
En mi infancia se me quedaron grabadas algunas frases. Cursaba sexto de EGB y llegó a la televisión una serie llamada Raíces, en la que se narraban las peripecias de un negro de África, llevado como esclavo a América del Norte y que luchaba por volver a ser libre. La primera de las humillaciones fue la de no respetar el nombre con el que aquel esclavo era llamado y conocido en su tierra natal. Cada vez que decía Kunta Kinte, el negrero le daba latigazos y le decía: -No, Toby. La cuestión es que escuché ayer en la tele a un señor al que no le querían llamar por su nombre sino que querían llamarle José Luis. Y me he acordado de Kunta Kinte. En el fondo, hay mucho negrero por ahí suelto. Otro día hablaremos de los que con saber castellano creen saberlo todo en el mundo.