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01 diciembre, 2021

Memoria y amnistía

Hace unos días busqué en el diccionario el verbo saquear. Fue tras haber leído un artículo en el que se comparaba la petición de derogar la Ley de Amnistía de 1977 con un acto de saqueo, un robo con fuerza y violencia para arrasar con todo un lugar. Quiero imaginar que se trataba de un exceso de énfasis retórico, pecado del que casi nadie está libre y en el que, a veces, también caigo.

 

Para cerciorarme de si quienes pretenden derogar una ley de hace más de 40 años eran solo bárbaros y forajidos, me puse a indagar si, por un casual, existían organizaciones independientes e implicadas en la defensa de los Derechos Humanos que ya se hubieran manifestado sobre ese asunto y en el mismo sentido. Y, paradójicamente, hallé algún informe de Amnistía Internacional de 2017 criticando abiertamente algunos efectos nocivos de aquella norma.

 

Así que una organización que lleva amnistía por nombre andaba poniendo en tela de juicio aspectos de una ley con idéntico apellido. Fui a buscar las razones y una de las invocadas era que había servido de subterfugio para no investigar crímenes de lesa humanidad, aquellos que habíamos acordado después de Nürnberg que no debían prescribir jamás.

 

La ley de Amnistía fue reclamada por la izquierda a mediados de los años 70 para que se pusiera en la calle a quienes se habían jugado la piel en su lucha por las libertades, a quienes habían dado con sus huesos en comisarías y cárceles de la dictadura.  Pero los últimos puntos de su artículo segundo exoneraban, precisamente, a agentes del orden y autoridades del régimen dictatorial que hubieran actuado contra quienes reclamaban democracia.

 

Amnesia y amnistía comparten raíces etimológicas. Para construir una sociedad mejor se necesita, en determinadas dosis y momentos, olvidar afrentas que nos impedirían la convivencia. El propio Mandela sabía bien que una nueva Suráfrica sin racismo se tendría que escribir conjugando el verbo perdonar, tanto en activa como en pasiva, y junto a otras palabras como verdad, justicia, reparación y reconocimiento del daño causado.

 

Por eso creo que la ley de Memoria Democrática debe derogar una ley que quizá era la única posible en 1977, años en los que era importantísimo saber cómo respiraba cada capitán general de las regiones militares. Pero han pasado más de 40 años y es hora de ubicar bien en la Historia a los valedores de las libertades y los derechos frente a quienes apostaron por un estado cuartelero y sacaron buen partido de ello.

 

Desde que murió Almudena Grandes no he dejado de pensar en El corazón helado y de una escena que tal vez pudo ocurrir mientras el de Abu Dabi sancionaba aquella ley de amnistía: una niña acompañando a su abuelo, que acaba de volver del exilio, visitando la casa que le habían arrebatado tras la guerra civil. Almudena nos descubrió en sus libros la importancia de la Memoria con mayúsculas y hoy me reafirmo, sin saquear a nadie, que el constructivo efecto de las amnistías solo sirve si antes se han reconocido los errores y se ha distinguido a quien luchó por la libertad frente a quien la aniquiló.
 
Publicado en el diario HOY el 1 de diciembre de 2021



18 julio, 2011

Fechas

En algunos países de la América que habla en castellano los callejeros son como un calendario. Las grandes avenidas recuerdan la independencia nacional y los callejones pequeñas batallitas. Nosotros somos más de nombres que de fechas. Y si hay que elegir un día de principios de mayo, los ayuntamientos se decantan más por el levantamiento del día dos que por el día primero, que ya es demasiado rojo en los almanaques. Aquí hasta hace poco no conseguimos quitar de las esquinas fechas como la de hoy. Mi padre dice que el 18 de julio era su fiesta preferida durante la infancia y no por afección al régimen fascista, sino porque era la única que no venía acompañada de la obligación de asistir a misa. Repasas nuestras fiestas y, salvo el día de la Constitución y el dedicado a las clases trabajadoras, todas siguen siendo más o menos religiosas. El avance frente a los tiempos del caudillo no es mucho en ese aspecto: ni el 8 de marzo, ni el 10 de diciembre reciben la atención protocolaria que merecerían, quizá porque las mujeres y los derechos humanos no tienen demasiados defensores. Los grandes hitos de la humanidad siguen sin recibir los honores en plazas y agendas: no sabemos ni quién inventó la rueda, ni cuándo lo hizo, al Dr. Fleming se le recuerda en barrios periféricos, el 21 de julio no es festivo ni en Cabo Kennedy ni en el pueblo natal de Neil Amstrong, y a internet acabaremos honrándola el 23 de septiembre, que es Santa Tecla. Muchos jóvenes no saben qué pasó hace 75 años. Hay quien cree que es buena señal y quienes pensamos que el olvido es la peor de las enfermedades crónicas de una sociedad.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 18 de julio de 2011.

