04 mayo, 2008

Etiquetas


Parece ser que esos papelitos con letras que nos indican qué es cada cosa han acabado por tener un final trágico. La culpa ha sido de una confusión entre magnesio y manganeso, que se ha llevado por delante a una persona y ha intoxicado a una docena. Esto nos pasa por la extendida manía de poner etiquetas a todo y por fiarnos de lo que allí está escrito. Conozco a uno que para aprender el vocabulario de inglés puso pegatinas con la palabra en cada objeto de su casa. El problema le vino cuando su madre le mandó quitarlas con un estropajo. Y es que ése es el gran inconveniente de las etiquetas, quitarlas. Si eres un tipo formal no puedes hacer bromas, y si tienes fama de guasón no puedes ponerte serio, porque descolocas al personal. Nos fiamos tanto del envoltorio que no nos paramos ni un momento a ver el interior. En ocasiones ponemos la misma etiqueta a todos los frascos, aunque el contenido sea diferente. Otras veces ponemos nombres distintos a cosas que son más o menos lo mismo. Así, a un austríaco llamado Fritzl, que secuestra y hace perrerías a su hija y familiares durante 25 años, lo tildamos merecidamente de monstruo. Pero si alguien mata en Palestina a cuatro hermanitos de menos de cinco años junto a su madre, le seguimos dando honores de Estado y otorgando el placet a sus embajadores. Cuando esto de etiquetar pierde totalmente su rigor científico, corremos el peligro de otorgar a un profesor exigente el calificativo de hueso, a un político que no insulta colgarle el sambenito de ingenuo y confundir la discreción y las declaraciones comedidas con un perfil bajo. Tal vez se cure con magnesio (o manganeso).

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 5 de mayo de 2008

9 comentarios:

Sara dijo...

Javier,
no sé si son etiquetas o eufemismos o eso a lo que ahora le llaman "políticamente correcto", pero el caso es que yo ya estoy harta de los "daños colaterales"...
Besos,
S.

Luís Leal Pinto dijo...

É verdade, os "rótulos" servem apenas para ordenar produtos nas prateleiras... Como há produtos que por vezes ficam fora de prazo e outros com o conteúdo errado, nada mais fácil que mantê-los no mesmo sítio e, se possível, vendê-lo segundo a lógica deste capitalismo selvagem.
O pior são as indigestões que daí advêm!
Ultimante tenho vivido algo que tem que ver com esses rótulos e etiquetas, uma vez que num país tenho um rótulo, enquanto noutro, passo a redundância, tenho outro... a sorte é o conteúdo e o frasco já terem uma característica que lhe permite pensar com a sua própria "massa cerebral"!
Enfim, desabafos de quem tem, ultimamentente, feito muitos quilómetros de distribuição...
Aquele abraço!

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Amigo Luís,

talvez pode haver quem compre um vinho por causa das cores do rótulo ou a forma da garrafa. Mas o importante do vinho (e da vida) é abrir devagarinho, encher os copos, sentircheiro, e deixar que tudo seja um. Mas hoje o restaurante mais valorado é Mc Donalds e o vinho mais vendido é um "tetra brick" do "Modelo".

É assim!


Um abraço

Anónimo dijo...

Aquí queridanónima. Un saludo a Sara, me ha gustado encontrarla y a su blog. La veo hace tiempo en la tele local y me gusta mucho cómo lleva el programa. Desde que la ví me pareció una persona muy inteligente y capacitada. No todos lo son en los medios locales... Por cierto, no puedo resistirme a decir que algunos comentarios de la “tertuliana” Mari Sol Torres son un poquito lamentables (sobre todo el famoso día que criticó a las ministras con camisas “de mercadillo”, algo que ya fue comentado en algún que otro blog). Esto ya no es una cuestión sobre temas políticamente correctos, sino una cuestión de buen gusto e inteligencia. También es positivo para hacerlo bien, carecer de complejos y no pretender ser lo que no se es. Aunque soy bastante chinche, sobre Sara no encuentro nada que criticar. Siempre comedida, inteligente, simpática y en su sitio. En mi opinión, claro.

