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16 julio, 2012

Castigo colectivo



A mi hija le indignan los castigos colectivos en el colegio. El maestro se da la vuelta, siente la algarabía y el desorden, no atisba a determinar a los culpables y opta por hacer tabula rasa, pagando justos por pecadores. Y es que la justicia no se puede impartir en combinación con las cifras agraciadas en el sorteo de la ONCE del viernes. A nadie se le ocurriría encarcelar a toda una aldea en la que se ha cometido un crimen argumentando que es difícil encontrar al culpable. Pues si este ejemplo les parece lógico, ahora damos un salto mortal y nos volvemos a la edad de piedra. Decía Montoro que si no se defraudara tanto en el pago del IVA no haría falta subirlo. ¿Podemos concluir entonces que se va a ser inflexible con los defraudadores? Pues no, como eso cuesta mucho esfuerzo vamos a lo fácil: aumentamos unos cuantos puntos para que los cumplidores paguen más y los que se escaquean sigan carcajeándose. Decía un técnico de Hacienda que el fraude de este impuesto no procede tanto de los fontaneros y electricistas, que no suman más del 7% de lo evadido, como de las grandes corporaciones, que nos hurtan más del 70% y a las que no interesa pillar. Uno cada vez está más convencido de que la solución a esta crisis se está basando, desde mayo de 2010, en apretar el cuello de la gente más indefensa, honrada y de bolsillos transparentes, porque no hay valor suficiente para arremeter contra los que provocaron el agujero negro y se lo llevaron a las Islas Caimán. No pidan explicaciones ante este castigo colectivo e injusto porque corren el peligro de que les digan que se fastidien, pero con un sinónimo que empieza por jota.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 16 de julio de 2012.


05 abril, 2010

Hacer la pascua




Resulta que estar como unas pascuas significa estar alegre y, en cambio, hacer la pascua a alguien es fastidiarlo y molestarlo. Hoy es lunes de pascua y la gente ha aprovechado la primera luna llena de la primavera para huir de la rutina, echarse a la carretera u ocultarse bajo túnicas oliendo a cera quemada. En muchos lugares del mundo esta es una fecha con muchos huevos, de chocolate o de gallina, en la que se supone que la luz va a hacer renacer todo e impregnarlo de fertilidad. Los campos se van llenando de colorido y los vendedores de antihistamínicos van haciendo hueco en sus bolsillos y se carcajean al escuchar la palabra crisis. Otros que no entienden de crisis son los que, como Jaume Matas, se gastan 300 euros en una escobilla de retrete y viven en un palacete de tipo B, que no es que sea de menor categoría sino que ha sido pagado con un dinero al que llaman negro. Llevo años escuchando que si el fraude fiscal se atajara de forma contundente podríamos permitirnos incluso algún lujo colectivo. Pero resulta casi imposible hacer entender a demasiada gente que cuando uno pide una factura sin IVA está alargando las listas de espera hospitalarias y dejando una guardería pública llena de goteras. Defraudar todavía no recibe ninguna condena ni reprobación social y esto empezará a cambiar el día que en cada reunión social nos pongamos serios y tomemos a quienes defraudan como lo que son, seres que se parecen más a ladrones que a Robin Hood. Seamos conscientes de que quien defrauda y se vanagloria está poco menos que robándonos la cartera y riéndose en nuestra cara. Haciéndonos la pascua.
Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 5 de abril de 2010.

Historia de mi colección de "Fuellas"

Las navidades de 1984 las pasé, como era habitual, en Monzón. Y allí pude ver en el informativo regional de RTVE en Aragón una noticia sobre...