07 abril, 2014

Modales al volante

Los coches, además de tener la capacidad de llevarnos de un lugar a otro, deben de tener otras propiedades ocultas. Si dos viandantes se tropiezan a la entrada de un edificio es muy probable que ambos se pidan disculpas al unísono, pero si un incidente similar está a punto de producirse entre dos vehículos, puede que alguno salga con exabruptos o incluso conatos de violencia. Dicen que, al sentirse a cubierto, muchos sacan a pasear una pequeña bestia indomable que llevan dentro, un Mr. Hyde que los induce a hacer lo inimaginable. Ni que decir tiene que esta es una teoría peregrina que no se sostiene y que aquí lo que falla, como casi siempre, es el factor humano.


Esperanza Aguirre parece que tuvo el jueves uno de esos ataques que le entran a algunos cuando están manejando un volante: la contrariedad de recibir una multa por mal estacionamiento no se la tomó a bien una persona que lleva mucho tiempo en coche oficial y con todas las autoridades y agentes de la ley haciéndole saludos a su paso. No me ensañaré con el caso concreto de quien todavía preside el PP de Madrid, porque a algunos no nos gusta nada hacer leña del árbol caído, pero sí que podríamos aprovechar la ocasión para aconsejar una serie de virtudes muy necesarias en quienes son personajes públicos y a los que se les supone cierta autoridad moral: la humildad nunca viene mal, la prepotencia no va a ninguna parte, reconocer los errores dignifica y no debilita, la altanería no sirve para nada y tener buen carácter puede ser más eficaz e inteligente que cualquier ademán autoritario.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 7 de abril de 2014.

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