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27 julio, 2016

Lógica de pactos


Hay enfermedades que se transmiten por contacto físico y en política hay contactos que contaminan, pero a unos más que a otros. Vivimos el primer semestre del año escuchando que con los partidos independentistas no se podía ni hablar, como si fueran apestados. Y hubo quien, temeroso del chaparrón que le podía caer si osaba dar la mano a uno de esos partidos, no se atrevió ni a explorar una forma distinta de gobernar el país. Pero llegó el verano y los mismos que amenazaban a los demás con el infierno absoluto si colaboraban con aquellos herejes y enemigos de la unidad de la patria, van y se marcan una jugada de esas que dejan a los demás con la boca abierta durante más de diez segundos, tiempo suficiente para que a uno se le quede cara de tonto.

Pues sí. La Convergència que antes estuvo con Unió y que ahora no sabemos cómo se llama, la que fundara Jordi Pujol, la que parece ser que amasó cantidades que salían de un 3% de cada obra pública y que acabaron en Andorra y paraísos más cálidos, la que gobierna en Cataluña con el apoyo de los perroflautas más rojos y más separatistas del mundo, ha acabado permitiendo que Ana Pastor presida el Congreso. Mientras algunos se rasgan las vestiduras por lo sucedido, a mí me parece de lo más normal y creo que todo es muy coherente, porque en la Carrera de San Jerónimo nada hay más parecido a la bancada del Partido Popular que los siete diputados que acompañan a Francesc Homs: tienen una visión parecida de la economía, (presuntos) métodos similares de financiación partidaria, un pasado histórico de apoyos mutuos en diferentes gobiernos y quizá la única diferencia radique en el número de franjas de la bandera que defienden con ahínco, porque hasta los colores (y el origen) son los mismos.


Quienes intentan ocupar el centro del espacio político suelen erigirse en jueces para dictaminar quién puede pactar con quién y qué pactos son contra natura. Y quizá deberíamos ponernos de acuerdo en que una cosa es que se junten para gobernar formaciones con programas antagónicos y otra cosa es que el sentido del voto en cuestiones puntuales pueda ser el mismo de una punta a otra del hemiciclo. De lo ocurrido la semana pasada hemos aprendido un par de cosas. La primera es que España no se partía en mil pedazos por votar junto a quienes quieren independizarse, un hecho que habrá que recordar cuando sean otros los que repitan la jugada en un futuro. La segunda es que la derecha conservadora tiene menos miedos y menos complejos que la izquierda a la hora llevar el ascua a su sardina. Sánchez reiteraba la pasada primavera que los números no daban porque no quería ni sentarse a hablar con nacionalistas sobre una posible abstención a un gobierno de izquierdas. La derecha parece que no se anda con tantos remilgos, aunque en este culebrón cada episodio parece más imprevisible.

Publicado en el diario HOY el 27 de julio de 2016.

04 febrero, 2013

Lecciones de corrupción


Hay quien cree que una mala experiencia sirve para inmunizarse y tomar precauciones perpetuas, que un pequeño atropello te convierte en un prudente de por vida cada vez que hay que cruzar la calle. Con la corrupción nos pasa exactamente lo contrario: buceas por los periódicos de hace veinte años, cuando Naseiro, Roldán y Filesa hacían correr tinta, y piensas que después de aquello todo el mundo se habría curado de espanto para no volver a meter la pata (y la mano). Craso error. Los corruptos saben que la sociedad tiene memoria de pez y que nada es más fácil que volver a las andadas cuando el escándalo anterior todavía está caliente.

Si fueran ciertas las cosas que vamos sabiendo de Bárcenas, estaríamos obteniendo una prueba de ese efecto contrario a la inmunización, porque cuando se efectuaron aquellos pagos en 1997 todavía estaba resonando el eco del “váyase, señor González”, frase que Aznar no dejó de pronunciar ni un solo día entre 1993 y 1996. Así que es de suponer que en un par de años, cuando alguien pronuncie el apellido del ex tesorero del  PP, muchos creerán que se está hablando de cenas en un bar. De nada valdrá indignarse hoy o promulgar nuevas leyes si no atajamos la corrupción desde la cuna, reprochando socialmente al que se jacte de haberse saltado la lista de espera gracias a un enchufe o de ahorrarse el IVA de la última reparación doméstica. Anoche escuché a una ex presidenta finlandesa que un país bien educado es menos corrupto y creo que tenía razón. Y no es cuestión solo de saber más matemáticas o idiomas, sino de tener un escrupuloso sentido del deber cívico. Nos falta mucho todavía.

