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10 agosto, 2016

Una tragedia llamada Trump



Supe de la existencia de Barack Obama a través del que era entonces corresponsal de la cadena Ser en Washington, cuando Javier del Pino le contaba a Gemma Nierga que había salido de Chicago un abogado negro con muy buen manejo de la palabra y que podría convertirse en el primer afroamericano que ocupara la presidencia. También escuché por aquellos días a quienes vaticinaban que un negro sería presidente antes que una mujer, porque el país era bastante racista pero mucho más machista si cabe. A los emocionantes discursos de Obama aquel frío martes de noviembre le siguieron ocho años de decepciones dosificadas: ni se cambió radicalmente la política exterior, ni se cerró Guantánamo, ni se logró mejorar significativamente la fractura social en la que vive una buena parte de la población norteamericana.

Desde enero son más de 130 los jóvenes de raza negra que han muerto por los disparos de policías estadounidenses. Recientemente he podido ver dos vídeos especialmente impactantes sobre este asunto. El primero es el de un joven autista blanco que se había escapado de su centro asistencial, cuyo monitor salió a buscarlo y lo encontró en medio de la calle, rodeado de policías que temían que el camión de juguete que llevaba en la mano pudiera ser un arma. De nada sirvieron los gritos del monitor, de raza negra, que intentaba apaciguar al chico desde el suelo y mostrando sus manos inermes, porque cuando uno de los policías decidió disparar lo hizo a aquel sobre el que tenía más prejuicios. El segundo es el de la profesora y activista Jane Elliot, que se dirige a un salón de actos lleno de gente y a quienes pregunta si les gustaría ser tratados como la sociedad americana lo hace con los negros en los Estados Unidos. Nadie se levantó y la profesora les preguntó por qué no impedían que se hiciera con los demás algo que no querían sufrir en su propia piel.

Se pueden imaginar que el panorama que se avecina en Estados Unidos, con un recrudecimiento de la violencia policial hacia los jóvenes negros y un candidato racista y descerebrado con grandes posibilidades de ganar las elecciones. El temor del mundo civilizado (e incluso de los halcones republicanos) a que Donald Trump pueda vencer en noviembre debiera ser una preocupación que traspasara más allá de las fronteras del Río Bravo. También nos pareció una broma que Trump pudiera convertirse en el candidato republicano y a principios de siglo sufrimos la inocentada de aguantar a George W. Bush durante ocho años, sembrando el mundo de inestabilidad y alimentando monstruos que se nos acaban volviendo como un bumerán.

Obama se despide siendo el más popular de los presidentes americanos de la historia reciente, pero si él no ha conseguido solventar el problema racial de los Estados Unidos, no quiero ni pensar en lo que podría pasar si Trump se hiciera con el poder. Y, desgraciadamente, no es imposible.

Publicado en el diario HOY el 10 de agosto de 2016.



02 septiembre, 2013

Hablando en sirio

Desconozco la manera de resolver la inmensa mayoría de las complicaciones que en el mundo existen, incluso muchas que parecen bastante fáciles: no sé cambiar la batería de un coche, ni arreglar un grifo, ni reparar el interior de un disco duro. No me pregunten qué harías tú en un ataque preventivo de la URSS, como cantaba Polanski y el Ardor en los ochenta, porque ni supe que contestar entonces, ni existe aquel Estado y, dicho sea de paso, porque ahora el gobierno ruso se me hace más repugnante casi el estalinismo (que yo siempre lo he diferenciado del comunismo).

El sentido común y la experiencia me dicen que hay remedios que no sirven, aunque en un primer momento parezca que sí son una solución. Un fuerte dolor de pie desaparecería para siempre con amputación y no hay leve jaqueca o grave tumor que sobreviva a una afilada guillotina. La cuestión es que cuando uno quiera solventar un desaguisado, por grave que sea, no debería provocar otro de dimensiones mayores: si se ha incendiado el monte no vayas a apagarlo con latas de gasolina, porque no todos los líquidos sofocan las llamas.


Hablando en serio, que no en sirio: no sé si a estas alturas Damasco ya habrá sido bombardeada, y si a la medalla que le dieron a Obama con el premio Nobel de la paz le ha salido algún tipo de herrumbre. Sólo sé que a una brutalidad como la supuesta utilización de armas químicas a cargo de Bashar al-Asad no se puede combatir con una guerra en un escenario que no puede soportar más violencia. Y en Somalia, mientras tanto, ya no quedan ni médicos altruistas para salvar las maltrechas vidas, pero allí ya no hay ni botín de guerra.

