
El estudiante Enrique Ruano fue detenido y torturado durante tres días a mediados del mes de enero de 1969. Era militante del Frente de Liberación Popular (FLP) y activista del Sindicato Democrático de la Universidad de Madrid. En el curso de un registro la policia le disparó el día 20 de enero y después arrojó su cadaver desde un septimo piso a un patio interior para simular su suicidio.
Fraga Iribarne, ministro franquista de Información y Turismo, orquestó la manipulación informativa para imponer la versión del suicidio de un buen chico desequilibrado. Durante 4 días hubo manifestaciones en muchas ciudades españolas, particularmente en Madrid, dónde desde Vallecas a la Calle Princesa decenas y decenas de saltos se sucedieron a cualquier hora del día con la participación masiva de estudiantes, pero también de muchos trabajadores indignados por el asesinato y la campaña del régimen franquista.
La tensión llegó al punto que el Gobierno declaró el primer estado de excepción de ámbito estatal con la intención de parar la protesta. Fueron detenidos y deportados centenares de activistas pero de nada sirvió. El franquismo nada pudo hacer para recuperar la iniciativa y amedrentar al movimiento social porque 1969 fue uno de los más notables en las luchas del movimiento obrero en la lucha por sus reivindicaciones laborales y por las libertades.
Años más tarde, tras la muerte de Franco y habiéndose realizado elecciones democráticas, se reabrió el caso Ruano. El cadaver fue exhumado y apareció mutilado para ocultar el balazo. Sin embargo los policias que le asesinaron fueron absueltos. Enrique fue un luchador antifranquista, internacionalista y revolucionario. Su lucha por las libertades iba pareja a su lucha por la Revolución Socialista. El homenaje a Enrique forma parte de la recuperación de la memoria histórica, particularmente del tardofranquismo y primera transición, y de la deneuncia política de una transición que permitió a gentes como Fraga seguir en política como un honorable demócrata. También significa recuperar la memoria de la lucha antifranquista ligada a la lucha anticapitalista por el socialismo frente a las mistificaciones posteriores. Significa contruir el futuro desde la recuperación en el presente de las luchas del pasado.