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19 octubre, 2016

El tren de la apatía



Se dice que Extremadura es una tierra un tanto apática, que desde la histórica manifestación de 1979 contra la central nuclear de Valdecaballeros no ha sido capaz de salir a la calle, de manera unánime, con el objetivo de reclamar algo para la región, ante quien sea y del color que sea. Será porque el ritmo indolente de nuestros trenes se ha acabado contagiando y ya forma parte de nuestro carácter, o bien porque los que nos han gobernado, unos y otros, han intentado desactivar toda iniciativa que partiera desde abajo, como todavía podemos ver hoy en día.

El sábado tenemos una cita en Badajoz, a las 12 del mediodía. Las organizaciones sociales, políticas y ciudadanas han realizado un llamamiento para manifestar en la calle el derecho de Extremadura a tener un tren digno, que esté electrificado como lo está en el resto del mundo civilizado desde hace décadas, y que alcance unas velocidades decentes para llegar al centro de la península en tres horas (que no es mucho pedir). No sería ni necesario repetir el error cometido en el resto de España y construir AVEs que son insostenibles ecológica y económicamente, sino que bastaría con aprovechar la plataforma ya construida, terminarla hasta Madrid, conectar con lo que Portugal va a empezar a finales de año y mejorar el resto de la red convencional.

Muchos se preguntan cómo hemos llegado hasta aquí, cómo podemos vivir en un país en el que unos recorren 600 km en poco más de dos horas y otros tardamos seis horas en hacer 400 km. Y es que nuestra realidad no ha sido producto de la casualidad o la mala suerte, sino culpa de gobiernos centrales que ignoraron a Extremadura en asuntos ferroviarios, y gobernantes autonómicos que solo alzaban la voz cuando en la capital había un color diferente. También es posible que a nuestros políticos les despreocupara un problema que no sufrían: estoy seguro de que las cosas habrían sido de otra manera si nuestros políticos hubieran ido en tren a Madrid cada vez que tenían que asistir a una reunión, o se hubieran negado a recibir aquí a ningún ministro que no hubiera llegado a la estación de ferrocarril. Pero sé que sería mucho pedir porque, salvo un par de excepciones, nuestros políticos rara vez pisan el tren e incluso los dirigentes de las empresas ferroviarias usan el coche cuando visitan nuestra región.

Ahora ya no hay excusas y ha llegado el momento de dejar de lamentarse en la barra del bar. Ahora es el momento de tomar conciencia de que pocas cosas pueden unir a toda la gente de esta tierra, piensen lo que piensen, como la reivindicación de un sistema de comunicaciones moderno, ecológico, sostenible, eficaz y vertebrador del territorio. Si no somos capaces de ir el sábado a la calle, luego no nos quejemos porque tendremos lo que nos merecemos: ser atropellados por el tren de nuestra propia apatía.

Publicado en el diario HOY el 19 de octubre de 2016



31 marzo, 2014

Palabras de Víctor


El pasado jueves, cuando leí que Víctor Casco había hablado de su orientación sexual en la tribuna de oradores de la Asamblea de Extremadura, no le di demasiada importancia. Lo conozco, alguna vez hasta me han confundido con él, hemos conversado en un par de ocasiones, compartimos el haber sido delegados de estudiantes de la Facultad de Letras en nuestra juventud y el ser usuarios convencidos del ferrocarril en una región en la que no es fácil. Al principio, sin conocer el contexto en el que había pronunciado su discurso, me pareció algo irrelevante, que no tendría ni que haberse destacado en los medios de comunicación, porque es un dato que aporta tan poca información como su número de calzado o el de primos segundos que tiene en Cáceres capital.

Luego leí que sus frases se habían pronunciado durante el debate sobre una proposición para promover en Extremadura la defensa de los derechos de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales, con lo que sus declaraciones iban adquiriendo sentido y oportunidad. Pero fue al día siguiente cuando pude valorar en su justa medida lo importantes de las palabras de Víctor. Tras un vistazo a los zafios comentarios que acompañaban a la noticia en las ediciones digitales, me di cuenta de que todavía queda mucho camino por recorrer, de que la tarea de educar colectivamente - en escuelas y fuera de ellas- ha de proseguir hasta erradicar las discriminaciones ligadas a la opción sexual de cada ser humano. Necesitamos hoy más personas como Víctor, que con su ejemplo nos acerquen a un mañana en el que nadie se preguntará qué le gusta a su vecino en los pueblos y ciudades de Extremadura.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 31 de marzo de 2014.