24 junio, 2013

Brasil y Obama

Un día antes de que Obama fuera elegido por primera vez presidente de Estados Unidos, escribí en estas páginas que en Europa nos estábamos precipitando, que estábamos dando por sentado que el senador por Illinois le iba a dar la vuelta al sistema, y que tras él llegaría un nuevo orden mundial, más justo y más humano que el que George W. Bush había planificado desde las Azores . Vaticinaba entonces que no deberíamos esperar cambios radicales ni transformaciones profundas y, casualidades de la vida, ponía el ejemplo de Brasil, donde más que acceder un sindicalista histórico al poder había ocurrido lo contrario, que el Poder con mayúsculas se había apoderado de Lula da Silva.

Cinco años después de aquella columna, Brasil y Estados Unidos vuelven a estar en la portada de los medios de comunicación: hoy el premio Nobel de la Paz concedido a Obama nos parece una broma de cámara oculta tras conocer su desprecio a las libertades, y Dilma Rousseff sigue la estela de su antecesor, sin solucionar los problemas más graves de su país y apostando por la grandilocuencia de fastos deportivos. Todavía es temprano para saber qué hay detrás de las protestas ciudadanas en Brasil, pero de la conversión de Obama en un halcón ya nos quedan pocas dudas: no ha sido capaz de cerrar Guantánamo todavía, ni de depurar responsabilidades por las torturas cometidas por sus soldados y ahora, para rematar la jugada, sabemos que nos espía a todos sin ningún tipo de rubor, con el consentimiento de los gigantes del mundo informático. Hoy los prefabricados discursos de Obama sobre la libertad son más falsos que una moneda de 3 euros.


Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 24 de junio de 2013.

26 julio, 2009

Obama, actuaciones policiales y racismo


Hay detalles que dicen bastante. Que Obama haya acusado de racistas a los policías que detuvieron a un profesor de Harvard que estaba intentando abrir su casa (se había dejado las llaves dentro) es una buena señal. Señal de que el poder, de momento, no le hace alejarse de la realidad. La reacción de los policías blancos, corporativa a más no poder, no se ha hecho esperar. Una de las preocupaciones de los que amamos la libertad es el número de horas que las fuerzas policiales del mundo libre usan en formarse para superar los prejuicios y estereotipos. Ojalá esto sirva para mudar el rumbo de las cosas.


04 mayo, 2009

Ave, Obama


Ahí tienen a Obama, hablando maravillas de los ferrocarriles patrios sin haber montado nunca en uno. Así que debe de haber alguien por ahí contando maravillas de nuestros caminos de hierro. Lo que no sabemos es si le habrán contado toda la verdad: estamos construyendo líneas radiales de trenes de lujo en lugar de estar tejiendo una red transversal de ferrocarriles rápidos, cómodos, sencillos y con capacidad de vertebrar el territorio. En 10 años tendremos paradojas como no poder ir en tren de Toledo a Ciudad Real o de Plasencia a Salamanca. Podremos dando una vueltecita por Madrid, que como sabemos es el centro del Universo. Y es que no aprendemos. Cuando se habla de deuda histórica pongo siempre el mismo ejemplo: en España hay líneas eléctricas de ferrocarril desde los años 40 y en Extremadura nunca se ha puesto ni un solo kilómetro. Hablar de vías dobles electrificadas en Extremadura es como hablarle del fax a Alfonso XII, pero si van en coche entre Madrid y Zaragoza circularán al lado de unas vías dobles y electrificadas por la que ya no pasan apenas trenes y por las que aquí hasta suspiraríamos. Y no sólo Obama habla de los trenes españoles sino que Aguirre y Monago se han reunido para pedir que la línea a Lisboa no se comparta con la de mercancías. Esperanza pide que arreglen la actual vía para mercancías, quizá porque no sabe que los 60 km. entre Mérida y Cáceres se hacen en una hora y diez minutos, casi como hace 50 años. A los que usamos el tren todos los días nos gustaría ver por allí a los políticos, para que supieran de primera mano qué se puede hacer por los ciudadanos de a pie.


Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 4 de mayo de 2009.


