
Las elecciones americanas nos dibujan aparentemente un mapa de derrotados: las grandes ciudades cosmopolitas, como Nueva York, Boston, Chicago, San Francisco o Los Angeles han apostado por Kerry. La llamada América profunda, desde Idaho a Florida, se ha decantado por Bush. Sería muy fácil culpar a Kerry de la derrota pero nunca los lamentos sirvieron para construir nada. Aunque una victoria demócrata no habría supuesto grandes diferencias, parece que el 2 de noviembre de 2004 ha creado una lista interminable de derrotados entre los que se encuentran los Derechos Humanos, la gran mayoría de la población mundial, los miles de muertos que la política de guerra preventiva esparcirá en los próximos 4 años, la Tierra, que verá como el mayor contaminador ignora los protocolos de Kyoto.
Como por el momento es difícil exiliarse en la Luna, habrá que hacer frente a un periodo triste para la Humanidad. Lejos de los maizales de Nebraska se pueden ir tejiendo redes capaces de hacer despertar a una ciudadanía que se duerme y que es capaz de sacrificar sus libertades a cambio de una falsa seguridad. El día que se pierda la estima por nuestra propia libertad será cuando estemos realmente derrotados. Hoy empieza todo.
No soy adivino, pero cuando usé la frase de "Hoy empieza todo" pensaba que algún día algo haría despertar, aunque fuese un poquito, a la inmensa mayoría de la sociedad de los Estados Unidos.
No quiero enjuiciar nada. Daré mi opinión el primer miércoles después del primer lunes de noviembre de 2012. El cambio no llegará si todo se queda en los discursos perfectos. Hace falta algo más que discursos. Eso sí. Ahora, por lo menos, podemos escuchar sin sentir rabia o vergüenza ajena. Es suficiente, de momento.