Cuando se trata de enseñar hay que esforzarse mucho para saber hacerlo bien. Los métodos son muy difíciles de cambiar, hay grandes resistencias a lo nuevo y una tendencia en el subconsciente a repetir la misma enseñanza que uno recibió. Con los medios es más fácil: cuesta menos cambiar la tiza por un retroproyector o por una pizarra digital.
Pero todos los cambios se quedan en nada si sólo modificamos el envoltotorio, el canal del mensaje, sin mover un pelo del contenido y de la forma de trasmitirlo. Podemos gastar mucho dinero en medios y convertirlos en dispendio si no lo adaptámos al método.
