02 junio, 2014

Interpretaciones


Hubo un tiempo en que cualquier noche electoral era una especie de cábala para interpretar cifras. Siempre había un dato posible con el que sacar pecho, ya fuera porque se había descendido menos con respecto a comicios anteriores, o bien porque la abstención relativizaba cualquier fracaso evidente. No es algo exclusivo de las noches electorales, que también he escuchado justificar que el paro ha subido bajo un gobierno, pero subió más porcentualmente cuando estaba el otro, como si eso fuera a resolver el hambre de la gente. Si estuvieran en la escuela la profesora les mandaría callar y les pediría que no dieran más excusas de mal estudiante, pero como son padres de la patria pues tenemos que escucharles de nuevo su discurso cansino.

Ha pasado una semana de las elecciones europeas y todavía estamos leyendo interpretaciones, unas simplistas y otras demasiado complicadas. Y quizá un término medio nos lleve a la conclusión más certera, porque ni todo se explica por la alta abstención, ni tampoco se puede afirmar que se ha producido ya un cambio histórico. Sí que se apunta un creciente hartazgo hacia lo de siempre y la aparición de nuevas formas de actuar en política. En los próximos años veremos si lo del 25 de mayo fue flor de un día o simple humo. De momento algo empieza a moverse: hay partidos que han perdido y necesitan saber qué quieren, otros que no han ganado tanto como pensaban y se plantean algún cambio, y luego están los que creen que no ha pasado nada. Pero escuchando las arremetidas de los últimos días contra Pablo Iglesias, nos cabe la duda de que esto pudiera ser más transcendente de lo que parece.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 2 de junio de 2014.

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