27 abril, 2009

La calle de Margarita


Nacer mujer en España a finales del XIX no era nada fácil. El hecho de serlo era una condena: analfabetismo, represión, falta absoluta de derechos políticos o sociales e incluso negación de la propia condición de persona adulta, ya que ellas pasaban de ser propiedad del padre a pertenencia del marido. Si hoy estamos en una situación diferente se lo debemos a quienes se adelantaron a su tiempo e hicieron el trabajo más difícil, el de romper con unas normas establecidas por la fuerza de la testosterona y no por la razón. Una mujer, allá por el año 1919, escribió La condición social de la mujer en España. Luego fue diputada por Badajoz durante las tres primeras legislaturas de la democracia en España. Hizo la primera traducción de Kafka al español, escribió siete libros más, dio conferencias en Méjico y por toda Europa hasta que murió en el exilio, mientras en España reinaba una dictadura surgida del fascismo. Hace más de 20 años que una calle de Badajoz pasó llevar su nombre y esta semana pasada nos enteramos de que el Ayuntamiento de la ciudad, en una rabieta ante la obligación legal de retirar los homenajes a golpistas como Mola, ha optado por borrar el nombre de Margarita Nelken del callejero. No debe de ser muy alto el aprecio de la lucha por la igualdad que tendrán quienes creen que la primera mujer que representó democráticamente a Badajoz no merece ni siquiera una calle estrecha y mal asfaltada. Uno no sabe si lo hacen porque ignoran quién fue o porque les duelen los importantes cambios que nuestras sociedades van logrando y que ella, casi en solitario, inició hace un siglo.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el día 27 de abril de 2009.

05 octubre, 2008

Ya hemos hablado lo suficiente


Las cosas hay que hablarlas antes de ponerse manos a la obra, pero darles vueltas a los asuntos hasta el infinito, sin hacer nada, no lleva a ningún lado. 

Algo así pasa con la memoria histórica. Hace un año se dejaron lo fundamental. Me avergüenza vivir en un estado que no es capaz de declarar nula la sentencia de muerte de Julián Grimau. Es como si Alemania no se atreviera a condenar el gaseamiento de los judíos. 

Vale, en 1977 no había valor suficiente, se tenía tanto miedo a que los fascistas volvieran a hacer de las suyas,...

De esa época procede la frase más triste que oíamos de nuestros padres. "¡Hijo, no te signifiques!" Y 30 años después se dice con desprecio.
 
-"Sí,  es un buen tipo...sí, es una buena profesional,... pero se ha significado mucho políticamente. Y entonces la hemos cagado, porque aquí ser un cobarde, asentir a todo, permanecer inmóvil antes las fechorías del fascismo te abre miles de puertas, pero haber luchado contra los grises, haber estado ante el TOP, haber sufrido palos en las comisarías,.... es significarse. Nos quieren sin valor semántico, que seamos (in)significantes, sin significado alguno. Y pasó hace 30 años y pasa en el subconsciente de muchos. 
-"Cuidado con ese que ha venido hoy a la reunión de la Asociación de vecinos... o a la Asociación de Madres y Padres... porque está politizado". Como si no lo estuvieran los que dicen ser apolíticos. No hay nadie más político que el que dice serlo. Se es más político por omisión que por acción.

