23 mayo, 2008

Abriendo un debate


Me planteaba hace poco M.G. el reto de abrir un debate sobre la legalización de la prostitución. La verdad es que es un asunto sobre el que he discutido en diversas ocasiones y de momento no tengo muy claro hacia dónde hay que ir, pero sé dónde no podemos quedarnos. Así que mi primera aproximación se resumiría en la disyuntiva: o vamos a la prohibición total o vamos a la legalización total, porque lo que tenemos ahora conjuga lo peor del prohibicionismo y lo peor de la legalización.

Internet está lleno de argumentos en contra y otros a favor. Lo primero que habría que decir es que la prostitución es ejercida mayoritariamente por mujeres con clientes varones, aunque también habría que incluir a la homosexual y la de varones con clientes femeninas, minoritaria pero existente. Mis reflexiones se han realizado sobre la más conocida y practicada pero, para ser coherente, deberían poder aplicarse al resto.

He encontrado frases como estas:

“Vivimos en una sociedad en la que los servicios se compran y se venden. El trabajo sexual es uno de esos servicios. Proporcionar servicios sexuales no debería estar criminalizado”
Es la argumentación que defiende la posibilidad de hacer de las características físicas o habilidades de cada persona un medio de vida. Hay quien dice que un tipo fuerte que se dedica a descargar sacos de cemento está vendiendo su cuerpo. Yo creo que no tiene nada que ver, pero argumentalmente lo podríamos entrar a valorar.

Reconozco un prejuicio: yo no creo que la inmensa mayoría de las personas que ejercen la prostitución sean “libres”. Buena prueba es que se trata de un mundo lleno de gente con graves problemas económicos, afectivos y de formación que encuentran ahí una solución parcial (fundamentalmente en el bolsillo) a sus problemas.

En las páginas del colectivo Hetaira también se pueden encontrar argumentos sólidos. Después de leer unas opiniones y otras, uno cree que no hay soluciones drásticas. La prostitución es algo que no desaparecería con la prohibición total, como no desapareció el alcoholismo con la ley seca. Por lo tanto, talvez se debería iniciar un proceso que libere a quienes ejercen esa actividad de las mafias y situaciones esclavizantes. ¿Es la legalización el medio? La verdad es que no lo sé y que deberíamos estudiarlo muy detenidamente, pero a corto lazo no se me ocurre otra.

¡Pero cuidado!: una cosa es que para salir del fuego tengas que ir por la escalera de incendio de los bomberos y otra cosa es que te tengas que quedar a vivir en la escalera. Me explico: la legalización es la escalera para sacar a quienes se están quemando, pero con el objetivo de eliminar la prostitución e irse a otro lado. Hay que sacar de la vida sumergida a este colectivo pero para lograr la “libertad” total, que –desde mi opinión- es que las personas hagan en su trabajo tareas que respeten la dignidad de la persona. Por consiguiente, creo en la legalización no como fin, sino como paso necesario para lograr (o intentar lograr) la erradicación.

Veréis que no he entrado en otro asunto que a mí me preocupa y que creo que es pertinente:¿Por qué hay gente que usa estos servicios? ¿Qué hemos hecho mal en la educación afectivo-sexual para que tantas personas recurran a este tipo de servicios sin importarles las condiciones sociales de las personas que ejercen la prostitución.? Creo que es una asignatura pendiente.

Después de todo este rollo, confieso que me falta información y que sería interesante abrir el debate a formaciones políticas, sindicales, feministas, LGTB, etc. En cualquier caso todas las opiniones son bienvenidas y servirán para alumbrar un poco de luz en uno de los más lúgubres asuntos de nuestra sociedad.
sería interesante que los partidos abrierais este asunto de una vez por todas. Creo que estamos en plena temporada.

Saludos y ánimo para pensar y opinar (en ese orden).

6 comentarios:

M.G dijo...

Gracias Javier, por tener en consideración mi comentario, he leído encantada y atenta tu post.

