01 diciembre, 2008

Cosas que encuentro




















Nos enseñaron a no llorar
abriendo bien los ojos
para que la lágrima
no hiciera un surco en el rostro
con un sincero movimiento involuntario del párpado.

Cierro los ojos
y bebo en tus páginas de  
girasoles siempre
mirando al sol, 
de la vida nos iremos
tranquilos, teniendo
ni el remordimiento
de haber vivido.
Y en cada verso de él
voy encontrando tu voz.

Me encuentro cosas, rebuscando allí y allá. A veces no digo dónde las encontré, ni cito autores. De nada me apropio y de nada me lucro. Es así que los versos son de todos. Los buenos y los malos.

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