06 diciembre, 2005

Constitución


Iba a séptimo de EGB aquel 6 de diciembre de 1978. Veo las fotos de la época, las ropas, los peinados, los coches... y veo que nada es como era. Recuerdo la casa en la que vivía y, aunque hace años que dejé de residir allí, me acuerdo de aquel piso en el que pasé parte de mi infancia. A buen seguro que hoy es un lugar habitable y que las paredes y vigas que lo sustentan siguen siendo lo suficientemente robustas como para aguantar un hogar. Pero tengo la certeza de que las puertas serán ya otras, que los azulejos del baño y de la cocina serán diferentes. Probablemente se habrá remozado el suelo y las paredes ya no tendrán aquellos empapelados horteras de la época. Los muebles serán totalmente diferentes y hasta la estructura interna habrá podido cambiar. Si en 27 años han cambiado tantas cosas, ¿por qué no iba a cambiar la Constitución? ¿Cuándo tendremos la oportunidad de APROBARLA los millones de personas que teníamos menos de 18 años en aquella fecha? ¿Acaso creen en "la generación de la transición" que ellos fueron LA GENERACIÓN ELEGIDA?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo también iba a séptimo pero la casa en la que vivía, que nadie ha reformado, es ahora inhabitable.

Anónimo dijo...

¿Cada cuánto tiempo tenemos que estar revisando nuestra identidad y nuestras leyes fundamentales? ¿Es que acaso usted no tiene la opción de cambiar la Constitución con sus votos? Tiene múltiples opciones, desde votar a un partido político que desee cambiarla, hasta fundar uno propio que tenga como compromiso cambiarla o derogarla. Lo que no tiene sentido es reprochar a "la generación de la transición" que tuvieran el coraje de ponerse de acuerdo en algo tan transcendental y que ha sido y es tan valioso para nuestro pais. Anímese usted, que es tan activista, a pedir a su partido que modifique la Constitución por la vía señalada, pues "aquella generación" no cerró ningún camino a los que llegamos después.
Sin embargo, lo que muchos opinamos, es que quizás se quiera hacer un traje a medida de los independentistas, incluso corriendo el riesgo de que con la Carta Magna ocurra lo mismo que con las leyes de educación que cada cuatro años tenemos una nueva, con lo que, supongo, estará usted la mar de contento, ya que así ninguna generación impondrá nada a las siguientes.
Por último, sería bueno no comparar nuestra Constitución con una casa, ya que a esta correspondería un estatuto de comunidad de vecinos, y a aquella mas bien, una gran construcción como un palacio o un castillo de esos que, a pesar del maltrato recibido a lo largo de la historia, no solo siguen en pie si no que están habitados.
No se deje llevar tan fácilmente por los aires de lo efímero.
Señor Anónimo.