Dices acertadamente que los sevicios se compran y se venden..., estoy de acuerdo. En los sectores de consumo establecidos legalmente se cumplen todas las normas para un uso y resultado satisfactorio, en la prostitución los derechos principalmente de las personas que ejercen se ven mermados y ultrajados (sin ser más específica respecto a su vida diaria..).

NO es un prejuicio pensar que las personas que se prostituyen padecen problemas económicos, afectivos y de formación. Pero permíteme que discrepe contigo y pensar que es una utopía dulce que la legalización es=la escalera para sacar del fuego a quienes se queman.
Personalmente creo que será una forma de desnudar la realidad, más allá de maquillajes y disfraces en esquinas, polígonos industriales, parques,etc.
Es la única forma de dar algo de dignidad y seguridad a éstas personas, en "centros de trabajo" con derechos y obligaciones laborales, debidamente regulado.

Si profundizamos en el tipo de cliente que acude a estos servicios,habrá una gran cantidad con esas carencias afectivas (estoy convencida),
y de formación (parecido al mencionado colectivo), pero también por desgracia maleducados, violentos y maltratadores, éstos últimos deben someterse a la seguridad de un local y ser señalados y denunciados en el momento por responsables del centro a las autoridades.

Po último, es de absoluta necesidad que los partidos políticos se posicionen ante temas "controvertidos".
Prostitución, eutanasia, aborto libre, reforma ley electoral, modernización de la Justicia, etc,etc...
No debemos dar la espalda a éstas exigencias de la sociedad.

Las interioridades de un grupo ó partido político es tan amplia como complicada, y debo reconocer que podemos perdernos en ello, podéis creerme si os digo que se presentan muchas enmiendas para debatír al respecto, pero a veces por prioridades y otras por desconocimiento e inseguridad se van posponiendo desgraciadamente.

La sociedad debe seguír empujando y presionando, sin prejuicios y con naturalidad.

Posiblemente me dejo muchas cosas, seguiré atenta vuestras opiniones.

Saludos

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Gracias Mar:

He de decir que antes de escribir mi post era absolutamente contrario a la legalización por una cuestión de principios (no morales y religiosos), pero que leer diferentes puntos de vista me ha hecho caer en la cuenta de que la prohibición es imposible y la situación actual deplorable.

De todos modos creo que no deberíamos perder de vista como objetivo dos cosas:
- Que nadie se viera en la necesidad de prostituirse para subsistir.
- Que nadie tuviera que recurrir a la prostitución para solventar sus problemas afectivo-sexuales.

Esto segundo se podría tachar de utópico, quimérico o de simple chorrada, pero creo que es un asunto de relevancia social, que afecta a las parejas, a las familias y a demasiadas personas.

Veo que los partidos políticos, incluso los que pasan por muy buenos momentos, tienen profundas carencias en el ámbito del debate de ideas(Imagina cómo estarán los que están sumidos en luchas personales por el sillón). Me preocupa que pasen campañas y campañas y se dejen temas sin abordar porque, en el último momento, los asesores aulico-mediáticos señalan que "eso es mejor no sacarlo ahora, porque ahora toca ganar las elecciones y no pensar".

Pero bueno. Yo creo que se avecinan tiempos mejores.

Saludos y muchas gracias por participar y colaborar en que los puntos de vista se intercambien: es la mejor manera de construir nuevas realidades.

apg dijo...

No entiendo cómo los que quieren ayudar a las prostitutas, sacarlas de la miseria, pretenden que sea bueno para ellas prohibirles que ejerzan su profesión.
Por otra parte, los problemas afectivos, económicos y de formación que afectan a las prostitutas, los tienen también los que se dedican a cargar sacos de cemento, o a montar naves, como los filipinos que nos trajo Gallardo a Jerez de los Caballeros. No parece lógico que algién que no tiene estos problemas se enrole en una empresa para trabajar en el otro extremo del mundo viviendo en condiciones pésimas y ganando cuatro duros, como ocurrió con estos pobres trabajadores, por poner un ejemplo. Pero esto no quiere decir que éstas sean profesines innobles que deberían estar prohibidas.
Hay, sin embargo, profesiones que se ejercitan con verdadera violencia para quienes las ofician, pero creo que esto no tiene por qué ser así en el caso de la prostitución.
Saludos

Juan Antonio Doncel Luengo dijo...

