
La leí el domingo en la sección de cartas al director de EL PAÍS. Tras unos días trepidantes pensando sobre estos asuntos leo algo así, en una oda al profesorado:
por vuestra capacidad para impulsar al alumnado a que aprenda y aprecie el valor del conocimiento como fuente de libertad; y en definitiva, por asumir el rol de conciudadanos corresponsables en la sociedad, ahogando al funcionario/a mecanicista con el que estamos harto acostumbrados/as a interactuar.
Muy bonito, Eduardo. Pero el sistema quiere el mecanicismo y lo otro le parecen excentricidades. Así les va.
