11 junio, 2014

Anotaciones a una columna de ayer

Una de las cosas que echaba de menos es poder escribir cualquier día sobre lo que me diera la gana y sin atenerme a normas no escritas, como esa que dice que uno no debe criticar lo que publican otros columnistas del mismo medio. Así que hoy me he desayunado con esto y no me queda más remedio que interrumpir y [anotar] con otro color  sobre el texto de dicha columna, que no tiene desperdicio.


Desde el día en que el Rey comunicó que abdicaba, un puñado de ciudadanos se ha echado al monte, perdón, a la calle . [¡Hombre!No es lo mismo "echarse al monte" que "echarse a la calle". La primera expresión tiene unas connotaciones de “ilegalidad” o incluso “violencia”, mientras que "echarse a la calle" es un saludable ejercicio democrático. ¿No? ¿O es que usted nunca necesita reclamar nada en la calle? Hay gente que necesita salir porque no todo el mundo tiene la posibilidad de presionar a base de lobby o llamando a las puertas de los despachos]

con banderas multicolores y proclamas incendiarias. [Pues sí, las banderas de más de dos colores son multicolores y la proclama más incendiaria que se ha escuchado es la "voluntad de ser consultados". ¡Vaya!]

Si no fuera por la edad de los muchachitos cualquiera día [sic] que habíamos vuelto a los libros de historia que, probablemente, ni han leído aunque, por la pinta que llevaban, más parecía la asonada un carnaval veraniego que una propuesta ideológica. [¡Bueno, esto sube de tono! ¡Por la pinta deduce el columnista que los muchachitos no han leído nada! Pero no le tildemos de sectario y lleno de prejuicios porque sería caer en su mismo error]

Cuando murió Franco, salieron antifranquistas por todos lados y, ahora que el Rey anuncia su marcha, tenemos republicanos para dar y repartir. [Vamos a ver: antes de morir Franco había gentes que luchaban por las libertades y que por eso eran detenidas, torturadas, encarceladas e incluso ejecutadas. Y ocurría con el silencio ¿o aquiescencia? de quienes detentaban títulos de príncipe heredero. Así que vamos a contarlo todo, no vaya a ser que tengamos que dudar de la capacidad de analizar la historia del columnista].

Lo que sucede es que los actuales, más que republicanos, son aprendices, espontáneos e iletrados porque no se entienden muy bien ni el discurso ni las formas ni la estética que enarbolan, más propia de una película de Berlanga que de seria aspiración política. [¡Olé! Ahí va un juicio de valor consistente: las personas que abogan por la república como forma de Estado, que es lo que hay en el 85% del mundo, son iletrados. ¿Es esto una argumentación seria?]

Republicanos de la tricolor que olvidan que republicana fue también la rojigualda. Republicanos sin mucha formación porque solo conocen la República española de los años treinta. [¿Y por qué deduce que lo ignoran? ¿No se ha planteado el columnista que los manifestantes puedan preferir el espíritu la II República, la que trajo el voto de la mujer, las misiones pedagógicas, la enseñanza mixta y un largo etcétera? Pues no, tiene que suponer que lo ignoran.]

Republicanos de izquierdas porque ignoran, a sabiendas o no, que la República también puede ser de derechas. [¡Pues claro que saben que se puede ser republicano de derechas, que gobernó la CEDA y que el partido más de derechas de Estados Unidos es el Republicano! ¿No puede pensar este columnista que quienes reclaman en la calle el referéndum son simplemente ciudadanos que creen "en la igualdad para acceder a cualquier puesto público sin que el linaje pueda ser un elemento discriminatorio"?]

Republicanos empeñados en elegir al Jefe del Estado cuando en la República que añoran lo elegían los diputados. [¿Y quién le ha dicho al columnista que los que se manifiestan pretendan reinstaurar el mismo modelo de la II República?]

