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16 diciembre, 2015

El voto en el buzón

En 1977 se votó por primera vez tras la dictadura y supimos que había un color llamado sepia para las papeletas del Senado. Todo parece indicar que los últimos cuatro años apuntan a una sacudida electoral, a un mayor interés por la política y una demanda generalizada de que la democracia no se acabe el domingo después de introducir el voto en la urna.

Algunos llevamos años observando una serie de lastres democráticos que padecemos desde hace 38 años y que se refieren no solo a la profundización democrática de las instituciones, sino a aspectos del sistema de votación elegido en España, un formato que sigue el mismo esquema implantado en 1977 y que lo convierte en singular en el mundo. Imagino que en sus buzones estarán recibiendo, en un sobre personalizado y direccionado, una carta de algunos de los principales cabezas de lista junto a dos sobres con papeletas legales de voto. Este sábado le intentaba explicar esto a un diputado portugués y no salía de su asombro cuando le contaba que en España los partidos pueden imprimir papeletas oficiales de voto, pueden marcar las cruces al Senado en una imprenta, enviarlas de forma personalizada a cada elector y luego llevar el voto de casa a la urna como si tal cosa. Es más, aunque no hayas dado tu consentimiento para que Rajoy o Sánchez te escriban a tu casa con nombres y apellidos, los partidos tienen acceso al censo electoral, aspecto al que me gustaría referirme posteriormente.

El coste de estos envíos - que pagamos entre todos - a los partidos que pueden pedir un crédito bancario y llevarlos a cabo, supone un gasto de papel inútil e insostenible ecológicamente. Además, este sistema obliga a las juntas electorales a imprimir para cada partido tantas papeletas como votantes pudieran demandarlas, lo que implica que cada noche electoral haya que reciclar toneladas de papel, con lo fácil que sería hacer lo de todos los países, imprimir una sola papeleta por elector y obligar a todo el mundo a realizar la elección en una cabina que preserva el secreto del voto.

Podría pararme en otros detalles, como el temor que existe todavía en el medio medio rural a no llevar ese voto desde casa, porque el mero hecho de entrar en la cabina lo convierte a uno en sospechoso de no ser seguidor de lo mayoritario, pero más grave aún es el uso que se hace del censo electoral por parte de los interventores de los partidos, que marcan quiénes votan y quiénes no, dejando un arma peligrosa al caciquismo a la hora de fiscalizar a votantes o abstencionistas.


Seríamos injustos si dijéramos que todo esto convierte las elecciones del domingo en un fraude, pero quienes llevamos décadas observando estos pequeños detalles electorales podemos afirmar que con un sistema de votación más barato, ecológico y que impidiera cualquier forma de caciquismo todo iría mucho mejor para la profundización democrática.

Publicado en el diario HOY un 16 de diciembre de 2015.

02 noviembre, 2011

Papel inútil


Lo fácil que es ajustar el presupuesto en las espaldas de los demás sin pensar en lo fácil que se podrían hacer las cosas si dedicáramos unos minutos. Si alguna vez les ha tocado estar en una mesa electoral habrán podido comprobar que cada urna tiene unos mil sobres con mil papeletas dentro. 
Pero como la ley dice que en cada colegio electoral tiene que haber papeletas suficientes como para que los votantes puedan elegir con entera libertad y posibilidad, pues resulta que hay que imprimir papeletas de cada candidatura tantas como el número de votantes de esa mesa. Imaginemos que los mil votantes de una urna quieren votar "Por un mundo + justo" o "Equo", pues allí tienen que estar impresas. La cuestión es que al final del recuento se han usado mil papeletas y mil sobres y se han desperdiciado 9000 papeletas y unos 1000 sobres, porque siempre se hacen para que sobren. 
En estas elecciones va a haber un número menor de candidaturas, pero la media es de 10 por provincia. Sin tener en cuenta a los "mailings" electorales de los que hablábamos ayer.  Tomando como buena la cifra de 34.927.301 electores, no resulta exagerado decir que para el día 20 de noviembre habrá en nuestros colegios electorales unos 350 millones de papeletas de las que, en el mejor de los casos, no se usarían más de 35 millones. El coste económico de cada papeleta no es mucho, no nos engañemos, no pasa de 0.01€, pero si añadimos los gastos de transporte y almacenamiento de toda esta cantidad estaríamos hablando de 4 millones de euros (salvo que venga un matemático y me diga que estoy hinchando cifras).

