01 julio, 2006

En el andén


El miércoles pasado era 28 de junio y una pareja se despedía a besos en el andén de la estación de Mérida. Algunos observaban con disimulo aunque la mayoría apartaba discretamente la vista; otros daban un codazo al acompañante para que apreciara la asombrante imagen. Por un momento me puse a pensar que una escena parecida entre un chico y una chica podría haber ocurrido cuarenta años antes y habría provocado reacciones parecidas. Quizá entonces alguien se habría santiguado, tal vez alguien habría llamado al cuartel de la Guardia Civil o simplemente el jefe de estación habría recriminado la desvergüenza. Le vas dando vueltas a las cosas y te das cuenta de que en este país siempre se tardó en aceptar lo que había sido tabú y que existe un tic colectivo que se comporta como un lastre mental a la hora de aceptar variaciones sustanciales en cualquier asunto. La táctica histórica fue hacer cambios legales una vez que la sociedad había asimilado las nuevas realidades, pero también esas estrategias deben ser revisadas porque los derechos individuales no pueden ni podrán estar bajo la voluntad de quienes creen que cada gramo de libertad ajena es la quiebra de su sistema moral. Todo nos hace indicar que el tiempo y la costumbre acabarán por poner cada cosa en su sitio: de aquí a unos años volveremos a ver escenas como las de la semana pasada y de nuevo habrá otras dos chicas que se despedirán a besos en el andén sin que nadie le dé la más mínima importancia. Los cambios son lentos y las leyes aprobadas hace un año no lo resolverán todo, pero no tenerlas no solucionaba nada. http://javierfigueiredo.blogspot.com/

Publicado en EL PERIÓDICO EXTRENADURA el 3 de julio de 2006

No hay comentarios: