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28 octubre, 2013

Mundos paralelos

Este verano estuve recogiendo pintadas curiosas y sugerentes de todos los lugares y hallé una muy llamativa: el dibujo de una puerta con su pomo y un letrero que indicaba “universo paralelo”. Un ejercicio poético interesante, ese de imaginar realidades que transcurren simultáneamente y que son intangibles, como los millones de dinerales de los que Botín se vanagloriaba y que, parece ser, están entrando en España como si fueran un frente frío del Atlántico. Así que el final de la crisis está llegando a la cara A de este disco rallado, donde la gente importante, la que no ha tenido que modificar ni un ápice sus costumbres ni sus comodidades en los últimos siete años, se han convertido en discípulos avanzados de Heráclito y ya ven que todo vuelve a fluir, especialmente por sus cuentas corrientes.

 Los habitantes de la cara B de la opulencia deberán esperar todavía un tiempo y sacrificarse más: menos sueldos, más horas de trabajo, despidos gratuitos, jubilaciones septuagenarias, contratos precarios para jóvenes brillantes y desoladoras bolsas de desempleo. Los análisis de la realidad de quienes siempre pisan moqueta ignoran que existe un mundo ajeno al suyo, se han creído que sus escenarios de Show de Truman son el paisaje auténtico y que los parias aún tienen un margen de sufrimiento que solidifique sus privilegios. Me pregunto dónde estará esa puerta que comunica estos dos mundos paralelos, un lugar al que poder acudir para agarrar del brazo a los creadores de pesadillas y mostrarles la fría realidad despojada de tanta parafernalia, propaganda y frase hueca como fabrican. Pero su mundo no es de este reino.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 28 de octubre de 2013.

20 septiembre, 2010

Vivir de rentas

En el colegio tenía ataques convulsivos de pereza que no llegaron a tener fatales consecuencias. Me decían que me había salvado porque vivía de las rentas, pero yo no lograba entender la expresión, quizá porque nunca había visto a nadie en mi familia con ese medio de subsistencia. No tardé en conocer, de lejos y por referencias, qué era eso de vivir de rentas, la envidiada vida de quienes no necesitan trabajar y sólo tienen que mover los hilos para seguir ganando el pan y todo tipo de viandas y bienes. Cuando tu negocio te permite que la existencia sea sólo ocio, entonces se modifican los puntos de vista de una manera sustancial. El banquero Botín decía esta semana que no había que poner impuestos a la banca porque perjudicarían la economía. No especificaba la economía de quién, pero sospecho que se refería a la suya. En cambio, la bajada de sueldos y el abaratamiento del despido sí que son buenos para la economía (tampoco especifican la de quién). Lo que más me admira de quienes viven de rentas es su capacidad para defender sus derechos, sin fisuras ni salidas de pata de banco. No hay ninguno que esté a favor de las subidas de impuestos, ni uno solo que abogue por crear más servicios sociales, ni siquiera un despistado que apueste por incrementar los salarios de esos desgraciados que tienen que trabajar duro para vivir. Siempre saben cuál es la opción que más les conviene y cuál es la manera de favorecer sus intereses desde los gobiernos. En cambio, los que vivimos de un sueldo somos capaces de defender al que nos quita el pan de la boca. Pero eso lo dejaré para el lunes que viene.


La viñeta, magnífica como siempre, es de EL ROTO.

Historia de mi colección de "Fuellas"

Las navidades de 1984 las pasé, como era habitual, en Monzón. Y allí pude ver en el informativo regional de RTVE en Aragón una noticia sobre...