Así que, ahora que que parece que quieren dar un empujón, este debería tener en cuenta algunos aspectos fundamentales:

  • Anulación de las sentencias políticas del franquismo.
  • Rehabilitación y restitución moral de todas las víctimas.
  • Apertura de todos los archivos y expedientes a los investigadores. 30 años después de la Constitución no podemos continuar con archivos de policías fascistas cerrados hasta el 2021, como pasa con el de Pedro Urraca Rendueles. ¿¡¡¡¡Esto qué es!!!!?
  • Pedir perdón. ¿Alguien ha pedido perdón por la muerte de Mari Luz Nájera, Enrique Ruano, Arturo Ortiz, Gladys del Estal, Germásn Rodríguez, Francisco Javier Verdejo, y tantos otros.
Mañana hablaré de lo incautado, otra pieza importante del puzle. 

Y ya vale. Hagan y actúen porque es necesario, imprescindible y de justicia. 

28 septiembre, 2008

Pedro Urraca y otros muchos


Hoy en EL PAÍS hay un interesante reportaje sobre Pedro Urraca Rendueles, un policía fascista -colaboró con la Gestapo y el régimen de Vichy, no es palabrería-  que se encargó de detener a representantes populares elegidos democraticamente para ser fusilados por el franquismo. La historia ha dejado de indignarme. Me indigna el presente. ¡Qué falla en la democracia que tenemos que impide hasta el 2021 conocer el expediente público de este tipejo! ¿Cuántas urracas hay? ¿Quiénes son? ¿Dónde están? ¿Siguen cobrando trienios los que se infiltraban en las fuerzas democráticas para detener y torturar a sus militantes a principios de los 70? ¿Han pedido perdón por algo? ¿Se vanaglorian de lo que hicieron en sus cenas de Navidad y de ex-compañeros? ¿Están arrepentidos? Me pregunto si en el 2021 habrá quien diga que queremos remover heridas.  La respuesta es que no nos dejaron hablar antes.

Hay otra cosa que me ha dolido en el alma: hace falta tener poca vergüenza para usar el seudónimo de Unamuno para estas fechorías.

08 septiembre, 2008

Limpiar heridas


Los manuales de primeros auxilios dicen que las heridas deben lavarse y desinfectarse antes de ser cerradas. Taparlas sin efectuar esas dos tareas puede producir efectos secundarios más graves que los de la herida en sí. Durante la semana pasada, tras un intento del juez Garzón de saber qué fue de los asesinados en las cunetas tras estar cautivo y desarmado el gobierno democrático de la República, muchos se han puesto demasiado nerviosos y han pedido que no se hurgue en una herida cerrada. Llama la atención la visceralidad de algunos en evitar que se sepa cualquier cosa de aquellos paseos de ida que no tenían vuelta, a pesar de que nadie está tratando de buscar a los responsables sino de encontrar dónde fueron a parar los restos de toda una generación de gentes que defendieron la legalidad. También resulta curioso que, tras haber pasado 40 años obligados a estar amordazados y 30 de propina para no entorpecer el consenso de la transición, sigan existiendo empecinados en negar un auténtico genocidio, el intento de aniquilar físicamente a los activistas del antifascismo con un procedimiento que cuatro décadas después perfeccionarían los militares argentinos. Con demasiado retraso nos disponemos a destapar la herida para poder limpiarla y cerrarla definitivamente, pero hay quienes temen un hedor que les recordará que, en el fondo, no les pareció mal que los vencedores, como afirmó Queipo, “limpiaran España para que en 30 años nadie se moviera”. Entonces lo consiguieron y uno tiene la duda de si volverán a lograr callar a quienes sólo quieren curar heridas que llevan 70 años sin poderse ni mencionar.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 8 de septiembre de 2008.

03 septiembre, 2008

La herida abierta


Esta tarde he tenido oportunidad de enredar con viejos papeles familiares recién llegados de mi tierra. Entre cartas de 1915, certificados de bautismo, facturas de una nevera de 1940 ó 1000 pesetas del año 1943 para la primera radio de la calle, me han llamado la atención un par de papeles.

El primero es este de aquí arriba, a la derecha, donde se apunta lo que mi bisabuelo debe a la cooperativa de construcción de UGT-CNT por unas obras en casa. La fecha es de julio de 1937, siete meses antes de que naciera mi padre, lo que me apunta a la posibilidad de que las obras fueran para preparar la casa para el nacimiento del primer nieto de la familia.

