
Hace un par de años me llamó poderosamente la atención ver a un guardia civil, puño en alto, reivindicando sus derechos laborales. Para muchos es un símbolo del pasado y para otros un gesto histórico, el de quienes no tienen nada y lucharon por algo, el de avanzar en las revoluciones, el de las luchas que parecían imposibles y van haciéndose realidad. Hay fotos que hicieron historia y ahora vemos a personas puño en alto con alguna posibilidad de habitar la Casa Blanca. Será que el gesto ha perdido su significado, será que perderá Obama, o quizá que está a punto de llegar la hora del cambio, de pasar del capitalismo brutal a una forma diferente de entender el mundo, más humano, más de la gente. Las esperanzan son escasas: ya hemos visto a gente enarbolar la palabra cambio para acabar siendo unos auténticos traidores y corruptos. De momento me quedo con la estética de los gestos, esperando que haya algo de ética detrás de ellos.