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07 abril, 2014

Modales al volante

Los coches, además de tener la capacidad de llevarnos de un lugar a otro, deben de tener otras propiedades ocultas. Si dos viandantes se tropiezan a la entrada de un edificio es muy probable que ambos se pidan disculpas al unísono, pero si un incidente similar está a punto de producirse entre dos vehículos, puede que alguno salga con exabruptos o incluso conatos de violencia. Dicen que, al sentirse a cubierto, muchos sacan a pasear una pequeña bestia indomable que llevan dentro, un Mr. Hyde que los induce a hacer lo inimaginable. Ni que decir tiene que esta es una teoría peregrina que no se sostiene y que aquí lo que falla, como casi siempre, es el factor humano.


Esperanza Aguirre parece que tuvo el jueves uno de esos ataques que le entran a algunos cuando están manejando un volante: la contrariedad de recibir una multa por mal estacionamiento no se la tomó a bien una persona que lleva mucho tiempo en coche oficial y con todas las autoridades y agentes de la ley haciéndole saludos a su paso. No me ensañaré con el caso concreto de quien todavía preside el PP de Madrid, porque a algunos no nos gusta nada hacer leña del árbol caído, pero sí que podríamos aprovechar la ocasión para aconsejar una serie de virtudes muy necesarias en quienes son personajes públicos y a los que se les supone cierta autoridad moral: la humildad nunca viene mal, la prepotencia no va a ninguna parte, reconocer los errores dignifica y no debilita, la altanería no sirve para nada y tener buen carácter puede ser más eficaz e inteligente que cualquier ademán autoritario.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 7 de abril de 2014.

03 septiembre, 2012

Canutas y otras rimas



Una cosa es que todos habitemos el mismo planeta y otra bien distinta que vivamos en el mismo mundo. Solamente así podemos explicarnos que haya personas con la que compartimos ciudad, región, país o continente y tengan una percepción de la realidad tan diametralmente diferente. Un diputado apellidado Collarte, que las pasa canutas con 5100 euros al mes de sueldo, podría ser uno de esos ejemplos de ser humano ajeno a la realidad del común de los mortales. Tampoco es el primero, porque ya hace unos años que Esperanza Aguirre nos contaba que le era difícil llegar a fin de mes con 5825 euros netos cada treinta días. Y es que cuando subes de nivel de vida se te acumulan gastos que no puedes recortar. Una vez que sabes lo que es vivir en el lujo y la ostentación, no te queda más remedio que seguir comiendo a 60 euracos el menú y llevando colgados bolsos que valen más que el sueldo de tres maestros. Algo parecido les debe pasar a esos 63 diputados que cobran 1800 euros extras por desplazamiento aunque poseen viviendas en la capital del reino. Paradojas de la vida: los mismos que deciden y aprueban cuánto se van a gastar ellos mismos en alojamiento creen que una familia puede vivir con un cuarto de esa cantidad para todo. ¿A qué está están esperando las televisiones para grabar un reallity con diez diputados sobreviviendo con 400 euros en Madrid? No cabe duda de que sería muy clarificador y que pondríamos a cada uno en su sitio. Mientras Collarte y Aguirre las pasan canutas se extiende cada vez más el número de personas que las pasa de otra manera mucho más cruel. Y rima con canutas.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 3 de septiembre de 2012.

* La imagen procede de la repercusión de la noticia en prensa extranjera. En este caso, en la edición digital del diario italiano La Repubblica.

09 agosto, 2010

Tejemanejes

El interés que tengo por los asuntos políticos es inversamente proporcional al que siento por los tejemanejes de la vida intestinal de los partidos políticos. Creo más en el trabajo diario en la calle que en las intrigas de altos despachos, y siempre me ha parecido bastante impresentable que alguien que pierda las elecciones, en lugar de quedarse a hacer oposición, busque un acomodo mejor burlándose de los pobres votantes. De Tomás Gómez sólo sé que era un alcalde muy apreciado en Parla y que desde hace apenas tres años está al frente de la complicada Federación Socialista madrileña. A unos meses para los comicios alguien ha decidido que se trata de un político de perfil bajo y sin nombre suficiente para enfrentarse a Esperanza Aguirre. No sé cómo acabará este culebrón veraniego y si finalmente se presentará Trinidad Jiménez o Lissavetzky. Las razones que se argumentan para descabalgar a Gómez podrían ser dignas de una empresa multinacional de alta costura o de una agencia de modelos, pero que en política seria se usen excusas infantiles no es de recibo. En primer lugar, porque si Jiménez y Lissavetzky están haciendo bien su trabajo lo mejor sería mantenerlos donde están. Pero lo más sangrante de este asunto es la falta de respeto a la capacidad intelectual de los votantes. ¿Acaso piensan que el electorado no votaría a Gómez por ser un político sencillo y pragmático y sí lo haría por gentes de renombre? ¿Es que en los laboratorios electorales han fichado a vendedores de hamburguesas en lugar de tener a personas que analicen los problemas de la gente y fabriquen ideas para solventarlos?

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 9 de agosto de 2010.

La foto la he encontrado en la página de periodistadigital, pero no viene el nombre de la autora. Es una foto para troncharse de risa.

07 junio, 2010

Sindicatos y seguros

Las compañías de seguros no son un dechado de virtudes. Hay algunas que te resuelven los problemas de mala manera y casi todas esconden con letra microscópica una cláusula traicionera. En cambio, son pocos los insensatos que van por ahí sin suscribir algún tipo de seguro porque, a pesar de lo mejorable de muchos servicios y prestaciones, es algo que se nos ha ido quedando en nuestra cultura de lo cotidiano. No ocurre lo mismo en otros países, en los que la palabra póliza se confunde fácilmente con paliza. Aquí también nos han quedado restos de tercermundismo en algunos aspectos de las costumbres vitales y en el ejercicio de la ciudadanía. Así, mientras en los países escandinavos apenas se concibe trabajar sin estar sindicado, aquí se ha extendido el bulo de que hacerlo es meterse en jaleos, ser un protestón o un buscador de líos. Incluso nombras la expresión caja de resistencia y algunos van a buscarla junto a la de los fusibles. Si me pusiera a detallar aspectos criticables de cada sindicato me quedaría sin espacio en la columna, pero hoy me parece más preocupante la estigmatización casi unánime de cualquier tipo de reivindicación colectiva contraria a los intereses de los poderosos. El descrédito fabricado ha calado en capas sociales desfavorecidas, se despotrica mucho donde no hace falta, y al final no se acierta en relacionar los problemas con sus causas. Hoy hay parados y trabajadores precarios que creen que les favorecerá una reforma laboral llena de barbaridades, como la propia Esperanza Aguirre reconoce, y siguen pensando que eso de sindicarse es como hacerse un seguro en Burundi.

Historia de mi colección de "Fuellas"

Las navidades de 1984 las pasé, como era habitual, en Monzón. Y allí pude ver en el informativo regional de RTVE en Aragón una noticia sobre...