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04 junio, 2012

Justiciabilidad, crisis y Derechos Humanos


Las personas que dedican su tiempo como voluntarios en organizaciones como Amnistía Internacional ya sabían mucho de crisis de Derechos Humanos. Además de las bien conocidas e informadas de Siria o Corea del Norte, también les tocaba trabajar con otras bastantes ignoradas, ya fuera en Darfur, Nigeria o Timor Oriental. El tiempo ha ido complicando las cosas y en la segunda década del milenio ya no se habla solo de crisis de Derechos Humanos, como si fueran páginas negras aisladas de nuestra historia, sino que llega el momento de abordar las crisis económicas como una violación de esos derechos en sí mismos. Hay quien dice que la organización económica del planeta es la fuente primordial de las desigualdades y que son éstas las que luego acaban derivando en el reguero de sufrimiento, penalidades e incluso muerte. El grupo de Amnistía Internacional en Badajoz ha organizado el próximo sábado una jornada para reflexionar, escuchar y debatir sobre este asunto tan delicado, que desgraciadamente nos dará mucho que hablar en los próximos años: ¿Podemos reclamar ante la justicia los derechos económicos y sociales? ¿Por qué razón sí tenemos que pagar jubilaciones de 14 millones a banqueros negligentes y es tan difícil evitar desahucios de gente humilde? ¿Por qué motivo los recursos públicos pueden acabar en las cuentas millonarias de ejecutivos ineptos y, al mismo tiempo, son cercenados impunemente los derechos básicos recogidos en las constituciones? La calidad de vida en el planeta pasa por introducir la palabra justiciabilidad en nuestro vocabulario cotidiano.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 4 de junio de 2012

17 mayo, 2010

Lo obvio y lo fácil





Puestos a recortar gastos se puede optar por lo obvio o por lo fácil. Lo obvio sería el llamado cheque-bebé, que siempre consideré un gran error. No tanto porque me pareciera un dispendio en época de arcas públicas saneadas, sino por lo injustificable de una medida en un planeta sin problemas de despoblación. Además, era una ayuda que se hacía en dinero contante y sonante en lugar de hacerse por medio de servicios, y tenía un carácter universal que permitía que el duodécimo hijo de un notario y una farmacéutica, pertenecientes a una prolífica secta religiosa, recibieran 2500 euros salidos de la caja común. Así que me parece muy bien que se recorte este gasto absolutamente prescindible, y hubiera sido más productivo y generador de más empleo si lo derrochado en estos cheques se hubiera invertido en mejorar la red de guarderías públicas.

El asunto del 5% es un poco más complicado. El otro día hablaban unos trabajadores públicos indignados por la bajada de salarios y alguien les sugirió que se pidieran una excedencia de un par de años, buscaran un trabajo mejor remunerado, y volvieran pasada la crisis con sus bolsillos intactos. A nadie le pareció una buena idea, con lo que se deduce que se prefiere la seguridad, a pesar de las rebajas salariales, antes que sumergirse en el oscuro mundo de los expedientes de regulación, las horas extraordinarias no pagadas y las arbitrariedades e injusticias del patrón de turno. Como argumento de abogado del diablo puede pasar, pero me temo que la tijera a las nóminas de los trabajadores públicos era lo más fácil. Y no siempre lo más fácil es lo más justo

10 mayo, 2010

Atenas 2004

El portugués posee la expresión ver-se grego para definir aquellas situaciones en las que uno se ve desbordado y agobiado por las circunstancias adversas. Si uno repasa la prensa de los últimos días de agosto de 2004, se dará cuenta de que la construcción del infierno pasó inadvertida para casi todos los gurús y analistas celestiales de la economía planetaria. Un artículo editorial de este periódico decía que Grecia era un país que arrastraba grandes retrasos en comparación con el resto de las potencias de la Unión Europea, pero que había demostrado una capacidad organizativa en la que muy pocos confiaban. El mismo New York Times se quitaba el sombrero ante la organización y lamentaba que los juegos no se realizaran siempre allí para aprovechar todas las inversiones. El resto de la prensa mundial trataba afanosamente de encontrar adjetivos para un pequeño país que había demostrado tener la capacidad de un gigante en todos los aspectos. hubo algunos grupos de izquierda, de esos que llaman de forma despectiva anti-sistema, que vieron los peligros para la estabilidad económica de un país que se había gastado siete mil millones de euros en estadios e infraestructuras. En seis años todas las alabanzas se han vuelto reproches y las medidas aprobadas por el parlamento griego afectarán gravemente a las vidas cotidianas de trabajadores y jubilados. Para los causantes de la crisis, como cabía esperar, no habrá ni agobios, ni castigos, ni petición de responsabilidades. Ese es el problema de la expresión portuguesa: ver-se grego es algo que siempre le toca a los mismos, en Grecia y en Pernambuco.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 10 de mayo de 2010.

