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17 octubre, 2011

Parábola del chófer


Hubo un tiempo en el que la política extremeña cabía y se explicaba en un autobús. Toda la vida criticando los derrapes y volantazos del anterior conductor hasta que una carambola de difícil explicación puso el vehículo en manos de otro chófer. De momento los pasajeros estamos expectantes por saber la ruta que toma, pero todo sigue parado: estamos en punto muerto, revisando debajo de los asientos, intentando saber dónde nos encontramos y maldiciendo al anterior conductor. Preguntas a dónde vamos y te responden siempre lo mismo: que si el anterior chófer era un descerebrado, que malgastaba combustible, que nos llevaba por carreteras peligrosas y tenía contratado a su cuñado como cobrador. El conductor antiguo ya está criticando al nuevo y éste se vuelve hacia atrás y le recuerda que hacía lo mismo y más. El nuevo cobrador es familiar del nuevo chófer y el anterior monta en cólera. Un pasajero cariacontecido tiene ganas de vomitar ante discusiones de este calado y pide a los chóferes, al actual y al anterior, que decidan de una vez hacia dónde vamos, qué carretera tomamos, cuántas paradas hacemos y qué velocidad alcanzamos. Pero ahora hay una nueva discusión sobre un asunto que tratan como si fuera de vital importancia, el vídeo. Que si tú te vas a escoger las películas, que si ahora elijo yo, que por qué no encargamos al de la última fila para que deshaga el empate. Y el autobús sigue parado, sin saber a dónde ir, sin nadie qué sugiera por dónde se sale del atolladero y con pasajeros parados en medio del campo. Urgen nuevas maneras de conducir: las antiguas no llevan a ninguna parte.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 17 de octubre de 2011

25 octubre, 2010

Discurso cero

Hay mucha gente que se dedica a hacer reflexiones sobre cualquier cambio de alineación, ya sea política o futbolística. Casi siempre vuelcan todas sus valoraciones en los nombres, biografías y recorridos de quienes han alcanzado la titularidad o se han hecho con un hueco en el Consejo de Ministros. Esperan que quien ha estado cerca de los sindicatos siga una línea de acción favorecedora de los intereses de los trabajadores, y que quien viene de formaciones cercanas al ecologismo se convierta en adalid de la defensa del medio ambiente desde el despacho ministerial. Pero la experiencia nos dice que las preguntas de estos días suelen estar muy mal encaminadas, que se centran demasiado en quiénes son los que van a llevar las riendas de los ministerios y muy poco en qué van hacer. Es más, la diplomacia les hace llegar a la toma de posesión alabando lo realizado por el antecesor y definiéndose como fieles continuadores, con lo cual uno se pregunta para qué narices se remodelan los gobiernos. La historia reciente nos recuerda que ya ha habido quien ha pasado de encabezar manifestaciones del primer día de mayo, a ser el personaje más vituperado en las mismas. La sobrevaloración del quién frente al qué explicaría esa moda del discurso cero, aquel que consiste en no decir nada, en pronunciar mensajes con poco significante y nulo significado. Dicen los expertos que el método da unos resultados electorales espectaculares, en Portugal ha funcionado y a Rajoy se lo recomienda Arriola. En fin. Estos días me he acordado mucho de Lampedusa. Y de Julio Iglesias también: todo sigue igual.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 25 de octubre de 2010.

20 abril, 2009

Curriculum


De pequeño me imaginaba que para ser ministro tenías que ser una eminencia en la materia. Pensaba que la cartera de Interior la llevaría un experto policial, la de Agricultura una ingeniera en la materia y la de Sanidad algún médico con experiencia en gestión hospitalaria. Después me dijeron que no, que no era necesario y que los altos cargos están para trazar las líneas políticas sin necesidad de ser técnico en la materia. Será por eso que un físico como Sancho Rof soltó aquello del bichito de la colza y, en cambio, un economista como Ernest Lluch instauró la asistencia sanitaria universal. Luego me volvieron a asaltar las dudas, allá por el año 1996, cuando Pilar del Castillo rechazó una cartera de Medio Ambiente alegando no tener ni idea del tema. Esa tarea la asumió Isabel Tocino, que tenía menos idea que su compañera pero también menos vergüenza. La admiración por Pilar del Castillo se me desvaneció aquel día del año 2000 en que asumió su cartera de Educación, asunto en el que demostró tener la misma incompetencia que había manifestado anteriormente sobre la fauna y la naturaleza. Hace poco nos cambian unos cuantos ministros, quitan a un científico de Sanidad para poner a una jurista y la cultura cae en manos de alguien que ha estudiado Filología Clásica. Así que uno no sabe si merece la pena que nos lean el curriculum de un nuevo nombramiento, porque la eficacia y el saber estar de un político no dependen de la profesión que haya ejercido. Prueba de ello es que el concejal de Hacienda de Badajoz, siendo profesor de Economía, no tiene todavía aprobados los presupuestos de este año. A finales de abril.


Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 20 de abril de 2009.


P.S. Me entero, después de escribir esto, que el martes 21 de abril se aprueban los presupuestos del Ayuntamiento de Badajoz. Tampoco es nada grave que, sin ser año electoral, ni haberse producido un cambio en el partido gobernante, ni revuelos por causa de gobiernos minoritarios, el profesor de Economía Financiera haya tardado casi cuatro meses en presentar los presupuestos. Es que a veces somos demasiado exigentes.

Equipos y estrellas

  No sé si las celebraciones mundiales se acabarán esta semana o se prolongarán varios meses, otorgando cada región las oportunas medallas i...