
Puerta del colegio. Un centenar de niñas y niños de entre 3 y 5 años salen por una puerta. Los padres y madres se aglomeran. Van saliendo poco a poco y en la distancia les hacemos una señal para que bajen las escaleras. Tienen que sortear a decenas de adultos que quieren acercarse a la puerta. Algunos adultos, en sus manos, llevan unos cilindros blancos lleno de tabaco y otras sustancias. Se llaman cigarrillos. Además, les han prendido fuego a la punta y están humeando. Lo sostienen con dos dedos a la altura de sus cinturas sin darse cuenta de que los están colocando a la altura de los ojos de todas esas niñas y niños de entre 3 y 5 años. He visto cómo se chamuscaban chubasqueros infantiles, cómo los cigarros se apagaban con el pelo de alguna muchacha o con la cara del algún chavalito. Pero no les pidas que no fumen ante esas aglomeraciones de niños porque te llamarán fundamentalista, inquisidor, "que ya está bien de tocar las narices a los que quieren fumar libremente" y cualquier cosa. Necesitamos ayuda humanitaria. Un cargamento de sentido común para miles de adultos, para que no crucen en rojo los semáforos delante de los niños, para que no tiren al suelo las colillas, para que no sean unos cenutrios,... pero es muy difícil. Cada vez está peor.
Nota: Las fotografías son auténticas (no son actores)