03 septiembre, 2008

La herida abierta


Esta tarde he tenido oportunidad de enredar con viejos papeles familiares recién llegados de mi tierra. Entre cartas de 1915, certificados de bautismo, facturas de una nevera de 1940 ó 1000 pesetas del año 1943 para la primera radio de la calle, me han llamado la atención un par de papeles.

El primero es este de aquí arriba, a la derecha, donde se apunta lo que mi bisabuelo debe a la cooperativa de construcción de UGT-CNT por unas obras en casa. La fecha es de julio de 1937, siete meses antes de que naciera mi padre, lo que me apunta a la posibilidad de que las obras fueran para preparar la casa para el nacimiento del primer nieto de la familia.

Una año después del golpe de estado, cerca del frente de Aragón todavía se llevaban a cabo trabajos de este tipo, en el que se detallaba el número de jornales de cada trabajador y los materiales empleados. Resulta curioso ver las siglas juntas de estos dos sindicatos históricos que hoy están muy separados. En plena guerra y daba la sensación de que existían el estado y el orden; el caos del que hablan los revisionistas y negacionistas del genocidio franquista parece lejano.

Pero también me he encontrado otro documento, el de abajo a la izquierda. A finales de 1938 los fascistas ya habían entrado en Monzón (Huesca) y mi bisabuelo tuvo que entregar en el Banco de Aragón el dinero en metálico que tenía. Quizá no recuperó, ni por asomo, todo el dinero que tenía. Lo más triste es el título del papel. Eso de "puesto en circulación por el enemigo" era para hacer ver, desde el principio, que la España seria empezaba en los años triunfales, que el dinero de antes era como el del monopoly, creado por unos "enemigos" que no sabían ni tener en pie un Estado.

Me quedo con el primero de los documentos. Con la ilusión de hacer reformas en casa, esperando la llegada del primer nieto, pagando religiosamente los jornales de cada trabajador, con un precio justo para cada uno. De esa época datan las primeras escuelas públicas de Monzón y uno imagina una apacible tarde de verano, al pie de la azucarera, con gente preocupada pero feliz.
El segundo de los documentos me recuerda la venganza, la dureza de la entrada a saco en los territorios que se resistieron hasta el final.

Hoy, precisamente hoy, apuntaba la pena que me daban los comentarios de los lectores sobre la providencia del juez Garzón. Me da una enorme tristeza ver que quienes ganaron la guerra, quienes se consideran legítimos sucesores de los ganadores, nieguen al enemigo lo mínimo: recuperar los cadáveres. Hay quien habla de abrir heridas, pero la herida estaba abierta, no se cerró en su debido momento, se tapó sin desinfectar y no se quejó nadie, no fuera a ser que cualquier pequeño grito se saldara con la amputación.

Pero ya es hora. Ahora no hay miedo. No van a volver a sacar a pasear a nadie. Es hora de devolver la dignidad a quienes dieron su vida por defender la legalidad republicana. No es mucho.


5 comentarios:

Fernando dijo...

Plenamente compartido el deseo.

Paco Centeno dijo...

Es absolutamente necesario identificar a aquellos que fueron masacrados por sus ideas. Cuando entenderán que no se trata de identificar a los culpables. Demencial.

María Martín dijo...

Yo lo que no entiendo es que consideren que se están abriendo viejas heridas. Sinceramente, creo que ésta es la única forma de cerrarlas porque los de un bando ya tienen a sus familiares enterrados en un lugar digno. Pero, ¿qué pasa con los del bando vencido? ¿Como puede haber alguien que no comprenda que las familias quieran que se entierren a sus parientes en un lugar digno, y no en una cuneta?. ¿No es comprensible que las familias quieran enterrar a sus parientes en un lugar donde puedan llevarles flores?.

Los viajes que no hice dijo...

Huy, que yo digo... Que no sé si has visto la que se ha liado con Garzón, hay una viñeta por ahí que da asquito, Garzón como si fuera el perro de Zapatero buscando huesos en una fosa común.

Lo que todavía me pregunto es por qué pasa esto. Aún. Ahora. Ya.

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Yo sí que sé por qué pasa esto. A mí no me molestaría que investigaran nada porque no me siento culpable de nada, ni simpatizo con matarifes. Pero hay quien tiene mala conciencia. Hay quien sabe que se enriqueció y vivió privilegiadamente durante 40 años, que no tuvo que rendir cuentas, que sintió un poco de acojono entre el 75-79,...pero en febrero del 81 dejaron las cosas claras: "Hasta aquí os dejamos jugar con la democracia". Y tras 40 años de silencio obligado vinieron otros peores, los 30 de silencio consentido. Una cosa es que no puedas hablar porque tienes la boca tapada y otra es que no hables por miedo a que te la tapen. Y hay demasiado franquista sociológico en este país, que estuvo y está de acuerdo con lo que Queipo de Llano ideó y luego le copiaron en Argentina 1976: Amedrentar totalmente a toda una generación. Yo he tenido que escuchar de mi madre lo que escuchó de mis abuelos: "No te signifiques". Y así llevo ya muchos años, temiendo al significante, al significado y
hasta a significarme.