
Me acabo de enterar de la noticia. Por fin dejará España de fabricar bombas de racimo. Para congratularse... y para preguntarse qué narices tenían en la cabeza Bono y José Antonio Alonso, los anteriores ministros, para que en 4 años - a pesar de la insistencias de ONG's como Amnistía Internacional, Médicos sin Fronteras y Greenpeace- no hubieran hecho nada al respecto.Un poquino tarde.