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01 diciembre, 2008

La débil frontera entre la unanimidad y el vacío

Pensar no es fácil. Pensar algo en contra de la corriente mayoritaria es una manera de complicarse la vida, pero en ocasiones es la única manera de tener una vida digna, complicada pero digna. No sé las razones de escribir esto a esta hora. O quizá sí lo sé. Este fin de semana escuché varias veces que cuando se lucha se puede ganar o perder, pero que cuando no se lucha, se pierde siempre. 

Los congresos a la búlgara, las adulaciones colectivas al poder -sea cual sea- y las unanimidades (ficticias o con una realidad compuesta de componendas y conjunción de intereses) son la negación del pensamiento crítico.

Así que acabo de decidir que no juego más: no quiero jugar y no me importa salir de la partida. Me resigno a no llevarme el gustazo de una pequeña victoria, pero uno no está dispuesto a hacer como que comparte pensamientos con quien roza la indignidad. ¡Qué duro este oficio de intentar ser coherente con uno mismo!

No sé si hará falta que diga que la viñeta, maravillosa para la ocasión, es del genial Forges.

01 septiembre, 2008

"...como no podía ser de otra manera".


No sé quién fue el primero en usarla pero es una expresión que se ha extendido por todas partes y es difícil encontrar una declaración pública que no contenga la frasecita “como no podía ser de otra manera”. En ocasiones es una soberana perogrullada y el buen gusto debería hacernos restringir su uso, porque si vas a hablar de un accidente aéreo lo lógico es dar el pésame en primer lugar para no ser maleducado, y si recibes a los medallistas olímpicos hay que empezar por las felicitaciones. Es una frase de peso, una sentencia rotunda, de las que aportan un fuerte grado de credibilidad al que la pronuncia y que parece añadir un respaldo casi científico. De ahí mi preocupación por la proliferación de la frase en contextos en los que las cosas sí que podrían -e incluso deberían- ser de otra manera. Así podemos ver a munícipes que arrancan árboles centenarios para ensanchar una avenida o responsables políticos decretando que los libros de texto serán gratis para todo el mundo, como si fueran las únicas opciones posibles. El gran peligro de la frase radica en su incitación a la pereza mental. De nada nos vale proclamar que hay que pensar, inventar, imaginar, descubrir, investigar, desarrollar y hasta fabricar nuevas ideas, si cada dos por tres hacemos afirmaciones categóricas y las refrendamos con esa coletilla de “como no podía ser de otra manera”. Los grandes avances de la humanidad y las pequeñas genialidades han partido de quienes han cuestionado la tradición y las verdades absolutas. Por eso es necesario que, a pesar de la tendencia, pensemos en que las cosas sí podrían ser de otra manera.


Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 1 de septiembre de 2008.

P.S. Hubo un tal Fosbury del que se reían en el instituto por su forma de saltar. Ganó una medalla olímpica pero no fue uno de los atletas mejor dotados para esa prueba y tuvo pocos records. Eso sí, fue el primero en pensar de otra manera. Los que se reían no han pasado a la historia y hoy todos los atletas saltan estilo Fosbury.

19 agosto, 2008

Las ideas y las edades según Mia Couto


Una pequeña reflexión sobre las ideas sacada de un libro de Mia Couto


A los diez años todos nos dicen que somos listos pero que nos faltan ideas propias.

Aos 10 anos todos nos dizem que somos espertos mas que nos faltam ideias próprias.


A los veinte años dicen que somos muy listos pero que no vengamos con ideas.

Aos 20 anos dizem que somos muito espertos mas que não venhamos com ideias.


A los treinta años pensamos que nadie más tiene ideas.

Aos 30 anos pensamos que mais ninguém tem ideias.


A los cuarenta años pensamos que las ideas de otros son todas nuestras.

Aos 40 achamos que as ideias dos outros são todas nossas.


A los cincuenta años pensamos con suficiente sabiduria para ya no tener ideas.

Aos 50 anos pensamos com suficiente sabedoria para já não ter ideias.


A los sesenta años todavía tenemos ideas pero nos olvidamos de lo que estábamos pensando.

Aos 60 anos ainda temos ideias mas esquecemos do que estávamos a pensar.


A los setenta años nos dormimos sólo con pensar.

Aos 70 anos só pensar já nos faz dormir.


A los ochenta años sólo pensamos cuando dormimos

Aos 80 anos só pensamos quando dormimos.


(Bartolomeu Sozinho, personaje de Venenos de Dios, Remedios del Diablo, de Mia Couto)
(Bartolomeu Sozinho, personagem de Venenos de Deus, Remédios do Diabo, de Mia Couto)

Historia de mi colección de "Fuellas"

Las navidades de 1984 las pasé, como era habitual, en Monzón. Y allí pude ver en el informativo regional de RTVE en Aragón una noticia sobre...