La imagen es de una de esas vías dobles electrificadas que existían e España en los años 40 y 50. En Extremadura nunca invirtió el poder central ni una sóla peseta en nada de esto. Ni en los años 60, ni en los 70, ni en los 80, ni en los 90. Yo creo que es el ejemplo más claro para ejemplificar la dueda histórica de una tierra abandonada durante décadas por los poderes centrales.

26 abril, 2009

Un libro


Un gesto ha servido para que este libro pase a ser uno de los más vendidos. Lo perdí hace más de 20 años. Para muchos fue un libro de cabecera y hasta un refugio de argumentos en los años previos a la conmemoración del V Centenario del llamado descubrimiento de América. No sé dónde estará. A alguien se lo dejé y nunca más lo volví a ver. Pero Galeano ha seguido escribiendo y entre sus libros está el que más veces he comprado. Patas arriba. La escuela del mundo al revés. Entre encargos y regalos son ocho los ejemplares que me he llevado de una librería. Ya se está haciendo viejo, como le pasa a Las venas abiertas de América Latina, pero es una delicia leerlo y releerlo. Por cierto, también es muy recomendable Espejos, una historia casi universal.

03 enero, 2009

Marcos y Obama


No han pasado dos meses de la elección de Obama y ya empezamos a ver que no es un negro de izquierdas el que se ha hecho con el poder en los Estados Unidos, sino que el Poder ha visto que había que hacerse con ese negro para gobernar. Y lo van a conseguir. Marcos ha sido el primero en decirlo. Si ante la que está cayendo uno no es capaz de condenar los ataques terroristas de Israel, es porque es más de lo mismo.

Se cumplen pasado mañana diez años de un hecho muy vinvulado a ese nombre, Marcos. No sé si algún día el personaje me defraudará, como tantos otros, pero entonces me gustaban sus palabras, no lo pude evitar.

Aquí os dejo una declaración de intenciones
 
Marcos es negro en Sudáfricaasiático en Europa, chicano en Estados Unidosanarquista en Españapalestino en Israel, indígena en las calles de San Cristóbal,  judío en la Alemania nazifeminista en los partidos políticos, comunista en la posguerra fríapreso en Cintalapa, pacifista en Bosnia, mapuche en los Andes, maestro de la CNTE, artista sin galería ni portafolios, ama de casa un sábado por la noche en cualquier colonia de cualquier ciudad de México, guerrillero en el México de fin del siglo XX, huelguista en la bolsa de New York, reportero de nota de relleno en interiores, mujer sola en el metro a las 10 p.m., jubilado en plantón en el Zócalo, campesino sin tierra, editor marginal, obrero desempleado, médico sin plaza, estudiante inconforme, disidente en el neoliberalismo, escritor sin libros ni lectores, y, es seguro, zapatista en el Sureste mexicano. En fin, Marcos es un ser humano cualquiera en este mundo. Marcos es todas las minorías intoleradas, oprimidas, explotadas, resistiendo, diciendo "¡ya basta!" Todas las minorías a la hora de hablar y mayorías a la hora de callar y aguantar. Todos los intolerados buscando una palabra, su palabra, lo que devuelva la mayoría a los eternos fragmentados, nosotros. Todo lo que incomoda al poder y a las buenas conciencias, eso es Marcos

10 noviembre, 2008

Mr. Favreau


El pasado miércoles, a las seis de la mañana, mientras veía en directo el discurso del presidente electo de los Estados Unidos, me paré a pensar si esas palabras las habría escrito el propio Obama unas semanas antes, o si serían el producto de una de esas sesiones maratonianas, con lluvia de ideas y un fondo de rascacielos, en la que asesores con corbata y experimentados miembros de su equipo quitaban y ponían comas. Poco después empezó a ganar consistencia la noticia de que era un señor apellidado Favreau,  a quien llaman el joven Favs por su insultante edad de 27 años, el encargado de escribir las palabras que cautivan a medio mundo. A poco que se investigue, se averigua que ya en enero hablaba de él la más prestigiosa prensa mundial y a uno le entra la duda de si tanta admiración colectiva debería dirigirse hacia Obama o hacia quien está detrás de las bambalinas. Luego te cuentan que son muchos los políticos que se aprenden discursos que elaboran otros, pero es algo que uno no acaba de creerse. Cuesta imaginar que las intervenciones entrecortadas con chascarrillos del alcalde de Badajoz, las sandeces de Berlusconi o el exabrupto insultante de Sarkozy a un ciudadano, sean fruto de un trabajo que se paga y que cotiza a la seguridad social. Sea como sea, deberíamos preguntarnos si llegará un día en el que nos gobierne un robot con  las palabras del mejor escritor, los gestos del mejor actor y la cabeza del mejor Premio Nobel. Ese sí que sería un día histórico, y no el otro día. De momento nos quedamos con una paradoja más: llega un negro a la Casa Blanca y resulta que su negro literario es un blanco.

