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11 agosto, 2010

Mis libros (IX)

Ya dije que este recorrido de agosto por mis libros no era ni crítica literaria, ni hit parade particular. Es una sucesión de libros escogidos al azar y que de una manera u otra han dejado una huella. Un personaje al que admiré fue Manuel Vázquez Montalbán. Sus comentarios radiofónicos a primera hora de la mañana en el programa de Luis del Olmo eran el soplo de aire fresco para orientarte en el mundo. No fui seguidor de sus novelas negras pero sí de sus columnas de los lunes en la contraportada de El País. Durante mucho tiempo mi sueño fue escribir una columna cada lunes en la contraportada de un periódico. Con el tiempo, el sueño se ha convertido en una pequeña pesadilla, aunque muy gratificante.

En enero de 1999 leí El Libro de los espejos del Subcomandante Insurgente Marcos. Marcos fue un nombre muy importante ese año y la lectura del libro de Manuel Vázquez Montalbán supuso un nuevo soplo de aire fresco, de fuerza para creer en un mundo mejor. No sé si el tiempo me hará desdecirme. Espero que no. 

Me quedo con el verso de Pedro Salinas que encabeza El Libro de los espejos.

Para cristal te quiero,
espejo nunca.

03 enero, 2009

Marcos y Obama


No han pasado dos meses de la elección de Obama y ya empezamos a ver que no es un negro de izquierdas el que se ha hecho con el poder en los Estados Unidos, sino que el Poder ha visto que había que hacerse con ese negro para gobernar. Y lo van a conseguir. Marcos ha sido el primero en decirlo. Si ante la que está cayendo uno no es capaz de condenar los ataques terroristas de Israel, es porque es más de lo mismo.

Se cumplen pasado mañana diez años de un hecho muy vinvulado a ese nombre, Marcos. No sé si algún día el personaje me defraudará, como tantos otros, pero entonces me gustaban sus palabras, no lo pude evitar.

Aquí os dejo una declaración de intenciones
 
Marcos es negro en Sudáfricaasiático en Europa, chicano en Estados Unidosanarquista en Españapalestino en Israel, indígena en las calles de San Cristóbal,  judío en la Alemania nazifeminista en los partidos políticos, comunista en la posguerra fríapreso en Cintalapa, pacifista en Bosnia, mapuche en los Andes, maestro de la CNTE, artista sin galería ni portafolios, ama de casa un sábado por la noche en cualquier colonia de cualquier ciudad de México, guerrillero en el México de fin del siglo XX, huelguista en la bolsa de New York, reportero de nota de relleno en interiores, mujer sola en el metro a las 10 p.m., jubilado en plantón en el Zócalo, campesino sin tierra, editor marginal, obrero desempleado, médico sin plaza, estudiante inconforme, disidente en el neoliberalismo, escritor sin libros ni lectores, y, es seguro, zapatista en el Sureste mexicano. En fin, Marcos es un ser humano cualquiera en este mundo. Marcos es todas las minorías intoleradas, oprimidas, explotadas, resistiendo, diciendo "¡ya basta!" Todas las minorías a la hora de hablar y mayorías a la hora de callar y aguantar. Todos los intolerados buscando una palabra, su palabra, lo que devuelva la mayoría a los eternos fragmentados, nosotros. Todo lo que incomoda al poder y a las buenas conciencias, eso es Marcos

Historia de mi colección de "Fuellas"

Las navidades de 1984 las pasé, como era habitual, en Monzón. Y allí pude ver en el informativo regional de RTVE en Aragón una noticia sobre...