04 enero, 2007

Reflexiones sobre la T-4

Estaba terminando una columna para el lunes cuando leo este artículo de Milagrosa Carrero. Aunque no siempre coincido con sus puntos de vista tengo que decir que el artículo de hoy en EL PERIÓDICO EXTREMADURA es valiente. Debo reconocer que pensando casi lo mismo no me habría atrevido a expresarlo tan crudamente en la prensa escrita, lo que me hace meditar sobre el grado de libertad del que disfrutamos y sobre las causas de la auto-censura.

Como es este un país de flageladores, imagino que estaremos hasta noviembre buscando culpables y sin gastar un minuto en encontrar soluciones. Desgraciadamente ya tenemos nuestro Omagh de 15 de agosto de 1998. Los estudiantes españoles de entonces son dos emigrantes ecuatorinos. Hoy necesitamos que Otegui se parezca a Adams, que Ibarretxe se parezca a Hume y que Zapatero y Rajoy intenten hacer el papel de Trimble. Lástima que a Rajoy y los suyos les encante tanto Ian Paisley.

¡Es una pena!

4 comentarios:

Alicia Vernok dijo...

"El atentado del día 30 ha sido el gran triunfo de la extrema derecha española . Ellos han logrado lo que se proponían, que siga corriendo la sangre, y todos vivamos a medio camino entre el rencor y el miedo."

Me quedo con esta frase porque es redonda, no se puede explicar mejor lo que hemos vivido desde el 22 de Marzo hasta hoy, teniendo que pasar por la tragedia del 30 de Diciembre.

José M. Sánchez-Paulete dijo...

Javier pero la cuestión es que se puede hacer a partir de ahora, negociar en las mismas condiciones es suicida porque daría el poder a la derecha en las próximas elecciones ¿Que margen de maniobra le queda al Gobierno para seguir adelenta con el proceso de paz? ¿No debe Batasuna tener mas visión de estado y quitarse un poco la venda nacionalista? ¿Que hacer?

Anónimo dijo...

Difícil pregunta, ¿qué hacer?

Empecemos por lo que no se debe hacer: tirarse los trastos unos a otros.
En segundo lugar hay que ver qué está pasando en la izquierda abertzale, porque puede estar pasando lo peor: una ruptura y que el sector más inmovilista y militarista marque el ritmo de quienes estaban auspiciando el diálogo. Si esto es así, significa que la situación es muy mala.

Yo creo que estamos en medio de un túnel y que ante las bombas en la T-4 podemos volver atrás o intentar salir hacia adelante del túnel. Todo depende de cómo lo valoremos. ¿Estábamos más cerca del final o del principio? Creo que estábamos más cerca del final y que hay una enorme piedra que nos impide seguir hacia adelante. Necesitamos que los que estamos encerrados en el túnel nos pongamos de acuerdo hacia dónde queremos ir (cosa difícil).

Otra cosa ya no depende de nosotros. Los que están al otro lado del túnel tiene que aclararse si van a ponernos bombas para sepultarnos o van ayudar a quitar los escollos. no sé si el símil está siendo acertado. Es fundamental que las bases sociales de la izquierda abertzale digan NO de forma clara.

José M. Sánchez-Paulete dijo...

Viví en el País Vasco hace ya bastantes años y conocí a gente de la izquierda abertzale, durante el paso de los años pocos son los que han evolucionado como lo ha hecho la sociedad vasca, ellos forman una especie de endogamia que se retroalimenta, y son además bastante impermeables a otras ideas, por lo tanto veo dificil hacer comprender a esa base que sus aspiraciones nacionalistas, de independencia y socialismo vasco se puedan demandar por los cauces civilizados de las reglas democráticas, aceptar las leyes para después cambiarlas, sin extorsión, sin chantajes, sin demagogias. Esta base abertzale es la que sube en el escalfón de ETA y además es mayoritaria, ¿Podrán ellos estar de acuerdo en ayudarnos a salir del túnel? Lo dudo. Mucho tendrán que cambiar.