Publicado en las páginas de opinión de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 4 de febrero de 2013.

25 abril, 2011

25 de abril


Otelo Saraiva de Carvalho, uno de los héroes del 25 de Abril de hace 37 años, ha declarado que no habría hecho aquella revolución si hubiera sabido cómo se iba a encontrar su país en este momento. No ha sido el primer líder que renuncia a su obra dejando a sus seguidores huérfanos y desorientados. Unos porque el paso del tiempo les ha mostrado lo equivocados que estuvieron, y otros porque poderosas razones de vil metal hacen disipar cualquier tipo de nostalgia épica. Raúl Castro se destapaba la semana pasada con un discurso crítico contra todas las tropelías que su partido ha estado cometiendo desde hace tiempo. A buenas horas: no se había enterado de que el mayor peligro para la revolución cubana era precisamente el inmovilismo y la falta de Derechos Humanos en la isla. Ahora todo apunta a una salida a lo chino, dando entrada a todos los males del capitalismo occidental sin ninguno de los beneficios de libertades individuales. Es lo malo de ser dogmático de izquierdas, que cuando se rompe con el maldito dogma se acaba de contertulio en Intereconomía. Si malo es ser dogmático, peor es ser tan extravagante como Aznar y el coronel que le regaló el caballo, que ahora usa las bombas de racimo que, parece ser, le vendió España en 2007. Por cierto, varias oenegés ya le habían pedido al propio gobierno de Aznar que prohibiera su fabricación, pero ni caso. Está de moda dar bandazos, a pesar de lo peligrosos que son en la carretera y en la vida. Más útil sería sacar lo bueno de cada revolución, quitar las telarañas, limar los defectos, adaptarlas a los tiempos y ponerlas de nuevo en la calle, un 25 de abril

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 25 de abril de 2011.

22 febrero, 2010

Política de gestos

El diccionario dice que un gesto es el movimiento del rostro, de las manos o de otras partes del cuerpo con que se expresan diversos afectos del ánimo. Los expertos dicen que comunican más que las palabras y en cualquier entrevista de trabajo puede ser más determinante que te cruces de brazos o apartes la mirada antes que saber alemán o chino. Tampoco son los gestos un lenguaje universal: en algunos países es un insulto dibujar un cero con el pulgar y el índice mientras que aquí lo usamos para comunicarle a los camareros que un plato está muy bueno. Los portugueses, sin ir más lejos, expresan la exquisitez de una comida tocándose el lóbulo de la oreja y en España juntamos los dedos, los besamos y los abrimos como una flor. Hablar de gestos en política es entrar en un terreno fértil para la ambigüedad: una política de gestos puede describir acciones propagandísticas, sin consecuencias prácticas y que sólo se hacen de cara a la galería; otras veces se refiere a la buena voluntad y disposición para el acuerdo. Los gestos físicos en política ya merecen un tratado aparte, pero tiene uno la sensación de que cualquiera, por insignificante que sea, acaba descalificando a quien los usa, desde aquellos legendarios zapatazos de Kruschev, pasando por los indignos pellizcos de Yeltsin, hasta llegar al alzamiento del dedo corazón de Aznar. Muchos están aprovechando para dar leña al ex presidente del gobierno por el feo detalle del jueves pasado pero, comparándolo con la obscenidad en que se convirtió su segundo mandato, lo del otro día casi podríamos calificarlo como un gesto de su caballerosidad.


La fotografía de Reuters fue captada por Iván Martínez, que merecería algún premio. No es una foto técnicamente perfecta pero el momento lo vale.

