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27 mayo, 2013

Sexador de pollos

Joan Manuel Serrat cuenta en su biografía que fue sexador de pollos. La primera vez que lo leí me llevé una enorme sorpresa, porque no sabía ni que era tan difícil averiguarlo, ni con qué finalidad se hacía. Como cabía esperar, había poderosas razones económicas: a las hembras merecía la pena mantenerlas con vida para que se convirtieran en ponedoras y a los machos había que sacrificarlos al instante, sin gastar un céntimo en su alimentación. Lo de separar por sexos tiene bastantes adeptos entre los economicistas a ultranza, e incluso hay algún miembro del gobierno al que no le duelen prendas en defender la segregación por sexos en las aulas y refrendarlo en leyes que pretenden tildar de avanzadas. Ya se ha dicho casi todo sobre el enésimo intento de hacer una ley educativa monolítica, y muchos seguimos sin entender por qué se rechazó, hace apenas tres años, la oferta del ministro Ángel Gabilondo para que las escuelas e institutos tuvieran un horizonte sin sobresaltos. Reconozco que soy un heterodoxo en materia educativa y que prefiero mil veces el espíritu creativo que podemos ver en películas como Entre maestros o La Educación prohibida, que esa obsesión de examinar, calificar e ir separando, cuanto antes mejor, a los que han de dirigir el mundo de quienes han de obedecer. Me hacen gracia los que quieren combatir el fracaso escolar con más reválidas, como si el vino mejorara aumentando el número de catas. Como nadie quiere ir a Finlandia para copiar lo que hacen allí, esperemos que la ley Wert no acabe siendo un ejercicio mecánico para separar a los que valen de los que no, como hacía Serrat en su juventud.


Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 27 de mayo de 2013.

15 octubre, 2012

Izar y arriar


Me gustan los sufijos que convierten en verbo cualquier sustancia. Caramelizar y cristalizar tienen música propia y sugieren imágenes de postal o texturas de mil sabores. Lo malo de atiborrarse de verbos acabados en -izar es que hay que reparar bien en las contraindicaciones y efectos secundarios, no vaya a ser que para curar un dolor de cabeza estemos provocando una úlcera de estómago. El viernes celebraban algunos los 520 años de aquellas aventuras para descubrir, conquistar, castellanizar y evangelizar lo que llamaban nuevo mundo, mientras otros nos llevábamos las manos a la cabeza a causa de las palabras wertidas por el ministro de educación. Se equivoca Wert si cree que los anhelos independentistas de cada rincón de las Españas se atajan contando en los libros de texto que somos una unidad inquebrantable y unánime desde que Isabel se casara con Fernando. Y no sólo es inútil, sino que puede tener un efecto contrario al deseado: la mejor manera de convencer a quien quiere abandonarte para que no lo haga no es forzándole a ser como tú. De hecho, es mucho más recomendable realizar el viaje en sentido inverso, intentando comprender y parecerte a la otra persona. Pero la verdad es que no veo el patio castellano muy dispuesto a catalanizarse ni un solo milímetro. Lo más grave de este asunto es que el mismo ministro que hace unos meses eliminó algunos Derechos Humanos del curriculum de la asignatura de Educación para la Ciudadanía por considerarlos adoctrinantes, el miércoles pasado no tenía reparo en ir a españolizar Cataluña. En estos asuntos de banderas siempre es mejor arriar que izar. Creo.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 15 de octubre de 2012.

26 diciembre, 2011

Perfiles y experiencias


No se sabe qué es mejor o es peor. La lógica invitaría a pensar que es preferible que cada ministerio tenga al frente a una persona con profundos conocimientos, incluso experiencia profesional, en el área que va a gobernar. Pero créanme que es un argumento de doble filo y muy peligroso. ¿Se puede llevar la defensa de un país tras haber pasado por una empresa de armamento? Claro, por qué no. ¿Se puede manejar la agricultura de un país comparando los regadíos con las mujeres y defender el medio ambiente con 300.000 euros en acciones de una petrolera? Pues por supuesto. ¿Hay algún inconveniente en encargarse de la educación sin haber pisado un aula desde hace casi treinta años? ¡Y casi es una ventaja!, apostillarían algunos. De hecho, hay quien dice que en determinadas áreas la visión del que viene de fuera puede ayudar a superar determinados vicios y tendencias que trae consigo el corporativismo y la estrechez de miras. La cuestión es que la economía española va a estar en manos de un experto muy bien preparado y que, entre sus últimos destinos, se dedicaba a asesorar en Europa a Lehman Brothers. Esto de que el bombero sea la misma persona que el pirómano tampoco es novedad. Buena prueba de ello es que Montoro, en el año 2002, se jactaba públicamente de que estuviéramos creciendo cuatro veces más que la media europea gracias al comportamiento de la construcción como motor económico. Todavía estamos esperando una matización de sus palabras. De poco vale tener unos perfiles técnicos envidiables si las experiencias que atesoran nos hacen temblar en este largo invierno que ahora empieza. 

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 26 de diciembre de 2011.







Historia de mi colección de "Fuellas"

Las navidades de 1984 las pasé, como era habitual, en Monzón. Y allí pude ver en el informativo regional de RTVE en Aragón una noticia sobre...