
El presidente brasileño Lula da Silva ha sido galardonado por ser un gran valedor de la lengua castellana en el mundo. Mi pregunta es cuándo podrá recibir un premio un político de un país hispanoparlante por haber hecho algo en favor de la difusión de la lengua portuguesa, la quinta lengua materna más hablada del mundo, la tercera lengua europea del mundo y la más olvidada de los sistemas educativos españoles si exceptuamos unos tímidos avances en Extremadura. No sé si será porque esto de la reciprocidad es algo que no entendemos bien o quizá que la lengua castellana acaba por modificarnos genéticamente y nos hace creernos el centro del mundo.