¿Cómo ahorrar este despilfarro económico y ecológico? Pues por un lado votando de manera electrónica y, por otro lado, llevando a cabo LO QUE HACEN TODOS LOS PAÍSES DEL MUNDO MENOS ESPAÑAAlgo tan simple como prohibir a los partidos imprimir sus propias papeletas legales y dar como únicas válidas aquellas impresas por la FNMT y que son selladas y entregadas en la mesa electoral tras acreditarse como votante. Una sola papeleta sin sobre, en la que el elector tenga delante TODAS las opciones y pueda realizar su ELECCIÓN (Cuando las monjitas dan el sobre a los viejecitos del asilo  y los llevan en autobús a votar no hacen ELECCIÓN alguna). Y hay que pasar obligatoriamente por la cabina.



Y eso sí, no se imprimen muchísimas más que el número de electores que existen. 


Obviamente, hay demasiado intereses para que una medida tan simple y ahorrativa se ponga en práctica. Pero no me atrevo a escribirlo.





21 febrero, 2011

Democracia de papel

La semana pasada leí que en las próximas elecciones autonómicas gastaremos 90.000 euros para papeletas electorales. Es lo que cuesta imprimir 14,5 millones de unidades. Teniendo en cuenta que en mayo se votará en otras 12 comunidades autónomas y en todos los ayuntamientos, no quiero ni imaginarme la cantidad de papel que se va a derrochar de aquí a las elecciones. Por si esto fuera poco, en España se da una circunstancia casi única en el mundo: los partidos políticos pueden imprimir papeletas, enviárnoslas a casa por correo y pagarlas entre todos. Hay quien dirá que es el precio que hay que pagar por tener un sistema democrático, pero no es así. Ahorraríamos millones de euros – no exagero – si solamente se imprimiera una papeleta por cada elector (o quizá dos, que siempre hay alguien que se equivoca). Nos identificaríamos en el colegio, nos darían la papeleta con todas las opciones, entraríamos en una cabina a marcar nuestra elección y, finalmente, nos permitirían introducirla en la urna. Es la manera de votar que se utiliza en casi todo el mundo, un sistema más barato y ecológico, pero que difícilmente veremos en España. Es ilógico que tengamos que imprimir tantas papeletas como si cada opción política fuera a recibir los votos de todos los electores. Llevamos un año de recortes para todo, y aún tengo la esperanza de que también lleguen al dichoso mailing electoral, que solo sirve para que un desconocido nos llame por nuestro nombre en una carta personalizada y con un par de sobrecitos preparados. Ahórrense todo esto, por favor. La democracia no necesita tanto papel.

07 junio, 2009

Papeletas de voto

¿Habéis visto votar a todos los dirigentes europeos?

¿Sí?

Pues no.

Hay que fijarse mejor. Todos votan menos los españoles. Los españoles tienen que dar el voto al presidente de mesa para que deposite el voto por ellos.

¿Sabéis por qué pasa esto? Pues porque España es de los únicos países del mundo donde una persona podría tener varias papeletas en la mano e introducirlas en la urna.

Sí, como os digo. De los únicos países del mundo.

En todos los países se imprimen el mismo número de papeletas que votantes, quizá un poco más. En la misma papeleta están las opciones y hay que hacer un ejercicio activo de votar dentro de una cabina en el colegio electoral.

¿Y aquí?

Pues seguimos con la mierda del 77. Perdón por la palabra.

