
Me voy a pensar un poco más despacio lo que quería decir. Pero hay noticias que producen una infinita tristeza, como la que canta Man Chao. Me alegro mucho de que le pongan a Antonio Ayuso el nombre de una calle, que a buen seguro que la merecía. Me parece que ya era hora que el Ayuntamiento de Badajoz eliminara los rastos del franquismo (recordemos, por si no lo sabe Celdrán y el PP de Badajoz, que Franco era un dictador fascista amigo de Hiter y Mussolini). Y ahora que la ley les obliga, porque ellos como simpatizantes no tenían niguna voluntad de cambiar nada, aprovechan para arremeter contra Margarita Nelken.
Dicen: "Vale nos obligáis a quitar los nombres de esta calle, pero no os vais a ir de rositas."
Esto merece algo más reposado. De momento sólo me queda lamentar vivir en una ciudad gobernada por aprendices de Berlusconi, que no disimulan ser afectos al régimen antidemocrático y a quienes les tiene que doler que una mujer fuera representante popular por Badajoz en aquellos tiempos en los que, por primera vez, los pobres y las mujeres pudieron votar. Probablemente a ellos les hubiera gustado continuar con el sufragio censitario.
