El verano pasado hice un repaso de canciones que me habían gustado o que tenían un significado especial. Este verano voy a hacer lo mismo con los libros. De manera desordenada, sin criterio alguno. Los habrá buenos y malos, habrá literatura y otras cosas de difícil definición. Somos los que hemos vivido, somos lo que hemos leído. Aunque, a veces, no sepamos cómo leer nuestras propias vidas.
Y empiezo por el verano del 83, a medio camino entre tercero de BUP y COU, y con Cien años de Soledad entre las manos. Recuerdo la enorme pena que me producía llegar a las últimas páginas. Un día de estos habrá que empezar a releer.
