05 abril, 2010

Hacer la pascua




Resulta que estar como unas pascuas significa estar alegre y, en cambio, hacer la pascua a alguien es fastidiarlo y molestarlo. Hoy es lunes de pascua y la gente ha aprovechado la primera luna llena de la primavera para huir de la rutina, echarse a la carretera u ocultarse bajo túnicas oliendo a cera quemada. En muchos lugares del mundo esta es una fecha con muchos huevos, de chocolate o de gallina, en la que se supone que la luz va a hacer renacer todo e impregnarlo de fertilidad. Los campos se van llenando de colorido y los vendedores de antihistamínicos van haciendo hueco en sus bolsillos y se carcajean al escuchar la palabra crisis. Otros que no entienden de crisis son los que, como Jaume Matas, se gastan 300 euros en una escobilla de retrete y viven en un palacete de tipo B, que no es que sea de menor categoría sino que ha sido pagado con un dinero al que llaman negro. Llevo años escuchando que si el fraude fiscal se atajara de forma contundente podríamos permitirnos incluso algún lujo colectivo. Pero resulta casi imposible hacer entender a demasiada gente que cuando uno pide una factura sin IVA está alargando las listas de espera hospitalarias y dejando una guardería pública llena de goteras. Defraudar todavía no recibe ninguna condena ni reprobación social y esto empezará a cambiar el día que en cada reunión social nos pongamos serios y tomemos a quienes defraudan como lo que son, seres que se parecen más a ladrones que a Robin Hood. Seamos conscientes de que quien defrauda y se vanagloria está poco menos que robándonos la cartera y riéndose en nuestra cara. Haciéndonos la pascua.
Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 5 de abril de 2010.

2 comentarios:

Marikiyas dijo...

Y lo peor es que, los que engañan, presumen de ello...

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Hace 20 años un tiparraco podía fanfarronear en la barra de un bar de tener a raya a su mujer con métodos poco civilizados. Hoy nos parece impensable. Creo que habría que conseguir que dejaran de presumir de ello y para ello habrá que ponerse serios y decir ESO NO TIENE NINGUNA GRACIA. Yo lo hago cuando me intentan contar un chiste machista o racista.