07 septiembre, 2009

El tren de la historia


Llevar a cabo grandes proyectos es algo que debe pensarse mucho. Una vez tomada la decisión e iniciados los primeros pasos, tendremos que valorar si merece la pena echarse atrás para escoger una opción mejor. Los trenes de altísima velocidad no eran la mejor manera de articular y comunicar los territorios ibéricos. Con lo que van a costar habríamos tenido para renovar todas las vías de España y Portugal, electrificarlas, hacerlas de doble sentido, llevar nuevas líneas a comarcas que nunca vieron -ni verán- un tren y recuperar las que se cerraron. Esa opción habría permitido disfrutar de trenes que superan los 200km/h, a precios razonables para la mayoría de los ciudadanos y conectando más territorio. Se optó por volver a caer en el error radial y en alcanzar los 350 km/h para que los ejecutivos pudieran evitar los engorrosos embarques del puente aéreo. Ahora no hay vuelta atrás: Durão Barroso y Aznar optaron por una línea que sirviera para vertebrar las dos regiones de Europa occidental más castigadas históricamente por el subdesarrollo, Extremadura y el Alentejo. Mientras las obras avanzan nos llega un revuelo porque Manuela Ferreira Leite, la cuarta líder de la oposición portuguesa en cuatro años, quiere replantearse una decisión en la que participó como ministra de Finanzas. Tiene hechos sus cálculos electorales y sabe que puede prescindir del Alentejo, donde no llega ni al 20% de votos y es la tercera fuerza política, a cambio de dejar a la región vecina en un rincón apartado de la geografía. El día 27 hay elecciones y sabremos si se pierde, una vez más, el tren de la historia.


Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 7 de septiembre de 2009.

P.S. El vídeo no tiene nada que ver con el asunto, pero sirve para que se hagan una idea del personaje quienes no conozcan la actualidad portuguesa. Una joya.

15 junio, 2009

Inmunes


El lunes había un periódico que resumía los resultados de las elecciones europeas diciendo que el PP era inmune a la corrupción. Algo parecido titularon otros diarios en 1993, cuando Felipe González volvió a sacarle 18 escaños a Aznar a pesar de Filesa y otros casos similares a los que hoy nos llegan desde Madrid o Valencia. Hay quienes dicen que los políticos son todos unos corruptos y se equivocan: los hay honrados y trabajadores como en el resto de profesiones y actividades, en las que también hay personajes sin escrúpulos. Ahora hay quien se atreve a decir que los electores de derechas perdonan las corruptelas mientras que los de izquierdas son demasiado escrupulosos e implacables con los suyos. Yo no me atrevo a afirmarlo. Tampoco soy capaz de explicarme lo de Italia, aunque Roberto Saviano y su libro son una gran ayuda. Luego me he puesto a recordar que todos conocemos a alguien que ha mentido para que su hijo entre en un colegio, que ha enchufado a alguien, que ha sido recomendado por un buen padrino, que se jacta de tener buenos contactos para saltarse listas de espera y que justifica que existan prebendas como si fuesen elementos inevitables del día a día. Y entonces he llegado a la conclusión de que la política es el reflejo de lo que tenemos en la sociedad, y que no es que hoy el PP sea inmune a la corrupción, sino que buena parte de la ciudadanía no considera reprochables unos comportamientos y unas actitudes que, si estuvieran en su mano, repetiría sin ningún reparo. La capacidad criticona de los españoles está fuera de dudas: nos falta el sentido crítico y, sobre todo, el autocrítico.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 15 de junio de 2009.

06 abril, 2009

Mi generación


Hay un par de excusas que son típicas de quienes no tienen razón. La primera de ellas consiste en acusar a los demás y decir que están en peor situación. Esa fue una de las que usó Rajoy para justificar su desconocimiento de la lengua de Shakespeare al ser preguntado por un ciudadano. Pero Mariano no se conformó con eso sino que mencionó a otros pecadores, sacó el niño acusica que lleva dentro y afirmó que Aznar y Felipe González fueron buenos presidentes a pesar de no saber inglés. A uno le dan ganas de hacer muchos comentarios, pero lo resumiré con aquel refrán que decía que el mal de muchos era consuelo de un determinado tipo de personas. La segunda excusa le sirve para escudarse en el hecho de que en su generación no se aprendía inglés. Parece como si una vez aprobadas las oposiciones para registrador de la propiedad se hubiera cerrado toda posibilidad de aprendizaje ulterior. Por la misma regla de tres, los que fuimos al instituto en una época en que lo más parecido al ordenador era un cruce de calculadora Casio con una Olivetti, deberíamos estar escribiendo estas líneas con papel de calco, metiéndolas en un sobre y echándolas en un buzón amarillo. Este pretexto sirve para más cosas: hay varones que no fríen un huevo ni friegan un plato porque son de aquella generación que no fue educada para determinadas tareas. No, señor Rajoy, el argumento no vale. Nunca es demasiado tarde para aprender otra lengua y sólo se necesita voluntad, profesorado que sepa trasmitir y, sobre todo, perder la vergüenza y el miedo al ridículo. Los de su generación también pueden decir yes we can. Se lo aseguro.


