25 septiembre, 2007

libertades

¿Podemos decir todo lo que queremos? No.
¿Aunque sea sin insultar y guardando el respeto? Tampoco.
¿Entonces no puede uno ser crítico para intentar mejorar las cosas? Teóricamente sí, pero con cuidado.
¿Podemos decirle a alguien poderoso que se está equivocando o que está obrando incorrectamente? Depende, pero tirando a no. Si está de buenas el poderoso sí. Pero por lo general, no.
¿Quién nos lo impide? Nadie. Ahí está la clave. Ya no nos lo impide nadie. Te lo impides tú mismo. Ese es el gran éxito de la censura, que ha coseguido hacerse "autosuficiente" en cada uno de nosotros. Nosotros somos la censura. A veces tan ciega y estricta como la del lápiz rojo.

La cuestión es que viendo a algunos de los que están detrás de determinados proyectos de libertad, uno no puede impedir tener sus reservas. Tendremos que ver y leer. No sé hasta qué punto un director de un medio puede usar la libertad frente a los deseos del empresario

3 comentarios:

Neves de ontem dijo...

Gracias, Javier, por la información de los cursos de portugués. Intentaré contactar contigo lo antes posible.

UnaExcusa dijo...

A mí me parece un algo así como...
Como La Razón, pero de izquierdas.
Me quedo con Diagonal. Claro que a Diagonal no hay ningún grupo como Mediapro que lo respalde.

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Tanto como La Razón de izquierdas no. Pero no es lo que yo esperaba de un diario que pretende ser distinto a EL PAIS. Tiene cosas de tabloide que me parece que NO PROCEDEN en un diario con esa intencionalidad. Como ya he dicho en algún lado, los columnistas no hacen bueno o malo un periódico, sólo ayudan en un sentido u otro. Javier Ortiz, por mucho que me guste, no hace de Público mi periódico (como ocurría con El inMUNDO)

Desconfío mucho de los empresarios que un día se convierten en lo más rojo del mundo.

De momento tiene mis 100 días de gracia. Ya veremos. (Y leeremos).