Sobre el tema tan cierto de lo políticamente correcto que comenta Sara, y el aburrimiento y hartazgo que produce por la falsedad que habitualmente conlleva, cito a mi admirado bufón Boadella: "Nuestra época es puritana en exceso, hay una exhibición desmesurada de bondad.... la impudorosa exposición de fingimientos filantrópicos. Todo el mundo hace gala de una infinita bondad, solidaridad, conciencia medioambiental...”.

Sobre los etiquetados, Figueiredo, tienes toda la razón en el artículo, una vez que te los ponen, sociedad, familia, trabajo o amigos, es difícil deshacerse de ellos. Así que a veces es mejor cuidarse de que te pongan ninguno, aunque es dificilísimo. O bien, si es inevitable, pues que te etiqueten de forma falsa pero cómoda para una misma, de forma que te dejen en paz lo máximo posible. En relación a los reconocimientos (emparejados con los etiquetados) de los que hablas en el siguiente post, en fin... si tuviéramos que vivir de los reconocimientos merecidos, estaríamos todos muertos. Muchos reconocimientos son inmerecidos y muchos reconocimientos merecidos son desconocidos.

No conozco a la señora que nombras de nada, pero no me fiaría un pelo de alguien a quien definan como “la más humilde” los que no sean sus allegados. Yo y mis instintos olisquearíamos la hipocresía de alguien definido como “la autora más humilde y con más talento de la generación actual”. No veo relación entre humildad y talento. De todas formas, un autor no reconocido en editoriales nacionales, sino sólo en premios locales, no sé muy bien qué mérito tiene. No sé si es el caso de esta señora. Por cierto, ¿por qué no está Cercas en ese curioso “ranking” extremeño? Saludos.

Puntos de vista y ... nada más dijo...

HOla queridanónima.

Uno no tiene culpa de como lo definen los demás. En cualquier caso, que te definan como humilde en el mundo de los escritores tiene un valor incalculable, porque está lleno de todo menos de humildad.

El etiquetado es un símbolo de pereza intelectual. Es más fácil decir que menganito es un trepa, o fulanita culaquier adjetivo machista y ya está: todo simple.

Mi gran preocupación es cómo quitarte una etiqueta, justa o injusta. Creo que la rectificación razonada y consciente es uno de los grandes valores humanos y que, al mismo tiempo, es más detestado por quienes dictaminan la corrección política. El que mantiene y no enmienda es tenido por alguien de pensamientos sólidos, y al que razona y cambia de opinión, enseguida le llaman veleta: Porca miseria!!

salud

Anónimo dijo...

Saludos de queridanónima. Ése es uno de los problemas de este país, Figueiredo, el considerar la evolución personal como falta de coherencia, en lugar de como una muestra enorme de inteligencia. Aquí se valora el hecho de ser un perfecto cazurro que es fiel a los pensamientos de sus abuelos y los mantiene a lo largo de toda su vida. Me gusta Argentina porque allí se practica por parte de cada persona la evolución psicológica e ideológica como algo necesario.

El hecho de que luego en la persona los pensamientos no coincidan con sus actos (lo cual suele ocurrir pues las ideas están estancadas), o varíe sus actos según su propio interés, como hace Zapatero, tampoco importa. La gente no tiene problema en aceptar este comportamiento para mí vergonzoso. Están acostumbrados a ver normal "no vivir de acuerdo cómo se piensa". Mira Rouco, por ejemplo. Es decir que puesta la etiqueta, aunque el ser se comporte de forma contraria a la etiqueta, a los rígidos les da igual, es imborrable.

Aunque decirlo sea políticamente incorrecto, hay que tener en cuenta que las etiquetas nos las ponen seres inferiores (o como tú dices de forma mas elegante, seres con pereza mental). Por tanto, si en algo nos afecta (hasta económicamente), la opinión de seres inferiores, debemos practicar la inteligencia y conseguir que nos etiqueten como nosotros queremos.