04 junio, 2007

Una persona, un voto

El sufragio universal, el equiparar a cada persona con un voto de igual valor independientemente de su condición social o su nivel de formación, había pasado por ser uno de los grandes logros de las democracias modernas. Pero los grandes principios se quedan en nada cuando comenzamos a elaborar reglamentos que pervierten totalmente el espíritu de libertad e igualdad de la era contemporánea. Es así como en Inglaterra hay partidos sin representación parlamentaria en la Cámara de los Comunes a pesar de tener un 20% de votos en todo el territorio. George W. Bush hijo fue elegido presidente en el año 2000 aunque tuvo menos votos que Gore . En la isla de Gran Canaria hay un partido con 50.000 votos que no consigue escaño y Coalición Canaria lo consigue con 19.000. Aquí PSOE y PP consiguen que cada uno de sus diputados representen a unos 9.000 votantes y habría que preguntarse por qué los 29.000 votos de IU no le sirven para conseguir ni tan siquiera un diputado. Hemos heredado y mantenido un sistema electoral de los inicios de la transición, cuando la derecha que pasaba de la dictadura a la democracia tenía más miedo a la pluralidad de la sopa de letras que fe en la capacidad de diálogo de la clase política. Desde entonces sufrimos una deformación de la representación popular que, en ocasiones, se lleva por delante a políticos como Víctor Casco , que en el único debate televisado y en la única oportunidad que tuvo de darse a conocer al gran público causó una excelente impresión incluso a quienes no piensan como él. Sus lágrimas nos hicieron ver lo humano que hay en la política y lo injusto de muchas normas electorales.

Publicado en El PERIÓDICO EXTREMADURA el 4 de junio de 2007

20 mayo, 2007

Debate electoral

El debate del jueves partía con el defecto de ser un debate demasiado rígido. Una rigidez que dice bien poco de los asesores, que no se fían de la caballerosidad de sus oponentes para dejarse hablar los unos a los otros y no acaparar el tiempo de los demás.

Ya vemos que es vox populi que Víctor Casco estuvo muy bien y me alegra por dos cosas: porque asegura que la Asamblea de Extremadura contará con una tercera fuerza política (siempre he dicho que la diferencia entre el bipartidismo y el partido único es mínima); también porque supone un triunfo personal de Casco frente a sectores internos de IU que hacen del stanilismo su manera de actuar en política y que le han estado haciendo la vida imposible. Si aquí tuviéramos leyes como las de Francia o Portugal, que obligan a dar igualdad de espacios a todas las fuerzas, IU podría dar a conocer mejor su mensaje y tendría, sin duda, más fuerza de la que tiene. Es más, donde gobierna consigue siempre mejorar sus resultados. Es como el jugador que está siempre suplente y que en cuanto le dan dos minutos es brillante. ¿Será cuestión de darle más minutos de juego?

Carlos Floriano no me sorprendió: sabe que es su última oportunidad y que tendrá que hacer las maletas si no iguala los resultados de 2003. Quizá lo consiga a base de recoger algunos votos a costa de una postura contraria a la refinería que es electoralismo puro, porque sabemos que estaba a favor y que se subió al tren del no para ver qué se pescaba por ahí. Sacarle a Fernández Vara lo de su filiación al PP fue un error garrafal, algo que podríamos definir como el sebastianismo español (para diferenciarlo del portugués): Actitud consistente en sacar en debate publico un asunto que pretende atacar personalmente al oponente y que regresa como un boomerang hacia quien pronuncia el ataque. Floriano pudo enardecer a los suyos, algo que los asesores consideran fundamental, pero no ganó ni un voto de indecisos. Su estilo hubiera sido muy bueno en un mitin pero erróneo en un debate. La próxima vez lo hará mejor (si Acedo le deja). Siguiendo el paralelismo futbolístico, su juego fue como el del madridista Benito en los 70 ó el del bilbaíno Goikoetxea de los 80, agerridos y de juego bronco, muy seguidos por su público pero abucheados por los oponentes e incapaces de arrancar un aplauso de los que no son seguidores acérrimos.

Gillermo Fernández Vara no es Ibarra. Para lo bueno y para lo "malo". No es un polemista y probablemente no enardeció a sus seguidores el pasado jueves. Pero dejando al lado los nervios del escenario, hay que decir que hizo lo correcto, lo que mejor podía hacer: no responder a los ataques de Floriano, no despreciar las opiniones de Casco y transmitir un mensaje de persona de inmensas capacidades políticas y humanas. No dejó con la palabra en la boca a ninguno de sus oponentes, pero dio un mensaje que tal vez sea mucho más eficaz: cree en "casi" todo lo que dice

Un día hablaré del "casi". Las encuestas apuntan una victoria de Fernández Vara y estoy seguro que la victoria hubiera sido mayor y habría superado el mejor de los techos de Ibarra, de no ser por la refinería de marras.

Guillermo es el jugador de calidad, algo parecido a un Messi que se encuentra con un campo regado, embarrado y sin espacios para desarrollar sus capacidades, pero que es capaz de arrancar elogios del contrario. Además tiene en estos momentos "una lesión" que le hace vulnerable por un lado, pero es sin duda un jugador de gran calidad y que en un terreno en buenas condiciones y recuperado de "su lesión" hará olvidar a sus seguidores los éxitos de Ibarra.

Luego contaré algo más de Guillermo Fernández Vara

Historia de mi colección de "Fuellas"

Las navidades de 1984 las pasé, como era habitual, en Monzón. Y allí pude ver en el informativo regional de RTVE en Aragón una noticia sobre...