08 febrero, 2010

¿Qué hacemos?


Hace apenas un año y medio el capitalismo pedía ayuda a los Estados y a los ciudadanos de a pie para no ahogarse con su propio vómito. La avaricia estuvo a punto de hacer saltar los resortes del sistema y entre todos tuvimos que echar una mano para que el tinglado siguiera en pie. No han pasado ni siquiera dos años y algunos bancos ya nos repasan por la cara sus segundos mejores resultados de su historia. Hasta políticos de derecha ponían en tela de juicio las bondades del capitalismo y, de repente, los tahúres más tramposos del mundo han dado la vuelta a la realidad y nos están haciendo creer que la culpa de la crisis bancaria, financiera, económica y laboral la tienen los asalariados, esos que en España pagan más impuestos en la declaración de la renta que los empresarios, pero que luego tienen peores coches, peores casas y peores vacaciones. El genial dibujante Quino lo reflejó con una viñeta elocuente en la que tres adineradas piezas negras del ajedrez, a pesar de estar rodeadas en el tablero por un montón de obreros y trabajadoras de color blanco, se enfrentaban al siguiente problema: juegan las negras y dan jaque mate cuando les da la gana. En esto radican nuestros males: en que nos reparten las cartas y cuando juntamos cuatro ases nos dicen que el juego ha cambiado y que ahora la cuestión es acercarse a siete y media. Ante esta crisis podemos optar por aprovecharla y conseguir logros para la humanidad como la tasa Tobin, o bien permanecer atontados ante unos trileros que acabarán por sacar su máximo rendimiento contable aunque se lleven el planeta por delante. ¿Qué hacemos? 

09 febrero, 2009

Fallo del sistema


Esta no es la primera crisis económica. Ya las hubo muy graves en 1929 y en 1973. Incluso a primeros de los 90 hubo una que le costó la reelección a Bush padre y propició la llegada de  ClintonHay quien dice que las crisis son un montaje para revolver las aguas y que algunos pescadores se llenen la cesta. Otros creen que no, que la economía es una ciencia casi exacta camuflada por analistas, expertos y maquilladores de datos. Para ser justos tendríamos que decir que esta crisis no ha sorprendido a todos. Algunos ya alertaban desde finales de los años 90 que íbamos por un camino insostenible, que habíamos creado en el primer mundo un sistema económico y de producción que se basaba en consumir más de lo necesario, endeudarse para comprar cosas prescindibles e ir pasando la cerilla como en ese juego en el que pierde aquel a quien se le apaga en la mano. Ahora están trabajando a marchas forzadas los mecánicos, los que creen que el sistema tiene fallos que hay que corregir. El objetivo es volver a poner en marcha una nueva espiral de consumo que, a su vez, ponga en pie a las empresas que generan muchos más productos de los que realmente necesitamos consumir. Sí, una pescadilla que se muerde la cola y para quedarse sin aliento. Menos mal que, de vez en cuando, aparece un economista de 92 años como José Luis Sampedro y nos deja con una duda que nadie medianamente inteligente debería dejar de plantearse: ¿Y si no estuviéramos ante desajustes en el funcionamiento del sistema sino ante un fallo global del propio sistema? Quizá sea el momento de hacer de la economía una disciplina llena de humanidad.


Nota: La portada es de un disco del grupo Reincidentes, en el que canta mi viejo amigo Fernando. En su día me pareció una carátula muy dura pero elocuente. Hoy me he acordado de ella a la hora de ilustrar esta columna.

21 noviembre, 2008

Para enterarse de la crisis





Es un poco más de un cuarto de hora, pero merece la pena este par de vídeos de Leopoldo Badía, contando estas cosas de la crisis que son complicadas en las páginas de color anaranjado y que podrían ser simples y claras

22 septiembre, 2008

Tiempo de crisis


A veces conviene leer otros puntos de vista,  de esos que son difíciles de encontrar en ningún medio. Es para leerlo despacio. Se puede discrepar en algunos puntos pero hay que reconocer que aspectos interesantísimos. Me ha gustado la relfexión semántica sobre al palabra perfil

Historia de mi colección de "Fuellas"

Las navidades de 1984 las pasé, como era habitual, en Monzón. Y allí pude ver en el informativo regional de RTVE en Aragón una noticia sobre...