Como teníamos el país tan acongojado - podéis leer otra cosa- por la dictadura, pues a alguien se le ocurrió que los partidos podrían imprimir papeletas, dárselas en sobres a los votantes en sus casas y traerlas preparadas hasta el colegio. Además, en cada colegio debe haber, como mínimo, tantas papeletas de voto como votantes hay en la mesa, con lo que hay que multiplicar el papel hasta números insospechados. La foto es de una papeleta de Portugal. En una papeleta pequeña se votan a todos los partidos. Te identificas y sólo te dan una. Espero que el voto electrónico solvente el inmenso gasto inutil de papel que hacemos en España, que se mantiene por los intereses de quienes tienen votos cautivos y manejables.

Lo he dicho ya varias veces, pero es inútil.

02 marzo, 2008

Mailing electoral

El 27 de abril del año pasado publiqué un artículo que no voy a repetir totalmente, pero que he recordado cuando he visto en mi buzón las primeras papeletas del llamado "mailing electoral". Me encantaría que algún partido se atreviera con este asunto alguna vez.

Observen imágenes de las elecciones en cualquier lugar del mundo y se darán cuenta de que somos el único lugar en el que no podemos votar de forma tangible. Todo esto ocurre porque hace 30 años los políticos pensaban que nuestra democracia era muy débil y había que facilitar todo. No se les ocurrió otra cosa que permitir a los propios partidos imprimir papeletas oficiales voto, repartirlas de antemano a los electores y propiciar que los votantes llevaran el voto preparado desde casa. Es por eso que hay que entregar el voto al presidente de mesa, porque uno podría llevar varios sobres de voto e introducirlos. ¿Cómo podríamos solucionar esto? Pues es tan fácil como copiar lo que se hace en todo el mundo: la Fábrica de Moneda y Timbre imprime papeletas, en el colegio electoral te acreditas y te dan la papeleta de voto, te metes obligatoriamente en una cabina para elegir de forma activa tu opción y después la depositas personalmente en la urna. De esta manera evitaríamos esos multimillonarios envíos de sobres electorales que sólo sirven para gastar papel y haríamos que el hecho de votar tuviera --¡por fin!-- un poco más de encanto. http://javierfigueiredo.blogspot.com

23 abril, 2007

Imprimir papeletas

La polémica sobre la impresión de solicitudes de voto por correo nos permite desempolvar un asunto relevante de apariencia trivial. Si vieron ayer la primera vuelta de las elecciones francesas habrán podido comprobar que, a diferencia de lo que ocurre aquí, los ciudadanos tienen derecho a introducir físicamente su voto en la urna. ¿Por qué en todos los países pueden hacerlo y aquí hay que entregársela al presidente de mesa? ¿No se lo han planteado nunca? Observen imágenes de las elecciones en cualquier lugar del mundo y se darán cuenta de que somos el único lugar en el que no podemos votar de forma tangible. Todo esto ocurre porque hace 30 años los políticos pensaban que nuestra democracia era muy débil y había que facilitar todo. No se les ocurrió otra cosa que permitir a los propios partidos imprimir papeletas oficiales voto, repartirlas de antemano a los electores y propiciar que los votantes llevaran el voto preparado desde casa. Es por eso que hay que entregar el voto al presidente de mesa, porque uno podría llevar varios sobres de voto e introducirlos. ¿Cómo podríamos solucionar esto? Pues es tan fácil como copiar lo que se hace en todo el mundo: la Fábrica de Moneda y Timbre imprime papeletas, en el colegio electoral te acreditas y te dan la papeleta de voto, te metes obligatoriamente en una cabina para elegir de forma activa tu opción y después la depositas personalmente en la urna. De esta manera evitaríamos esos multimillonarios envíos de sobres electorales que sólo sirven para gastar papel y haríamos que el hecho de votar tuviera --¡por fin!-- un poco más de encanto. http://javierfigueiredo.blogspot.com

Publicado el 23 de abril de 2007 en EL PERIÓDICO EXTREMADURA

Todo excluido

     Mientras esperaba a que abrieran la óptica para graduarme la vista me paré a ver las ofertas de una agencia de viajes que había al lado...