Para que no digan que soy tendencioso: Me parece que lo de Aznar es admirable. Perder la vergüenza y el miedo al ridículo es fundamental para aprender idiomas. Lo que pasa es que para otras cosas hay que tener un poquito de vergüenza y el mozo la ha perdido toda por completo.

30 noviembre, 2008

Ya lo sabíamos y ahora tenemos pruebas

Desde el primer momento teníamos la certeza de que el gobierno de Aznar no tenía ningún reparo en actuar contra el terrorismo con métodos tan terroristas como el que más. Y ahora tenemos certezas documentales. ¡Adelante jueces! ¿Han prescrito ya los delitos de colaboración necesaria con resultado de torturas gravísimas y tratos crueles, inhumanos y degradantes?

02 junio, 2008

Menos mal...


Hace más de veinte años que el grupo Siniestro Total publicó su álbum Menos mal que nos queda Portugal. Aquel título nos dejó en el lenguaje una expresión de gran utilidad que a algunos les sirve como consuelo de tontos cuando las cosas van mal, se creen los últimos y descubren que hay alguien detrás. Otros, los que hemos hecho del país vecino nuestra pasión y nuestra forma de vida, la usamos como tabla de salvación para esos momentos de desasosiego en los que uno no piensa en otra cosa que en exiliarse. La ignorancia hacia Portugal que existe en la capital del reino ha inspirado incluso libros y ensayos. Buena prueba de este abandono es que jamás los medios nacionales hacen un seguimiento especial de las elecciones de nuestros vecinos más cercanos aunque sí lo hacen en Francia, Alemania, Italia, Gran Bretaña o las primarias de Iowa. Ahora que vemos un debate precongresual en la derecha española nadie se ha enterado de que en la derecha portuguesa las cosas se hacen de una forma más democrática, con elecciones directas entre la militancia y con cuatro candidatos que han tenido la valentía de presentarse. La pasada semana supimos que los vuelos a Guantánamo siguen haciendo escala en Rota, escuchamos que a nuestro gobierno no le constaba nada y acabamos enterándonos de todo gracias a una nota oficial del gobierno luso. Lo más gracioso de todo es que a Aznar le dijimos de todo- merecidamente- por colaborar indirectamente con la vergüenza de Guantánamo y ahora nos despachamos cándidamente porque confiamos en la buena fe de que los aviones de Mauritania a Guantánamo solo llevaban cous-cous. Menos mal…


Publicado en la contraportada del EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 2 de junio de 2008.

11 noviembre, 2007

Amanitas y montañas lejanas

La semana pasada hubo un tipo fanfarrón que se atrevió a llevar la contraria a todos los conocimientos racionales y al sentido común. Apareció por una feria micológica del sur de Extremadura y, con más chulería que nadie, dijo que una amanita phalloides que estaba expuesta y señalada como muy tóxica no era venenosa. Ni corto ni perezoso se comió una ante el asombro de todos los que allí estaban. Lejos de este lugar había otro personaje que, con un tono similar, también se atrevió a llevar la contraria a la realidad de unos hechos y a la sentencia judicial que acababa de ser dictada. Este otro sujeto ya no canta a las montañas nevadas sino que nos habla de otras que son lejanas y de unos remotos desiertos en los que no se esconden quienes idearon los atentados del 11-M.