Torpes republicanos de hoz y martillo, de ruptura social y constitucional, hoy nacionalistas, mañana independentistas, siempre frente al sistema, reclamando referéndums por doquier y alzándose como voz de la mayoría cuando la mayoría los desprecia. [Está feo llamar torpe a alguien. Incluso estaría feo decírselo a quien recrimina a otros alzarse como voz de la mayoría para, a renglón seguido, dictaminar que la mayoría los desprecia. ¡Todo un ejercicio de ecuanimidad! Entiéndase la ironía.]

Los países serios respetan sus constituciones y suelen arrojar al aislamiento social a quienes, por ignorancia o manipulando la realidad, la historia y la legislación, se empeñan a diario en ejercer de pirómanos, eso sí, aforados y con sueldo público. [¡Qué joya! Quienes hicieron la Constitución nos pusieron a las generaciones venideras un listón muy alto para modificar aquella norma. Debieron creerse los elegidos por Yahvé o algo así. En un momento en el que era importantísimo conocer el nombre de los capitanes generales de cada región militar, pusieron entre la espada y la pared a los que habían dado su vida por las libertades y les plantearon la disyuntiva: o esto o volver al 74, que nos están amenazando. ¿Y aquel “sí” lo tendrán que soportar hasta los nietos de nuestros nietos? ¿Es esto serio desde un punto de vista democrático?

Estos republicanitos que leen poco o nada y creen tener razón solo porque hablan con megáfono y toman la calle ante la indiferencia de la gente de bien [El columnista vuelve a inferir la falta de lectura en los que no piensan como él y menciona la expresión “gente de bien”. Le ha faltado un pelo para hablar de “gente de orden” y “afectos al régimen” frente a “chusma”. No juzgaré estas palabras porque quien las pronuncia desvela perfectamente sus virtudes. Sí que le recomiendo el último libro de Owen Jones, que no le irá nada mal ver otro mundo]

recuerdan a los revolucionarios bananeros que Woody Allen retrató. Sí, aquellos que, tras alcanzar el poder en la República de San Marcos, imponen el sueco como lengua oficial, que todos los ciudadanos se cambien de ropa interior cada hora y media y que los menores de dieciséis años a partir de ese momento tengan dieciséis años. 'Bananas' se tituló en algunos lugares 'La locura está de moda' y esto es así porque siempre hay un par de indocumentados con mucha labia dispuestos a hacer el ridículo. El problema, y entonces ya no tiene gracia, es cuando se llevan por delante la voluntad del pueblo. [No conozco columnistas con tanta facilidad para insultar como este, quizá Ussía. No se ha enterado, o no quiere enterarse, de que nadie quiere llevarse por delante la voluntad de un pueblo sino consultarle más a menudo. Dos referéndums en 36 años no han sido muchos, ¿no? “Indocumentados”, “labia”, “ridículo”… mucho me temo que hay mejores maneras de defender lo que se desea sin tener que menospreciar a quien no piensa igual que nosotros. ¿no?]


Hasta aquí mi primera incursión polemista en mi primera intervención postcolumnista. Disculpen el desahogo, pero es que ya no aguantaba una semana más sin puntualizar cosas de este tipo.

3 comentarios:

Unknown dijo...

Hola Javier.
No sé qué ha pasado con tu columna del Periódico, aunque la echo de menos.
He buscado en el enlace el artículo al que te refieres pero no aparece. Aún así, este "despacho" que has firmado me parece casi una necesidad. Espero que pese a no tener "columna" sigas escribiendo.
Un saludo.
Manuela Matas

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Efectivamente, he dejado de publicar en El Periódico Extremadura tras casi 10 años y casi 500 columnas. Seguiré escribiendo por aquí, cuando tenga algo que decir. Es cierto que el enlace no funciona, Aquí también se puede leer. http://www.lacronicabadajoz.com/noticias/badajoz/bananas_158708.html

Voy a escribir otras cosas y la etapa en El Periódico tenía ya que acabar.

Gracias y un saludo.

Alicia Vernok dijo...

Ole, ole y ole!!