Mostrando entradas con la etiqueta Huelga feminista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Huelga feminista. Mostrar todas las entradas

06 marzo, 2019

Pánico al feminismo



Pasado mañana las calles de todo el mundo volverán a ser escenario de manifestaciones en favor de la igualdad de derechos y de oportunidades entre mujeres y varones. El año pasado el carácter reivindicativo y festivo del movimiento superó todas las previsiones y este año el ambiente viene enrarecido por la presencia constante de mensajes que advierten contra el feminismo, al que desde el pensamiento más cavernario se le tilda con adjetivos y nombres compuestos que no están ni en la definición más académica, ni en la historia del movimiento, ni en la inmensísima mayoría de las personas que lo apoyamos.



La humanidad está llena de situaciones de injusticia que se han ido eliminando poco a poco. La igualdad entre hombres y mujeres ha llegado lejos con respecto a otras desigualdades en el plano teórico y en unos cuantos países, pero dista mucho de ser real en el plano efectivo, que es el que cuenta. De nada vale tener una legislación que garantiza la no discriminación si no existen medios para denunciar y castigar a los que ponen en práctica el machismo de puertas para adentro.



En 2016 participé en un taller en el que fuimos poniendo sobre la mesa las ventajas de las que disfrutan los varones con respecto a las mujeres y las había en todos los ámbitos: desde las costumbres diarias a la sensación de seguridad, pasando por la adjudicación directa de las tareas de cuidados y sin entrar en ese mundo aparte que constituye el acceso al trabajo o las relaciones laborales en el sector privado. La conclusión que sacamos es que los varones, aunque no lo queramos ni lo deseemos, salimos beneficiados del sistema patriarcal.



Hace un par de semanas me contaban que en un instituto de barrio había algunos adolescentes varones temerosos ante el avance de los propuestas de igualdad del feminismo y que estaban abrazando posiciones antediluvianas en esta materia. ¿Debe un varón temer la igualdad y el avance del feminismo?  Pues la respuesta es muy fácil ya que es la misma situación que pudo vivir la nobleza antes de la Revolución Francesa o el dueño de plantaciones de algodón en los Estados Unidos del XIX. Sí, cuando uno disfruta de más derechos de los que en justicia le corresponden, es posible que el avance de quienes reclaman esos derechos les haga sentir que pierden terreno.



A los que tienen pánico al feminismo solo me queda aconsejarles que se lo curen y que no hagan como el negrero de Alabama que temía el triunfo de los abolicionistas del norte, ni como el empresario que vaticinaba el fin del mundo ante los huelguistas que reclamaban ocho horas de trabajo diarias. El feminismo no va contra los varones, al igual que la lucha contra la esclavitud o contra el racismo no se dirige contra las personas de raza blanca sino a favor del género humano. Cada vez somos más los varones que no tememos nada al feminismo porque es también nuestra lucha.

Publicado en HOY el 6 de marzo de 2019 

-->

07 marzo, 2018

Compañeras

Todavía hay mucha gente, más de la que cabría esperar, que no sabe por qué se celebra el 8 de marzo. Cuando les cuentas que hace 110 años un patrón prendió fuego a la fábrica en la que estaban encerradas 146 trabajadoras reclamando mejoras salariales, se quedan con un gesto de asombro y perplejidad. Mañana, esas mujeres que conforman la mitad del mundo, las que han estado oprimidas por la fuerza bruta durante siglos, han decidido organizarse, decir que ya basta, mostrar su valía y lo imprescindibles que son para que nuestras sociedades sean humanas en el más amplio sentido del término. 

Quienes intentaron desprestigiar la palabra feminismo lo hicieron muy bien para sus intereses. Lograron hacer creer, incluso a muchas mujeres, que era lo contrario que el machismo y que el objetivo del movimiento era el de subyugar al varón, quizá como venganza por lo que habían padecido durante todos los siglos en los que la fuerza daba más poder que cualquier atisbo de inteligencia. Nada de eso está sobre la mesa sino algo más simple: conseguir que todos los seres humanos tengan los mismos derechos, tanto en la letra de lo que dicen las leyes como en la realidad que se aplica en la calle. 

¿Hay razones para organizar esta protesta global? Mucho me temo que sí. No hay dato estadístico que no corrobore científicamente la discriminación que sufren las mujeres en todo el planeta: víctimas de acoso y violencia de género, brechas salariales, exclusiones a la hora de acceder al mercado de trabajo y una retahíla que podría ocupar varias páginas. Solo en un puñado de países se ha conseguido aliviar el dolor de la más transversal y profunda herida que nos hemos dejado en la evolución del género humano. Acabó el siglo XX y pensábamos que no había vuelta de hoja en la historia, que jamás volveríamos a discriminar por razón de raza, color de piel, religión, ideas o condición social. Y nos dejamos la más importante, la más repetida en cada rincón del planeta, en cada casa y en cada familia.

Mañana, compañeras, es un día para hacer historia, un día para poder contarlo a vuestras hijas, sobrinas o nietas, un día que podréis recordar con orgullo porque marcará un antes y un después en las luchas feministas de todos los países. El machismo ya no va a poder esconderse y habrá que decantarse por la igualdad o por dejar que las cosas sigan como están. Y, mientras tanto, los varones tenemos mucho que hacer para que esta lucha llegue a buen puerto: animar a las compañeras a sumarse, compartir una causa que también es nuestra y dejar que sean las protagonistas de su gran salto adelante. Ya han demostrado que son capaces. ¿Es esta una huelga ideológica? Pues sí, como todo en la vida. Y no secundarla ante lo que ocurre en este mundo también es una postura muy ideológica: la más antigua e insolidaria de de todos los tiempos, por cierto. 
Publicado en el diario HOY el 7 de marzo de 2018


Matonismo

En las escuelas siempre había un matón, alguien que se creía con el poder de amedrentar a quien le diera la gana y que contaba con el apoy...