De estos dos sucesos lamentables hay consecuencias dispares. El primero de los casos ha acabado con el ingreso hospitalario del protagonista, pero servirá para dejar claro que ese tipo de seta es muy tóxica y peligrosa. El otro caso, el protagonizado por Aznar, no ha llevado a nadie a la UCI y podríamos pensar que ha sido menos grave. Pero no es así: descubrimos una encuesta que señala que hay un 17 por ciento de españoles que siguen a pies juntillas lo que dice el ex presidente y creen que hubo una conspiración entre ETA y no se sabe quién para desbancar al PP del poder. Habrá quien diga que es un hecho preocupante, pero más alarmante sería que Aznar, a quien no le gusta que le digan cuánto vino hay que beber, le diera por probar una amanita de esas y casi un quinto de la población siguiera su ejemplo.


Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 12 de noviembre de 2007


No es la primera vez que, tras enviar mi colaboración semanal, descubro que otro columnista de contraportada escribe sobre el mismo asunto que yo e incluso en los mismos términos. Me suele ocurrir con Pilar Galán, hasta el punto que son ya muchas las veces que he decidido cambiar a última hora el contenido de mi colaboración. El viernes escribía Diego González sobre Deportes de riesgo y cuando lo leí ya había enviado mi columna de los lunes. Tal vez sean dos visiones muy parecidas basadas en los mismos hechos. O tal vez no.

Aznar (no) es un fascista

Muchos disgustos me ha costado entre gentes de la izquierda el haber criticado las formas de Hugo Chávez. No me han gustado nunca. Ni cuando intentó dar un golpe de Estado, ni cuando se ha dedicado a hacer populismo barato en un programa televisivo, ni cuando canta, ni cuando usa un lenguaje poco respetuoso, ni cuando hace ostentación de un militarismo que me repatea, ni cuando se muestra torpe al no renovar algunas licencias de televisión, ni cuando pretende cambiar la Constitución para hacerla parecida a las de países como Alemania o España, donde -no nos olvidemos- un mandatario puede ser elegido indefinidamente. Y hasta aquí me cae mal Chávez. Me cae incluso mejor que Lula, tan apreciado por occidente desde que dejó de ser de izquierdas y se basa en un partido y en un poder tan corrupto como los de FHC y Collor de Mello. Me parece mucho más coherente Evo Morales, que si tiene que plantar cara a las multinacionales lo hace, conservando la dignidad y sin rebajarse a vestir como un payaso occidental.

Parto de la base de que cuando uno interviene en un foro público debe aportar ideas al debate, defender sus posiciones y demostrar hechos que a cualquier persona con capacidad de raciocinio le lleven a determinadas conclusiones. Si Chávez quería informarnos de que Aznar es un fascista, podría habernos contado la actuación del entonces Presidente español durante los días de abril de 2002. Quienes tenemos que saber si Aznar es o no un fascista sabemos qué cosas ha hecho y cuáles no, qué cosas son propias de fascistas y cuáles no lo son, pero ponerse a llamar fascista a un profesor de Georgetown en plena cumbre Iberoamericana es una soberana estupidez que ayuda muy poco a quienes pensamos que América Latina necesita cambios profundos que la saquen de la pobreza.

Como uno no acaba de estar seguro del nivel de libertades que disfrutamos, diré que quién mandó callar a Chávez era la persona menos indicada para ello, dado que era la única que estaba allí por ser nieto del bisnieto de un sátrapa criminal y no por haber sido elegido libremente por el pueblo
y refrendado en periodos de cuatro años. Pero como no sé qué capacidad de libertad de expresión hay en este país, no diré quién es.

El diccionario de la Real Academia define fascista

1. adj. Perteneciente o relativo al fascismo.

2. adj. Partidario de esta doctrina o movimiento social. U. t. c. s.

3. adj. Excesivamente autoritario.


Está claro que Aznar no responde a la primera acepción. Hoy no es partidario de esa doctrina de la segunda acepción, aunque cuando era inspector de Hacienda en Logroño,lo disimulaba poco. Tampoco se le conoció en ningún círculo antifascista mientras estudiaba en la Universidad en tiempos de Franco, que un poco fascista sí que era.

Nos queda la tercera acepción. Desconocía que la Academia la hubiera incluido.

A tenor del contenido tendríamos que decir que hay miles de fascistas en el mundo, de derechas y de izquierdas. De hecho yo he sufrido a personas "excesivamente autoritarias" en organizaciones muy de izquierdas.

Así que yo no me atrevería a llamar fascista a Aznar. Eso sí, que en la Ley de Extranjería del año 2000 impulsada por Aznar y Big Ear, se impidiera a personas el derecho de reunión, asociación o manifestación en virtud de dónde habían nacido, se puede considerar ligeramente fascistoide.