Una año después del golpe de estado, cerca del frente de Aragón todavía se llevaban a cabo trabajos de este tipo, en el que se detallaba el número de jornales de cada trabajador y los materiales empleados. Resulta curioso ver las siglas juntas de estos dos sindicatos históricos que hoy están muy separados. En plena guerra y daba la sensación de que existían el estado y el orden; el caos del que hablan los revisionistas y negacionistas del genocidio franquista parece lejano.

Pero también me he encontrado otro documento, el de abajo a la izquierda. A finales de 1938 los fascistas ya habían entrado en Monzón (Huesca) y mi bisabuelo tuvo que entregar en el Banco de Aragón el dinero en metálico que tenía. Quizá no recuperó, ni por asomo, todo el dinero que tenía. Lo más triste es el título del papel. Eso de "puesto en circulación por el enemigo" era para hacer ver, desde el principio, que la España seria empezaba en los años triunfales, que el dinero de antes era como el del monopoly, creado por unos "enemigos" que no sabían ni tener en pie un Estado.

Me quedo con el primero de los documentos. Con la ilusión de hacer reformas en casa, esperando la llegada del primer nieto, pagando religiosamente los jornales de cada trabajador, con un precio justo para cada uno. De esa época datan las primeras escuelas públicas de Monzón y uno imagina una apacible tarde de verano, al pie de la azucarera, con gente preocupada pero feliz.
El segundo de los documentos me recuerda la venganza, la dureza de la entrada a saco en los territorios que se resistieron hasta el final.

Hoy, precisamente hoy, apuntaba la pena que me daban los comentarios de los lectores sobre la providencia del juez Garzón. Me da una enorme tristeza ver que quienes ganaron la guerra, quienes se consideran legítimos sucesores de los ganadores, nieguen al enemigo lo mínimo: recuperar los cadáveres. Hay quien habla de abrir heridas, pero la herida estaba abierta, no se cerró en su debido momento, se tapó sin desinfectar y no se quejó nadie, no fuera a ser que cualquier pequeño grito se saldara con la amputación.

Pero ya es hora. Ahora no hay miedo. No van a volver a sacar a pasear a nadie. Es hora de devolver la dignidad a quienes dieron su vida por defender la legalidad republicana. No es mucho.


02 septiembre, 2008

Infinita injusticia


Echas un vistazo a los comentarios que los lectores hacen en EL PERIÓDICO EXTREMADURA sobre la noticia de la investigación de Garzón acerca de los crímenes genocidas del franquismo y me da que pensar. Tengo reciente la lectura de El corazón helado y me doy cuenta de que en el periodo 76-79 las cosas se hicieron muy mal. Se dejó que los franquistas no acudieran a una comisión de la verdad, como la de Suráfrica, y reconocieran que fueron unos fascistas genocidas, que no pararon hasta eliminar a todos y cada uno de los discrepantes, y que disfrutaron durante 40 años (y más) de todo un país arrancado de cuajo a los demócratas. Ahora hay jubilados que se creen la historia "moaísta".

Se equivocaron quienes nos vendieron la transición perfecta. Por miedo a la venganza nos quedamos sin la justicia, por miedo a otro golpe de Estado se tragó con todo, por miedo no se depuraron los ejércitos ni las fuerzas policiales del franquismo, que sequirán cobrando retiros suculentos mientras que quienes pasaron 23 años en la cárcel por defender la democracia tienen que justificar cada hora cotizada.

La transición fue callarnos, para ver si así no volvían a matarnos. No se hizo justicia y de ahí nace la infinita injusticia. Hoy, en Alemania, es un delito hacer apología del nazismo o negar el holocausto, pero se puede vanagloriar a quien se encontró con Hitler en Hendaya y contar la historia al revés.

Como dijo Ignacio Fernández Muñoz, el personaje de El corazón helado, "...este es una país de hijos de..."

¡Qué pena de siglo XX!


Os dejo un poema de Marcos Ana

“Mi vida,

os la puedo contar en dos palabras:

Un patio.

