05 noviembre, 2008

Cualquier cosa será mejor



Las elecciones americanas nos dibujan aparentemente un mapa de derrotados: las grandes ciudades cosmopolitas, como Nueva York, Boston, Chicago, San Francisco o Los Angeles han apostado por Kerry. La llamada América profunda, desde Idaho a Florida, se ha decantado por Bush. Sería muy fácil culpar a Kerry de la derrota pero nunca los lamentos sirvieron para construir nada. Aunque una victoria demócrata no habría supuesto grandes diferencias, parece que el 2 de noviembre de 2004 ha creado una lista interminable de derrotados entre los que se encuentran los Derechos Humanos, la gran mayoría de la población mundial, los miles de muertos que la política de guerra preventiva esparcirá en los próximos 4 años, la Tierra, que verá como el mayor contaminador ignora los protocolos de Kyoto.

Como por el momento es difícil exiliarse en la Luna, habrá que hacer frente a un periodo triste para la Humanidad. Lejos de los maizales de Nebraska se pueden ir tejiendo redes capaces de hacer despertar a una ciudadanía que se duerme y que es capaz de sacrificar sus libertades a cambio de una falsa seguridad. El día que se pierda la estima por nuestra propia libertad será cuando estemos realmente derrotados. Hoy empieza todo.

No soy adivino, pero cuando usé la frase de "Hoy empieza todo" pensaba que algún día algo haría despertar, aunque fuese un poquito, a la inmensa mayoría de la sociedad de los Estados Unidos. 

No quiero enjuiciar nada. Daré mi opinión el primer miércoles después del primer lunes de noviembre de 2012. El cambio no llegará si todo se queda en los discursos perfectos. Hace falta algo más que discursos. Eso sí. Ahora, por lo menos, podemos escuchar sin sentir rabia o vergüenza ajena. Es suficiente, de momento.

2 comentarios:

Sara dijo...

Javier,
no sé qué pasará en estos cuatro años que tenemos por delante. Probablemente no cambie nada demasiado, pero lo importante, para muchos jóvenes y niños negros en Estados Unidos es el mensaje que han dado al mundo: Sí, podemos hacerlo, podemos...
Yo tengo la terrible sensación, una especie de desasosiego, con Obama. Estoy convencida de que más pronto que tarde me decepcionará como antes me pasó con uno de los nuestros... Pero no he podido evitar derramar mil y una lágrimas, de emoción, de esperanza, de fe, al leer y releer el discurso de la victoria en Chicago. Si que ganase ya era emocionante, esas palabras han conseguido removerme todo por dentro, Obama ha conseguido conmoverme como hace mucho tiempo no lo hacía ningún político, y eso ya, para mí, es un mundo.
Besos profeta.
S.

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Gracias. Hoy he hablado de ti con alguien que conoces, ¡qué casualidad!

Confieso que derramé lágrimas, cuando vi en directo, a las 6 de la mañana, el discurso. Soy de lágrima muy fácil y quizá no sea mérito.

Reconozco que mi lágrima era de una emoción estética, de la de quien quiere querer pero no quiere hacerse ilusiones para que no le lastimen.

De momento sabemos que sus palabras cautivan, como la de mucha gente que luego resulta ser muy falsa. Esperemos: será la mejor manera de corroborar si se trata de una esperanza o es un alma libre a punto de eser engullida por las alfombras espesas del sistema.

Besos y gracias por tus palabras. Encantado.