Photograph: Jacob Silberberg for The New York Times

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 10 de noviembre de 2008

05 noviembre, 2008

Cualquier cosa será mejor



Las elecciones americanas nos dibujan aparentemente un mapa de derrotados: las grandes ciudades cosmopolitas, como Nueva York, Boston, Chicago, San Francisco o Los Angeles han apostado por Kerry. La llamada América profunda, desde Idaho a Florida, se ha decantado por Bush. Sería muy fácil culpar a Kerry de la derrota pero nunca los lamentos sirvieron para construir nada. Aunque una victoria demócrata no habría supuesto grandes diferencias, parece que el 2 de noviembre de 2004 ha creado una lista interminable de derrotados entre los que se encuentran los Derechos Humanos, la gran mayoría de la población mundial, los miles de muertos que la política de guerra preventiva esparcirá en los próximos 4 años, la Tierra, que verá como el mayor contaminador ignora los protocolos de Kyoto.

Como por el momento es difícil exiliarse en la Luna, habrá que hacer frente a un periodo triste para la Humanidad. Lejos de los maizales de Nebraska se pueden ir tejiendo redes capaces de hacer despertar a una ciudadanía que se duerme y que es capaz de sacrificar sus libertades a cambio de una falsa seguridad. El día que se pierda la estima por nuestra propia libertad será cuando estemos realmente derrotados. Hoy empieza todo.

No soy adivino, pero cuando usé la frase de "Hoy empieza todo" pensaba que algún día algo haría despertar, aunque fuese un poquito, a la inmensa mayoría de la sociedad de los Estados Unidos. 

No quiero enjuiciar nada. Daré mi opinión el primer miércoles después del primer lunes de noviembre de 2012. El cambio no llegará si todo se queda en los discursos perfectos. Hace falta algo más que discursos. Eso sí. Ahora, por lo menos, podemos escuchar sin sentir rabia o vergüenza ajena. Es suficiente, de momento.

03 noviembre, 2008

Barack Obama


Los fabricantes de chistes malos han puesto en circulación uno de sus peores productos, uno que cuenta que nuestra región tendrá un lugar predominante en el mundo gracias al parecido entre Barack Obama y Fernandez Varak. Sin embargo, lo que deciden mañana los ciudadanos de Estados Unidos puede convertirse en un chiste de pésimo gusto si, por un casual, McCain y Palin se hacen con los mandos de ese país y pasan a manejar los hilos del planeta. En Europa nos hemos lanzado, quizá precipitadamente, a vender la piel del oso antes de cazarlo, a creer que el senador por Illinois le va a dar la vuelta al sistema, y que tras él llegará un nuevo orden mundial más justo y humano. Hay algunos síntomas que permiten albergar la esperanza de que, por primera vez, alguien con un discurso ligeramente de centro-izquierda puede llegar a ocupar la Casa Blanca. En el caso de que mañana ganase Obama – yo no me lo creeré hasta que lo vea jurar el cargo en enero – no deberíamos esperar cambios radicales ni transformaciones profundas. Algo de eso ya saben en Brasil, donde más que conseguir que un sindicalista llegara al poder, fue el Poder el que se apoderó de Lula da Silva. A uno le cuesta creer que el Poder auténtico, el que se escribe con mayúsculas, vaya a permitir que las urnas cambien las normas de este juego de cartas marcadas y lleno de tramposos y faroleros. Pero que gane las elecciones un afro-americano, que nació sólo seis años después de que Rosa Parks se negara a cederle su sitio a un blanco, sería algo más serio que un chiste malo: sería casi un sueño, como el que un día tuvo Martin L. King.

Historia de mi colección de "Fuellas"

Las navidades de 1984 las pasé, como era habitual, en Monzón. Y allí pude ver en el informativo regional de RTVE en Aragón una noticia sobre...