08 febrero, 2010

¿Qué hacemos?


Hace apenas un año y medio el capitalismo pedía ayuda a los Estados y a los ciudadanos de a pie para no ahogarse con su propio vómito. La avaricia estuvo a punto de hacer saltar los resortes del sistema y entre todos tuvimos que echar una mano para que el tinglado siguiera en pie. No han pasado ni siquiera dos años y algunos bancos ya nos repasan por la cara sus segundos mejores resultados de su historia. Hasta políticos de derecha ponían en tela de juicio las bondades del capitalismo y, de repente, los tahúres más tramposos del mundo han dado la vuelta a la realidad y nos están haciendo creer que la culpa de la crisis bancaria, financiera, económica y laboral la tienen los asalariados, esos que en España pagan más impuestos en la declaración de la renta que los empresarios, pero que luego tienen peores coches, peores casas y peores vacaciones. El genial dibujante Quino lo reflejó con una viñeta elocuente en la que tres adineradas piezas negras del ajedrez, a pesar de estar rodeadas en el tablero por un montón de obreros y trabajadoras de color blanco, se enfrentaban al siguiente problema: juegan las negras y dan jaque mate cuando les da la gana. En esto radican nuestros males: en que nos reparten las cartas y cuando juntamos cuatro ases nos dicen que el juego ha cambiado y que ahora la cuestión es acercarse a siete y media. Ante esta crisis podemos optar por aprovecharla y conseguir logros para la humanidad como la tasa Tobin, o bien permanecer atontados ante unos trileros que acabarán por sacar su máximo rendimiento contable aunque se lleven el planeta por delante. ¿Qué hacemos? 

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