Coherencia


Hay mucha gente que cree que la coherencia consiste en cooperar para compartir una herencia. Alguien debería explicarles que no, que se trata de una actitud lógica y consecuente con una posición anterior. Hay varias formas de ser coherente y muchos trucos para parecerlo. Para esto último lo más habitual es cambiar silenciosamente de posición, algo muy fácil en un mundo donde la memoria colectiva es de pez, y hay a quien la permuta de principios no le cuesta nada, como parodiaba Groucho Marx. La cuestión se complica si uno ha sido responsable político de un asunto concreto o se ha erigido en adalid de un precepto y es pillado con las manos en la masa o en paños menores. Entonces ya es más difícil salir airoso. Especialmente si uno se ha dedicado a predicar desde el púlpito una vida puritana los domingos y ofrecer servicios poco decorosos el resto de la semana, si ha estado al mando de la lucha contra la drogadicción y lo pillan esnifando, o si es el encargado de velar por el tráfico y supera la tasa de alcoholemia en una salida nocturna. Está muy bien eso de exigir coherencia a los demás pero me pregunto si estamos cerca de lograr que sea una exigencia social que vaya más allá de los personajes públicos. ¿Es coherente que el neumólogo fume y nos recomiende que no lo hagamos? ¿Puede un profesor transmitir la pasión por aprender si él mismo lleva veinte años sin reciclarse ni adquirir nuevos métodos? ¿Puede criticar el amiguismo y la corrupción quien se jacta en público de tener muy buenos contactos para saltarse una lista de espera? Será más fácil llegar a Marte que implantar la coherencia colectiva.


La viñeta es del genial Manel Fontdevila en Público.


Comentarios

Marikiya ha dicho que…
El ser humano es incoherente por naturaleza. Yo lucho, cada día, por llevar una vida lo menos incoherente posible con lo que pienso... No siempre lo consigo pero a veces, se acerca.

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