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08 octubre, 2012

En las calles


Cuando uno cambia la disposición de los muebles en casa tarda un tiempo en acostumbrarse. Incluso el eco es diferente y uno no termina de acomodarse hasta que llega un día en el que ya no te acuerdas de cómo estaba antes. Abandonamos la contraportada y nos colocamos en las páginas del medio, como más resguardados, con la tranquilidad de que ya no veremos nuestra fotografía en una esquina de la barra y con manchas de café. Al abrigo de las páginas centrales da la sensación de que se puede escribir cualquier cosa y que podríamos afirmar más facilmente, por ejemplo, que el que ha prohibido comer en las calles de Roma es un mentecato. Pero no sería ni elegante ni inteligente. Primero porque dudo de que se llegara a enterar del insulto el alcalde Gianni Alemanno y, en segundo lugar, porque las ofensas y las agresiones no suelen servir para modificar los comportamientos ajenos. ¿Acaso creen que el juez Pedraz va a ser otro tras haber escuchado lo de pijoácrata? Mas vale dejarse de insultos y preocuparse por lo único que le queda a los que nada tienen: la calle, ese lugar al que te envían -precedido de cuatro letras- cuando ya no quieren que estés en un sitio. En Roma no te dejan ni dar bocado al aire libre y por aquí quieren modificar las leyes para que quienes ponen en tela de juicio el orden establecido no formen grupos, circulen y se disuelvan. Ya murió el que dijo que la calle era suya, pero algunos de sus secuaces estarían dispuestos a superar, en pleno siglo XXI, la ya mítica frase del fundador del partido. Acabarán privatizando la intemperie y cobrando el IBI a los sin techo. Al tiempo.


Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 8 de octubre de 2012

18 julio, 2011

Fechas

En algunos países de la América que habla en castellano los callejeros son como un calendario. Las grandes avenidas recuerdan la independencia nacional y los callejones pequeñas batallitas. Nosotros somos más de nombres que de fechas. Y si hay que elegir un día de principios de mayo, los ayuntamientos se decantan más por el levantamiento del día dos que por el día primero, que ya es demasiado rojo en los almanaques. Aquí hasta hace poco no conseguimos quitar de las esquinas fechas como la de hoy. Mi padre dice que el 18 de julio era su fiesta preferida durante la infancia y no por afección al régimen fascista, sino porque era la única que no venía acompañada de la obligación de asistir a misa. Repasas nuestras fiestas y, salvo el día de la Constitución y el dedicado a las clases trabajadoras, todas siguen siendo más o menos religiosas. El avance frente a los tiempos del caudillo no es mucho en ese aspecto: ni el 8 de marzo, ni el 10 de diciembre reciben la atención protocolaria que merecerían, quizá porque las mujeres y los derechos humanos no tienen demasiados defensores. Los grandes hitos de la humanidad siguen sin recibir los honores en plazas y agendas: no sabemos ni quién inventó la rueda, ni cuándo lo hizo, al Dr. Fleming se le recuerda en barrios periféricos, el 21 de julio no es festivo ni en Cabo Kennedy ni en el pueblo natal de Neil Amstrong, y a internet acabaremos honrándola el 23 de septiembre, que es Santa Tecla. Muchos jóvenes no saben qué pasó hace 75 años. Hay quien cree que es buena señal y quienes pensamos que el olvido es la peor de las enfermedades crónicas de una sociedad.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 18 de julio de 2011.

17 julio, 2009

La primera mujer...

que representó democráticamente a Badajoz en un Parlamento ha sufrido, 40 años después de su muerte, la degradación de ver como un operario municipal quitaba la placa.

Desde aquí reclamo sufragar un monolito, que pueda ubicarse en uno de los jardincillos de esa calle, y que rece algo tan sencillo como esto:

Esta calle estuvo dedicada, entre 1985 y 2009, a la primera mujer que representó democráticamente a Badajoz en un Parlamento. Se llamaba Margarita Nelken.

Hemos creado un grupo en Facebook

27 abril, 2009

La calle de Margarita


Nacer mujer en España a finales del XIX no era nada fácil. El hecho de serlo era una condena: analfabetismo, represión, falta absoluta de derechos políticos o sociales e incluso negación de la propia condición de persona adulta, ya que ellas pasaban de ser propiedad del padre a pertenencia del marido. Si hoy estamos en una situación diferente se lo debemos a quienes se adelantaron a su tiempo e hicieron el trabajo más difícil, el de romper con unas normas establecidas por la fuerza de la testosterona y no por la razón. Una mujer, allá por el año 1919, escribió La condición social de la mujer en España. Luego fue diputada por Badajoz durante las tres primeras legislaturas de la democracia en España. Hizo la primera traducción de Kafka al español, escribió siete libros más, dio conferencias en Méjico y por toda Europa hasta que murió en el exilio, mientras en España reinaba una dictadura surgida del fascismo. Hace más de 20 años que una calle de Badajoz pasó llevar su nombre y esta semana pasada nos enteramos de que el Ayuntamiento de la ciudad, en una rabieta ante la obligación legal de retirar los homenajes a golpistas como Mola, ha optado por borrar el nombre de Margarita Nelken del callejero. No debe de ser muy alto el aprecio de la lucha por la igualdad que tendrán quienes creen que la primera mujer que representó democráticamente a Badajoz no merece ni siquiera una calle estrecha y mal asfaltada. Uno no sabe si lo hacen porque ignoran quién fue o porque les duelen los importantes cambios que nuestras sociedades van logrando y que ella, casi en solitario, inició hace un siglo.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el día 27 de abril de 2009.

23 abril, 2009

Aprendices de Berlusconi


Me voy a pensar un poco más despacio lo que quería decir. Pero hay noticias que producen una infinita tristeza, como la que canta Man Chao. Me alegro mucho de que le pongan a Antonio Ayuso el nombre de una calle, que a buen seguro que la merecía. Me parece que ya era hora que el Ayuntamiento de Badajoz eliminara los rastos del franquismo (recordemos, por si no lo sabe Celdrán y el PP de Badajoz, que Franco era un dictador fascista amigo de Hiter y Mussolini). Y ahora que la ley les obliga, porque ellos como simpatizantes no tenían niguna voluntad de cambiar nada, aprovechan para arremeter contra Margarita Nelken. 

Dicen: "Vale nos obligáis a quitar los nombres de esta calle, pero no os vais a ir de rositas."

Esto merece algo más reposado. De momento sólo me queda lamentar vivir en una ciudad gobernada por aprendices de Berlusconi, que no disimulan ser afectos al régimen antidemocrático y a quienes les tiene que doler que una mujer fuera representante popular por Badajoz en aquellos tiempos en los que, por primera vez, los pobres y las mujeres pudieron votar. Probablemente a ellos les hubiera gustado continuar con el sufragio censitario.

Historia de mi colección de "Fuellas"

Las navidades de 1984 las pasé, como era habitual, en Monzón. Y allí pude ver en el informativo regional de RTVE en Aragón una noticia sobre...