Ahora se explica que la mayor oreja de aquel gobierno no quiera condenar el régimen de Franco porque "muchas personas vivían (podía haber dicho vivíamos) muy placidamente en aquellos años.

07 noviembre, 2007

Aznar es un infinitivo

El 1 de diciembre de 2004 publiqué este artículo en EL PERIÓDICO EXTREMADURA. Fue al día siguiente de la comparecencia de Aznar en la Comisión Parlamentaria de Investigación del 11-M . Hoy me he acordado de aquel día y he buscado para ver si el tiempo había dejado aquellas palabras en ridículo. Pero no: es el propio Aznar quien se empeña en seguir poniéndose en ridículo, por mucho tiempo que pase, con sus propias palabras Ya quedan tres años menos para el 2050

La columna llevaba por título Aznar y decía lo siguiente:

El anterior presidente tiene apellido de infinitivo de la primera conjugación y no se descarta que los diccionarios del año 2050 tengan una entrada que defina con sus cinco letras la acción de zafarse en un interrogatorio para desdibujar el objeto del mismo y hacer que el acusado se convierta en víctima. Si alguien creyó que una comisión parlamentaria para investigar el 11-M podía traernos la luz estará lamentando las once horas de un espectáculo que recordaba a aquel que había matado a sus progenitores y en el juicio pedía clemencia para un pobre huérfano.

Aznar tenía preparado su papel y la torpeza de casi todos los portavoces parlamentarios permitió que el anterior presidente nos reeditara aquel “créanme lo que les estoy diciendo” y nos haya cambiado las armas de destrucción masiva por una conspiración de la cadena ser. ¿Se puede tener el descaro de acudir a la comisión que investiga el más sangriento atentado y decir que lo más grave que ocurrió fue el tratamiento informativo de una emisora? ¿Acaso era ese el único medio de comunicación que emitía y por el que se informaron todos los votantes del día 14? ¿Es en Georgetown donde ha aprendido a escurrir el bulto y salirse por la tangente? El pasado lunes el ex presidente de gobierno aznó o tal vez debiéramos decir aznuvo porque de ese personaje sólo cabe esperar un irregular.

01 octubre, 2007

Neuronas y política

En un par de semanas me he acercado al mundo del cerebro como jamás lo había hecho antes. Aunque sigo ignorándolo todo, una noticia me hizo reflexionar sobre la naturaleza de esa parte del cuerpo que, en teoría, debería servir para algo más que aguantar el sombrero. Hablaban de una investigación que vinculaba una mayor actividad cerebral con tener (o no tener) determinadas ideas políticas. Los científicos creen que los progresistas toleran la ambigüedad y el conflicto mejor que los conservadores. A esa conclusión había llegado yo sin tener que pisar una Facultad de Medicina, por puro empirismo. También hay que decir que esa teoría se viene abajo en las luchas intestinas de los partidos políticos, donde todos sin excepción dejan de ser tolerantes y manejan los conflictos de forma poco constructiva. Ya me había olvidado de esta historia cuando leo que un niño despierta de una operación con acento pijo. Y ahora es cuando todos mis esquemas se desbaratan: tanto tiempo pensando que ese soniquete y esa profusión de o seas eran fruto de un entrenamiento y resulta que todo está por ahí perdido entre las neuronas. Además, cualquier día te das un golpe y pasas de Vallecas a La Moraleja sin darte cuenta. Así que en las próximas elecciones voy a dejar de leerme los programas electorales y voy a pedir a los partidos que nos muestren resonancias magnéticas de los candidatos. A lo mejor descubrimos que junto al bulbo raquídeo de Rajoy hay una central nuclear para Extremadura y que las sienes de Zapatero esconden trenes en forma de aves de paso. Ahora que lo pienso: ¿qué le habría pasado a Aznar el día que nos sorprendió con acento de Texas? http://javierfigueiredo.blogspot.com/

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 1 de octubre de 2007

Historia de mi colección de "Fuellas"

Las navidades de 1984 las pasé, como era habitual, en Monzón. Y allí pude ver en el informativo regional de RTVE en Aragón una noticia sobre...