06 noviembre, 2005

La voz humana


La voz humana

Antiguamente comprabas un producto en una tienda y tenías la posibilidad, en caso de que hubiera algún defecto, de ir a la tienda y tratar humanamente con el vendedor. Las compañías de comunicaciones han inventado una forma especial de atender al cliente que consiste en que, al tiempo que incrementas su cuenta de resultados con la oportuna llamada telefónica, una voz grabada te va mencionando los números que debes pulsar o decir hasta comunicar la queja. A tal punto ha llegado el uso y abuso de esta costumbre que alguna comunidad autónoma quiere obligar a que estos servicios sean atendidos por personas con capacidad de razonar y de escuchar al cliente.

Intentar desligarse de una compañía telefónica es una aventura que empieza por escudriñar la página web sin encontrar un apartado dedicado a bajas. Pasas a un teléfono de tarifa especial en el que te van diciendo cada una de las posibilidades que cada guarismo abre, desde resolver problemas técnicos a consultar facturas, todo amenizado por una voz y un tonillo especial que acabará desembocando en una tecla autodenominada de ayuda y que no es otra cosa que volver a empezar. Todos los logros conseguidos por las asociaciones de consumidores se desmoronan cuando tenemos que explicar nuestras quejas a una máquina insensible y sin capacidad para comprender nada que no sean pulsaciones numéricas. El regreso de la voz humana al otro lado del teléfono es una noticia para la portada de los periódicos. Quizá el resultado sea el mismo pero podremos ser tratados con protocolo de seres humanos, algo que algunas multinacionales estaban olvidando.


Javier Figueiredo

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 6 de noviembre de 2005

¿No es para tener nostalgia de Superman y su cabina de teléfonos?

1 comentario:

Carla dijo...

Bueno las transnacionales con el fin de ahorrar en recursos humanos nos obligan a darle nuestras quejas a maquinas, lo que genera que al final nos demos por vencidos en nuestros reclamos.
Y pense que lo de las cias. de telefono era exclusividad de paises del tercer mundo como el mio, jajaja pero veo que nadie se salva de ellas.