En fin, yo he salido de casi todo definiendo cual ha sido mi responsabilidad en cada uno de los acontecimientos, incluso en todos aquellos en los que obviamente no he tenido culpa. Excepto en los ocurridos en mi infancia, en que no tenía conocimiento, en todos los demás actué por activa o por pasiva. En las etiquetas, actué por pasiva, es decir por omisión.

En fin, que cuando te las ponen es porque una no fue lo suficientemente lista como para remediarlo (si son seres inferires deberíamos haber sido mas inteligentes que ellos). Una vez puestas, hay que ponerse en el cerebro de los seres inferiores y buscar el remedio. Borrarlas es misión "casi imposible", pero no imposible. Si te comportas de forma opuesta a lo que preveen dirán que te has trastornado. Pero pasa el tiempo, saben que no estás loca, y que sigues en tus trece. Y poco a poco, esos cerebros sin engrasar, van lentamente cambiando la etiqueta. Aunque tampoco esperes cohetes. Y cuando bajes la guardia, zas, la etiqueta. Pero si una es fuerte y fiel a su nueva etiqueta, y sabes sorprenderlos, puede lograrse el milagro. Borrar las etiquetas antiguas con estropajo, tesón, alcohol o incluso aguarrás, aunque apeste. El que algo quiere, algo le cuesta.

Sobre la humildad de los creadores artísticos, tengo mis dudas. Si uno crea algo que piensa es distinto a todo lo creado anteriormente por otros, la humildad no tiene cabida. Otra cosa es ser una persona sencilla, no pedante, tratable, agradable, educada, amable. Algo muy de agradecer. El pedante suele esconder mucho complejo, se mira al espejo y se sabe tan vulgar que se desprecia. Por eso tiene que disimular y disfrazarse por fuerza.
Saludos, amigo Figueiredo.

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Gracias queridaanónima por tus siempre interesantes (incluso cuando no coincido) comentarios. Tengo pendiente una respuesta unos que me hiciste hace un par de semanas (SObre las parejas sin hijos que son tildadas como poco menos que rémora social).

El asunto me da para una columna porque me gustaría criticar a una especie de la fauna humana que me revienta un poco. Es la de esos que confunden simpatía y cercanía con tocar las narices a la gente y no respetar los espacios de los demás.

Me lo recordaba una amiga, de unos 42 años, con pareja y sin hijos. Tiene que estar constantemente diciendo, aclarando, explicando, justificando y casi pidiendo perdón por no tener hijos. Te puedes imaginar lo que hay (el arroz que se pasa, ya verás la vida como cambia, etc etc.)

No te puedes imaginar la de cenutrios sueltos que hay por el mundo, desbocados y con una gracioa que se creen campeones del humor, que se creen con derecho a tocar las narices y a aconsejar hasta en lo más íntimo de los demás.

Esta conocida, en una ocasión, le espetó a uno de estos cenutrios lo siguiente:

-Mira, no tengo que dar explicaciones a nadie sobre asuntos tan privados, pero podías tener un poquito de educación al sacar este asunto tan frivolamente porque no sabes si no queremos tener hijos porque queremos estar de juerga y de viajes juntitos todos los días de nuestra vida sin cambiar pañales ni llevar niños al cole, o tenemos un problema físico que nos está amargando la vida y nos provoca unas depresiones de caballo,... y tú me los estás recordadndo. Sea lo que fuere... te podías callar un ratito.

Y sabes qué, queridaanónima,,,

pues que el cenutrio sería de los que etiquetaría a mi amiga como grosera, borde, amargada, bronca, etc.

Manda narices!!!


Saludos

Hitos dijo...

Algunos somos como transparentes y no nos etiquetan. Eso tiene sus ventajas y sus inconvenientes.
Ventajas: siempre eres nueva y partes de cero, sin lastre.
Inconvenientes: cada vez tienes que demostrar tu valía.

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Hitos, aunque parezca un inconveniente, ser transparente puede ser una bendición en este mundo. Por lo menos, quien parte de cero puede demostrar fácilmente lo que vale. El que ya tiene una etiqueta se encuentra ante el peligro de no ser ni siquiera evaluado.

saludos