Y un trocito de cielo

por donde a veces pasan

una nube perdida

y algún pájaro huyendo de sus alas”.




14 agosto, 2008

14 de agosto

Tengo la mala costumbre de mirar en el calendario el día en el que vivo. Me sirve para ejercitar la memoria, intentar acordarme de quiénes cumplen años ese día o recordar algo que ocurriera en tal fecha. Cuando llega el 14 de agosto, no se puede evitar sentir un escalofrío por el día más triste de la historia de la ciudad en la que uno vive. Tanta ley de la Memoria Histórica para nada, para que nadie haya pedido perdón, para que sigamos sin saber dónde están los cuerpos de todos los asesinados, quiénes fueron los asesinos, qué hicieron después, cómo se lucraron, qué relevancia y gloria social gozaron durante décadas a costa de las lágrimas ahogadas de miles de personas que creyeron más en la libertad que en el fascismo. ¿Cuándo se abrirán los archivos para conocer a quienes, hasta bien entrados los años 70, eran confidentes de la Brigada Político Social? Como he dicho muchas veces, el fascismo no venció en una guerra de tres años sino que se instauró en las conciencias durante 39 años (y un poco más) de dictadura mental, social, educativa, política,...

Esa fue su verdadera victoria, la que todavía disfrutan.

No lo olvidemos.

02 abril, 2007

Grandes Españoles

Un programa de la televisión portuguesa ha estado durante varios meses buscando al más grande de sus personajes históricos. El formato estaba copiado de otros países y los ingleses acabaron eligiendo a Winston Churchil. La cuestión es que nuestros vecinos estuvieron manejando nombres de literatos, reyes fundadores de época medieval, futbolistas y la consabida cantante de fados, hasta que a la gran final llegaran dos políticos del siglo XX: el líder histórico de los comunistas portugueses perdió frente un longevo dictador de corte fascista llamado Salazar. La duda que nos asalta es si un programa así acabaría dando en España unos resultados similares. Todo apunta a que no sería imposible por varias razones: no existe memoria histórica, se han acallado las brutalidades del totalitarismo en aras del consenso y, quizá lo más importante, existe una enfermedad bastante generalizada de quedarse en la anécdota sin reflexionar sobre el fondo de los asuntos. Sirva de ejemplo la intervención Zapatero ante las cámaras para responder preguntas de la ciudadanía: casi todo el mundo se quedó con la tontería del precio del café porque siempre es más fácil el comentario jocoso que hablar de la exclusión social o del vergonzoso enriquecimiento de los propietarios y especuladores de viviendas a costa de las hipotecadas vidas de las clases trabajadoras. Sabemos que entre nosotros viven demasiados partidarios del “vivan las cadenas”, pero mantengamos la esperanza de que, al contrario de lo ocurrido en Portugal, seríamos capaces de poner a Ramón y Cajal o a Cervantes por delante de Franco o Fernando VII.

Publicado en EL PRIÓDICO EXTREMADURA el 2 de abril de 2007

12 diciembre, 2006

IU-ICV y ERC no quieren pactar una ley de "memoria histórica" que deja fuera lo principal: devolver la dignidad a quienes fueron condenados infame e injustamente por el fascismo. ¿Qué memoria es esta que no es capaz de declarar nulos los tribunales que ASESINARON a Julián Grimau?

Si hay aguien que flaquea debe saber que existe una mayoría social capaz de hacer frente a la Brunete mediática. El gobierno debe saber que en este asunto tendrá un amplio apoyo si es capaz de hacer lo que no se pudo ( o no se quiso hacer) con el cadáver del dictador caliente. Si anda con medias tintas puede ocurrirle que no dé satisfacción a nadie, ni a su propio electorado ni a los militantes que andan excavando junto a las tapias de los cementerios en busca de una dignidad que la Historia de la Transicion les negó. ¿Cuando nos atreveremos a poner en cuestión las "MARAVILLAS" de nuestra transición? ¿30 años? ¿Más?

Historia de mi colección de "Fuellas"

Las navidades de 1984 las pasé, como era habitual, en Monzón. Y allí pude ver en el informativo regional de RTVE en Aragón una noticia sobre...