27 septiembre, 2005

Día europeo de las lenguas

Días de las lenguas

Ayer lunes se celebró el día europeo de las lenguas y supimos, por si nos quedaba alguna duda, que sólo uno de cada tres españoles es capaz de seguir una conversación en otro idioma que no sea el materno. No hay que ser muy listo para deducir que dos tercios de nuestros vecinos han sido incapaces, a pesar de haber sido escolarizados en su inmensa mayoría, de aprender los rudimentos suficientes para hablar con otros conciudadanos europeos. Podemos consolarnos teniendo en cuenta que los ingleses están en una situación peor, motivada tal vez porque consideran innecesario hacer un esfuerzo cuando todo el mundo se ha lanzado a aprender a hablar como ellos.

Sería injusto acusar al aislacionismo de la posguerra para encontrar las raíces de este mal, pero sólo tenemos que ver el nulo conocimiento de idiomas de algunos de nuestros políticos (y el descaro con el que muestran su ignorancia) como para darnos cuenta de que la situación es extremadamente grave: Las autoridades no le dieron a las lenguas extranjeras la importancia necesaria y aún hay padres que acuden a protestar por las notas de sus hijos en los institutos y reclaman un aprobado en inglés porque Pepito no va a ir más allá de Navalmoral. La diversidad lingüística de Europa puede verse como un obstáculo para la comunicación o como una riqueza de nuestra pluralidad cultural. Debemos mentalizar a los más jóvenes de que en los próximos años habrá una nueva forma de analfabetismo: La de aquellos que no manejan un par de lenguas además de la materna. Mientras tanto cabe preguntarse si estamos colocando correctamente las piedras de ese camino o estamos ignorando, una vez más, a nuestros vecinos más cercanos.

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