Me apasiona analizar los errores, intentar qué es lo que ha llevado a la equivocación. Recuerdo cuando enseñaba las horas en inglés y un alumno juraba y perjuraba que "Son las siete menos cuarto" se decía "They are seven less room". Y tenía que ser así porque el ordenador no falla. Las meteduras de pata son una inagotable fuente de humor.

No vamos a hacer leña sobre el pobre de Nando García, que a lo mejor tenía que redactar doce noticias en media hora. Pero no dejo de pensar en cuál fue el error. Tal vez era la profesión de los detenidos y eran otros los trabajadores que deberían haber sido apaleados. Quizá el error se refiere sólo al apaleamiento y no a la detención... o no, fue la detención el error y los palos estuvieron bien dados. Y lo mejor: no hay nada que investigar.

En sembla que encara hi-ha molta feina per fer, amics de ICV
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10 junio, 2007

Corporativismo

Si hay algo que saque de quicio a quienes creen en la racionalidad es el corporativismo ciego que hace que, por principio, los colegas de profesión nunca se equivoquen. Esta particular manera de ver las cosas provoca que cualquier crítica o denuncia a un compañero de profesión sea interpretado como un ataque a todo el cuerpo. Viene esto a cuento porque el pasado miércoles se manifestaron en Barcelona miles de mossos d’esquadra que pedían la dimisión del consejero catalán de interior y decían hacerlo en defensa de la dignidad de sus compañeros. Si uno no supiera nada de la trastienda del asunto podría pensar que es una reivindicación justa, pero resulta que la indignación de los manifestantes viene originada por la instalación de cámaras en una comisaría que nos han mostrado una paliza a un detenido y una chica rusa abofeteada, esposada y con 38 hematomas. Por fin hay un responsable policial que cumple con una de las recomendaciones que desde hace años reclaman organizaciones como Amnistía Internacional, la de instalar cámaras en las comisarías para garantizar que no existen malos tratos y para defender a los policías de las denuncias falsas que se pudieran producir. Pero cuatro mil policías están molestos porque creen que su jefe ha propiciado el descrédito del cuerpo cuando destapa casos aislados de malos tratos y no se indignan con esa minoría de sus compañeros agresores, que son quienes realmente están desprestigiando a la policía catalana con unos modos que, desgraciadamente, no están desterrados. Por lo que se ve, la enfermedad del corporativismo tiene difícil cura. http://javierfigueiredo.blogspot.com/




Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 11 de junio de 2007

Equipos y estrellas

  No sé si las celebraciones mundiales se acabarán esta semana o se prolongarán varios meses, otorgando cada región las oportunas medallas i...