24 diciembre, 2006

Isaac Rosa

Algún día comentaré algo de Isaac Rosa. El sábado respondía con Árboles que no dejan ver el bosque a un artículo de José Lázaro titulado Pedir perdón, aunque sea póstumo y que ponía en tela de juicio las afirmaciones de Isaac Rosa sobre Laín Entralgo

En ese artículo titulado Los espinazos curvos de la dictadura Isaac Rosa plantea alguna cuestión que dá para pensar: ¿Nadie se ha arrepentido públicamente de haber colaborado con la dictadura?

La verdad es que uno trata de hacer memoria y no recuerda ningún Günter Grass de por aquí. Otro día intentaremos tratar la maravillosa transición española, para ver si fue tal.

El 2 de diciembre el propio Isaac Rosa me sorprendió en EL PAIS con un artículo titulado Lo imposible es posible, en el que hacía uno de los análisis más certeros sobre el problema de la vivienda y la especulación inmobiliaria.

He leído sus dos novelas (La mala memoria y El vano ayer) No sabría decir cuál me pareció más interesante. La primera me pareció uma obra excelente para ser una opera prima de un autor tan joven. De hecho sólo vi un par de detalles que no me gustaron pero son pequeñeces de perfeccionista. La segunda es una muy buena novela, muy bien construida y de lectura amable (no siempre se puede decir lo mismo de otros autores).

Sus artículos de cada domingo en EL PERIÓDICO EXTREMADURA merecen siempre la pena y uno se alegra de ver que de entre la intelectualidad adormecida surgen nuevas figuras capaces de explicar en negro sobre blanco las realidades que nos ocultan los fuegos de artificio de la oficialidad.

Seguiremos su pista.

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