09 diciembre, 2007

Educación I

Y llegó el día en el que todo el mundo habla de educación. Los tertulianos, los columnistas, el señor que da voces en la fila del banco y se intenta colar, el que entra en el estanco y tira las colillas al suelo, e incluso la señora que apolla a Rajoy con una grafía muy sugerente. Pues empezaremos.

1. La educación comienza en casa.

Es cierto. Y también que para tener hijos y educarlos no se requiere ninguna preparación. Es más, si quieres conducir un ciclomotor tienes que examinarte, si quieres trabajar de cocinero o carnicero te tienes que examinar sobre manipulación de alimentos, pero se puede educar un hijo siendo tonto integral. Así que el sistema empieza mal.

2. Preparación del profesorado y vocación.

Mi hijo quiere ser bombero y le he dicho que en esa profesión, en ocasiones, hay que entrar en edificios en llamas a rescatar a la gente. El me responde que él será de los que están fuera con la manguera. En el profesorado hay mucha gente como mi hijo, que quieren estar fuera con la manguera. Pero esta profesión tiene que ser muy vocacional porque no hay otra forma de soportarlo: supone mucha implicación y no se puede optar por esta profesión si lo que se quieren son "muchas vacaciones". A mí me habría gustado ser médico pero me marean las heridas y la sangre. Es un avance para la humanidad que yo no me dedique a la Medicina. Y lo mismo ocurre con todas esas personas a las que no les gusta la docencia: avanzaríamos si se dedicaran a otra cosa.

La preparación del profesorado, todos los sabemos, depende mucho del interés del propio docente. Los hay que innovan y se desviven y los que investigan sobre cómo "escaquearse".

Empezamos por un proceso de selección que es una vergüenza. Recuerdo cunado les explicamos a dirigentes educativos de otro país el sistema de oposiciones a la docencia en España. Tuvimos que explicárselo varias veces pero no por una cuestión de idioma sino porque no podían entender que para ser profesor de infantil, primaria o de Biología en Secundaria tuvieras que examinarte de las materias teóricas que se suponía que tenías que haber superado para la obtención del título universitario. Recuerdo que aquel señor extranjero nos dijo: "Ustedes están poniendo en causa todo el sistema educativo cada año" Y la respuesta es sí, y sin que nadie se rasgue las vestiduras. Siempre pensé que las pruebas de acceso al profesorado se tenían que hacer con una cámara de vídeo en una clase con alumnos reales. Se le da una hora de tiempo al profesor para que prepare algo. "Ecuaciones de segundo grado para alumnos de 3º de ESO" o "Los posesivos en portugués", y el candidato entra y vemos qué ha preparado, que técnicas usa para ganarse la atención del alumnado, si trasmite con facilidad, si es capaz de motivar, etc, etc. Si las oposiciones las gana quien se ha aprendido de memoria las piezas de Lope de Vega, aunque no tenga que enseñar eso jamás, estamos haciendo las cosas muy muy mal.

3. Medios

Sobre esta cuestión leía ayer en una de mis bitácoras preferidas: "alguien se ha preguntado cuál es la razón por la que la liga española de fútbol es de las mejores del mundo, que si alguien se ha preguntado si el nivel de inversión de dineros tiene algo que ver." Ahora dicen que no tiene nada que ver y que se puede ser pobre pero "apañao". Mi opinión es que la calidad cuesta y que el dinero que va a educación no es gasto sino inversión. "Si piensas que la formación es cara, prueba con la ignorancia" - es un lema publicitario pero que nos debería hacer reflexionar.

4. Administración

Reconozco que la tarea no es fácil, pero que las cosas se pueden hacer mucho mejor: hay que escuchar a las partes y tener muy claro qué se pretende. Hay asuntos. como el del ordenador por cada dos alumnos, que se podría haber hecho mucho mejor. Los que hemos visto y sufrido de cerca los errores de la Administración Educativa creemos que hace falta, en algunos casos, un poco más de profesionalidad (especialmente a la hora de reconocer los errores cometidos).

5. Alumnado

Dejamos a los protagonistas para el final. Los alumnos siempre son los peores de la Historia. Cuando estaba en el Instituto éramos los peores, nunca había habido nivel tan bajo. Pasaron los años y me encuentro a las profesoras que nos añoran y que dicen que es ahora cuando está lo peor de lo peor.

Así que no os creáis nada. Es ley de vida decir que la juventud se está echando a perder y que "confunden libertad con libertinaje" (esta es mi frase favorita, cuando la oigo me parto de risa).

¿Hacemos algo los docentes, padres y la Administración para que los alumnos tengan pasión por aprender? Pues por ahí hay que empezar, porque esto de comenzar a exigir por abajo es muy castizo pero una poca vergüenza. Tenemos que empezar a hacer ver la necesidad de saber, porque cuando uno sabe para qué hace las cosas es una persona y cunado le hacen hacer las cosas sin saber para qué es un esclavo o un burro. Y queremos formar personas (Creo).

6. Conclusiones

No hay conclusiones. Quien quiera que las saque. Eso es lo que hay que enseñar en lugar de los datos memorísticos que algunos añoran. Aprender a pensar y a convivir (Dixit Federico Luppi en Un Lugar en el Mundo).

Otro día seguimos

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