Me gustaría añadir un punto de vista que también cabe considerar cuando la legalización de las drogas: que la no legalización aleja a muchas personas del consumo. Si se considera que el sexo no debe ser una mercancía, legalizar el mercado incrementaría su tamaño, con lo que el problema sería peor. Otra cosa es que las personas que se dedican necesiten un estatus mucho mejor, e incluso alguno. Pero yo también tengo dudas. Incluso en nuestra sociedad, por qué censurar a quien gana el triple prostituyéndose que fregando o que en el paro, o más del triple.
Es un problema muy triste, desde luego.

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Estimado Juan Antonio:

Bienvenido a este debate, sobre el que sigo teiendo muchas dudas. Creo que ese punto de "la no legalización aleja del consumo" tiene su aplicación sobre las drogas pero no tanto sobre la prostitución. En Suecia se penaliza al cliente de la prostitución y se ha reducido drástiamente. Yo sigo pensando que lo mejor es no drogarse ni usar servivcios de prostitución, pero la realidad existente es que ambas actividades existen, ilegalmente y en unas circunstancias de clandestinidad y precariedad que implican mafias, insalubridad, etc. EN cualquier caso, son asuntos distintos -aunque muchas veces inter-relacionados- y creo que difieren en que la prostitución se añaden situaciones de auténtico "secuestro" que deberían ser resueltas urgentemente.
Me parece que las drogas serían otro debate para el que reconozco que tampoco tengo todos los elementos suficientes como para dar una opinión pública.

Gracias de nuevo Juan Antonio, por tus aportaciones

Ruth dijo...

¡Hola Javier! la verdad es que es un mar de dudas este tema, ayer te comentaba que entraría en tu blog y que intentaría comparar criteríos que nos ayudaran a buscar una solución, como bien dices necesitamos la ayuda de los partidos, su voz, su sompenetración en este tema que tanto perjudica a las personas de nuestra sociedad y de nuestro mundo.
Por consiguiente decir que el mundo de la prostitución es muy complejo, muchas mujeres u hombres se incian en él buscando dinero fácil, cuando quieren darse cuenta quedadn tan atrapados en este mundo, quedan tan viciados por el torrencial de dinero que están ganado que luego es muy difícil hacerles recapacitar de que esa vida no es vida. Para poder ayudar hay que intentar relacionarte, escuchar, conocer testimonios de personas que están inmersas y relacionadas directamente con ese mundo, he conocido desde prostitutas que se prostituyen en la calle, como las que lo hacen en clubs de alterne, hasta los típicos macarras o proxenetas que utilizan a las mujeres como medio para incrementar sus beneficios económicos, al fin y al cabo el objetivo final es el mismo, dinero, dinero y más dinero.
Aunque también hay otro colectivo que lo hace para poder costearse la adicción a las drogas, etc.En fin es un colectivo que necesita mucho tiempo para conocer, estudiar, sacar conclusiones y por consiguiente actuar. Creo que estoy de acuerdo con la idea que has plasmado de legalizar la prostitución como medio para crear una escalera de incendio cuyo final sea que las mujeres u hombres que práctican esta puedan salir de este mundo tan marginal, si seguimos como hasta ahora más va a llamar a las personas a involucrarse en este mundo, creo que cuanto mas se prohibe mas llama al ser humano a hacerlo.
Un gran saludo en esta mañana, y decir o pedir que esta entrada no caiga en el olvido, que entre todos los que así lo sentimos nos hagamos oir y que a quien le repercuta haga lo necesario para paliar las deficiencias de este colectivo, dicen que querer es poder, además como dice mi amigo Cicerón, el que quiere hacer algo, encuentra un medio. El que no encuentra una escusa. Nosotros queremos, entonces busquemos un medio para poner solución a este tema.
Aquí tienes otra compañera dispuesta a seguir buscando soluciones para ayudar a las personas inmersas en este mundo de la prostitución, porque su vida es un regalo precioso, un regalo que no se compra ni se vende con dinero.